Roberto Rubio-Fabián
Esta noche es, simbólica y temporalmente hablando, noche de tránsito: del viejo al nuevo año, reflexión de lo que pasó y de lo que queremos que pase, tiempo de recolectar lo acumulado y sembrar lo proyectado, de fuerzas agotadas y energías recreadas. En fin, noche que nos evoca que todo se renueva para seguir existiendo, desde la vida de las partículas subatómicas y células hasta las estrellas y constelaciones, pasando por el ser humano y las sociedades. Buen momento para traer a cuenta y comentar un correo que recibí de un amigo y que contenía una breve historia sobre el proceso de renovación de las águilas.
El águila, el ave más longeva de su especie, puede llegar a vivir hasta los 70 años. Ahora bien, alrededor de sus 40 años el águila está ya con su vista cansada y casi ciega, sus garras están débiles y quebradizas, su largo y puntiagudo pico se ha encorvado hacia su pecho, sus alas se han vuelto gruesas y su vuelo lento. Por ello, a esta mediana edad ya no puede ver y cazar bien sus presas, y su supervivencia se encuentra seriamente amenazada. Entonces el águila enfrenta el dilema de morir o iniciar un largo y doloroso proceso de renovación que durará unos 5 meses.
El águila vuela así hacia lo más alto de una montaña en búsqueda de una roca donde anidar.
Ahí comienza a golpear su pico contra la roca hasta que se desprende de él, al tiempo que sus uñas se van cayendo. Durante el lento crecimiento del pico y las uñas, el ave mantiene sus ojos cerrados, lo que le permitirá posteriormente renovar su visión. Está entonces preparada para comenzar a retirar sus plumas hasta quedar prácticamente desplumada. Así, luego de una larga y profunda renovación, el águila alzará nuevamente su majestuoso vuelo y continuará imponente en las alturas.
Como las águilas, o como las personas, las sociedades también se debilitan y pierden vigor, y deben saber encontrar sus momentos de renovación, y salir con fuerza de ellos. La sociedad japonesa, en la época Meiji de principios del siglo XX, inició la renovación de su aislado y agotado sistema cuasi feudal y se abrió al mundo, convirtiéndose en pocos años en una potencia mundial.
La China post maoísta hizo también algo parecido. La Irlanda pobre, campesina y despoblada de hace unos 20 años supo encontrar el momento y la visión renovada que la colocan hoy en día entre las mejores economías europeas. La convulsionada y crítica España post franquista se renovó con los Pactos de la Moncloa y posteriormente con su hábil integración a la Comunidad Europea; mientras que el Chile post Pinochet se ha venido sabiendo renovar en la cultura de la concertación política.
Mientras nos admiramos de tantos países de éxito, y traemos expertos que nos cuenten de ello, en El Salvador todavía nos cuesta reconocer nuestro propio agotamiento, ya no se diga nuestra necesidad de renovación. La sociedad salvadoreña de hoy en día nos está dando suficientes pruebas de su falta de vigor y debilitamiento, y sin embargo la renovación no está todavía en el radar de la mayoría de nuestros dirigentes.
La energía concertadora que emanó de los Acuerdos de Paz se ha desvanecido y las dinámicas de la intensa y estéril confrontación política han tomado el relevo. La expansión económica de posguerra se quebró a partir de mediados de los noventa, y los repuntes de crecimiento de los últimos tres años todavía no dan prueba de vigorosidad macroeconómica, y mucho menos de fortalecimiento de las amplias economías familiares; al contrario, buena parte de estas manifiestan importantes signos de deterioro.
El actual esquema de crecimiento jadea y padece de agotamiento. Buena parte de las instituciones han perdido, si alguna vez lo tuvieron, las alas de la legitimidad y la credibilidad. Hay déficit de liderazgos políticos, sociales y empresariales, y la mayoría de los principales dirigentes políticos no se ubican en las alturas sino al ras del liderazgo cosmético y mediático.
Hay varios factores en el horizonte de 2008 que podrán debilitar aún más nuestra dinámica social: menor dinamismo de la economía norteamericana, continuadas presiones hacia el alza en el costo de la vida, dificultad para generar suficientes y buenos empleos como para combatir la violencia, incremento de demandas sociales, presencia creciente del narcotráfico, y sobre todo, la polarización estéril que está marcando la contienda electoral de 2009.
Para enfrentar estos y otros problemas de nuestro desarrollo, 2008 deberá ser, hoy más que nunca, año de renovación. Ello requerirá que nuestros liderazgos renueven actitudes y pensamientos, pues solo así sabrán remontarse a las alturas y, como auténticos líderes, podrán ver lo que otros no alcanzan a ver.
lunes 31 de diciembre de 2007
La renovación del águila
¿Agendas compartidas?
Juan Héctor Vidal
A menos que las propuestas de solución a la problemática que vive el país se traduzcan en objetivos programáticos realistas, creíbles y sensatos —que sean recogidos en un discurso convincente— la campaña electoral liderada por ARENA y el FMLN podría derivar en un ejercicio inocuo y ofensivo, como ha ocurrido en el pasado.
Ante una encrucijada política inédita, lo que también espera el electorado es un mensaje alentador, fundamentado en la ética política y el compromiso con El Salvador. Esto implica aceptar con valentía y coraje que los problemas que nos agobian no son de fácil solución y que no es de exclusiva responsabilidad del gobierno enfrentarlo; por el contrario, supone —aunque suene insensato decirlo— un sacrificio especial en procura del bienestar colectivo. Es aquí donde se torna fundamental definir el cómo, pues el qué no puede ser más evidente.
¿Quién estaría en contra de que la próxima administración ponga más énfasis en lo social, la distribución más equitativa del ingreso nacional, las acciones preventivas contra la delincuencia, el combate a la corrupción y el narco lavado, y haga un esfuerzo mayor para contribuir a una pronta y cumplida justicia? Tampoco la población estaría en desacuerdo con que haya una efectiva independencia entre los poderes públicos, se busque una mayor autonomía en materia de política exterior y se garantice el desarrollo sostenible.
Esto para hablar de lo más obvio y que por lo mismo no puede estar ausente en la agenda de ningún candidato que aspire a conducir con solvencia los destinos del país a partir de 2009. Pero nuevamente, el quid estará en el cómo. Aun así, todo indica que la definición estará grandemente influenciada por el tratamiento que se le dé a temas más específicos y la superación de todo aquello que sugiera indefinición.
Por ejemplo, en sus primeras apariciones ante ciertas audiencias, el candidato del FMLN ya se refirió a temas sensibles como la dolarización, el financiamiento público y el TLC con Estados Unidos, utilizando un lenguaje que, en principio, parecería estarse distanciando de la prédica tradicional de su partido.
Aunque en eventos sucesivos el señor Funes ha venido dosificando su mensaje alrededor de esos tópicos —sin duda por la reacción de la línea dura del partido— no hay que olvidar la posición irreductible que sobre los mismos ha mantenido el Frente. De alguna manera don Mauricio entiende que es necesario enviar un mensaje distinto para desterrar temores especialmente en los grupos empresariales. Otra cosa distinta es hasta qué punto sus posiciones cuentan con un respaldo “institucional”, al margen de las opiniones individuales de aquellos que probablemente no se sienten del todo cómodos con su candidatura.
Con todo, ARENA tiene que poner mucho ingenio para mantener su propio discurso desde una trinchera que siempre consideró invulnerable. Además, aunque no lo desee, su agenda podría traslaparse con la de su adversario más fuerte, con temas álgidos donde las opciones no abundan. Y el más complicado de ellos probablemente sea el de la dolarización.
Sobre este tema el partido gobernante sabe que no todo ha salido como se suponía, particularmente en lo que concierne a mantener bajo el costo del dinero tomado a préstamo (no la tasa de interés), una inflación alineada a la internacional y blindar la economía contra la devaluación, objetivo sin duda importante, pero que la depreciación brutal del dólar frente a las principales monedas de reserva se ha encargado de desmitificar.
Pero don Mauricio seguramente también intuye que revertir la medida, después de siete años, sería más contraproducente que haberla tomado, tanto en términos económicos como políticos.
En todo caso, la dolarización es solo parte de una agenda que tienen que compartir los principales contendientes de cara a 2009. Pero la verdadera definición no es un asunto trivial.
domingo 30 de diciembre de 2007
Yo no soy George W. Bush
Jorge Ramos
Eran casi una veintena. Y muy pronto quedarán solo dos. Pero ninguno quiere bailar como Bush.
Los candidatos presidenciales del Partido Republicano y del Partido Demócrata están apostando a que las elecciones primarias en Iowa y New Hampshire los destacarán del montón. No es fácil.
Una de las grandes tragedias del sistema electoral norteamericano es que se necesitan millones de dólares para llegar a la Casa Blanca. Es, cada vez más, un negocio de ricos o de personas que saben recaudar mucho dinero.
Pero el candidato que termine viviendo en el número 1600 de la calle Pennsylvania, en Washington, necesita más que costales de dinero. Necesita, sobre todo —según han dejado muy claro los candidatos de ambos partidos—, vender la idea de que será un presidente muy distinto a George W. Bush.
Sí, los candidatos nos están diciendo que ser anti Bush (o al menos no parecer su amigo) es una de las principales características que deberá tener el próximo presidente norteamericano.
Los candidatos del Partido Demócrata no pierden oportunidad para criticar al ya exhausto gobierno de Bush. Pero una de las cosas que más me sorprendió como moderador del Foro Republicano (transmitido por Univisión hace unas semanas) es que ninguno de los candidatos mencionó a Bush o se quería ligar a él. Hubo muchas referencias al ex presidente Ronald Reagan —a quien muchos consideran en parte responsable del fin de la Unión Soviética—, pero no al actual mandatario.
Bush, lo dicen las encuestas, es un presidente muy impopular. Un promedio de varias encuestas recientes dice que solo uno de cada cuatro norteamericanos aprueba su gestión. No es extraño, pues, que ningún miembro del Gabinete de Bush haya lanzado su candidatura a la presidencia. Saben que no tendrían ninguna posibilidad de triunfar.
¿Por qué esta actitud contra Bush por parte de los candidatos? La principal vulnerabilidad de Bush, sin la menor duda, es su guerra en Iraq. Ya han muerto más estadounidenses en Iraq que durante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Hoy, todavía, a casi cinco años del comienzo de la guerra en Iraq, no está muy claro qué hace Estados Unidos ahí. Sadam Husein y su gobierno no tuvieron nada que ver con los ataques terroristas del 11/9. Además, ahí nunca encontraron armas de destrucción masiva. Pacificar a Iraq, a pesar del significativo aumento de tropas, ha resultado imposible a corto plazo. Y no hay una fecha o un plan para sacar a los soldados norteamericanos de ese país.
Según leo en la prensa latinoamericana y española, el creciente aumento del sentimiento antinorteamericano en el mundo se debe a la guerra en Iraq y a la percepción de que en las cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo se han violado los derechos humanos.
Por todo lo anterior, los candidatos presidenciales intuyen que repetir las políticas bushianas sería un fracaso seguro en las urnas y alejaría aún más a Estados Unidos de sus antiguos aliados. Por eso se quieren separar de Bush.
Dentro de Estados Unidos hay dos serios problemas que Bush no pudo resolver. Uno es el de la inmigración indocumentada. Bush prometió que sería el mejor amigo de México y que trataría a los inmigrantes con compasión. Pero se irá sin resolver el asunto de los 12 millones de inmigrantes indocumentados y en medio de un clima de redadas y persecución sin precedentes en décadas.
Bush trató. Hay que reconocerlo. Pero no pudo conseguir la aprobación de una reforma migratoria. El próximo presidente no se puede dar el lujo de fallar también.
El otro problema a escala nacional es la crisis causada por las personas que no pueden pagar los préstamos bancarios con que compraron sus casas. Cuando Bush entregue el poder el 20 de enero de 2009, Estados Unidos podría estar sumido en una recesión... a menos que hoy se tomen drásticas medidas.
El próximo presidente, no importa de qué partido, tiene que asegurarle a las familias que perdieron sus casas, a los 47 millones de personas que no tienen seguro médico y a los estudiantes que van a malas escuelas públicas, que su vida será mejor que en los últimos ocho años. Por eso los candidatos se alejan de Bush.
Los aspirantes a la presidencia han comprendido bien que Estados Unidos exige un cambio. Esa es la maravilla de la democracia; cuando algo o alguien no funciona, se puede cambiar de rumbo en la siguiente votación.
Todo parece indicar que la próxima elección será un rechazo al pasado. Y por eso casi todos los candidatos, sin importar el partido, están compartiendo hoy el mismo mensaje: yo no soy Bush.
viernes 28 de diciembre de 2007
El último de 2007
Sandra de Barraza
Continuando con la reflexión del año que estamos cerrando, es imposible no hacer mención de temas que a todos nos han afectado para mal como son la seguridad pública y el costo de la canasta básica.
Indiscutiblemente, por más que se empeñen en hacernos creer lo contrario, en seguridad pública cerramos el año con indicadores poco alentadores. La tasa de homicidios continúa siendo elevada y la inseguridad está en cada esquina. Con mucha reserva y discrecionalidad se da acceso y difunden estadísticas sobre el tema aunque hay un considerable gasto público en anuncios para publicitar mejoras en el tema. Aún así, la percepción de la gente no ha cambiado. El problema no se ha solucionado y continúa afectando a las familias y a la actividad productiva. Así lo dijeron y seguramente lo repetirán las asociaciones empresariales.
Todos necesitamos invertir y trabajar con seguridad. Todos aspiramos a un entorno de seguridad, aspiramos a poder utilizar y disfrutar de los lagos, de las montañas y de la costa marítima. Aspiramos a movilizarnos sin problemas y a cualquier hora del día. Aspiramos a que los indicadores para medir los avances en la situación no se limiten a cuantificar el número de presos hacinados en las cárceles de nuestro país. Pero el tema aún cuando ha inspirado refuerzos presupuestarios millonarios parece que no se aborda en su origen ni en su complejidad.
El costo de la canasta básica... está por los cielos. Todos cerramos el año con ese sentimiento y realidad en los bolsillos. Los frijoles, los pepinos, los tomates, la gasolina... todo, absolutamente todo se ha disparado disminuyendo sensiblemente la capacidad adquisitiva de la familia promedio. También es una realidad que los esfuerzos por incrementar el salario mínimo son irrelevantes, que el combustible se disparó y también que la capacidad nacional de consumo está muy pero muy por encima de nuestra capacidad productiva y adquisitiva. Las remesas estimulan un nivel de consumo ajeno a nuestra realidad y hay escasos esfuerzos por fomentar el ahorro y la inversión con esa fuente millonaria de recursos.
Tanto así es, que la gente no quiere trabajar... Recibe el beneficio del trabajo ajeno y esto está fomentando una cultura poco favorable para nuestro desarrollo. Para las principales actividades agrícolas se importa mano de obra de Nicaragua y Honduras y nuestro referente salarial está en WDC. Han cambiado los referentes.
La recaudación fiscal también merece comentario porque por primera vez en la historia reciente el presupuesto del año 2008 estuvo financiado en un 91%. ¿Ingeniería fiscal? Hay de esto, pero y más importante, debe reconocerse que las medidas administrativas para mejorar la recaudación tributaria han surtido efecto. No es trabajo de un año... esto ha demandado mucho trabajo y tiempo y se ha recaudado más... pero no es suficiente.
Y esto debemos tenerlo claro todos los que producimos y contribuimos. El próximo año, cuando entren a competir las propuestas de los candidatos presidenciales, tendremos que esperar la propuesta de reforma fiscal. Nuestro país y Cuba son los dos únicos países que no tienen impuesto predial. Muchos han acumulado importantes recursos financieros beneficiándose de millonarias inversiones públicas... esta ha sido la costumbre histórica y nadie dice nada.
Impuesto por mejoras o impuesto a la plusvalía... tarde o temprano estará en la agenda de discusión nacional. La reforma fiscal sería mejor proponerla, discutirla y acordarla ahora y no postergarla. El desarrollo, la estabilidad y la paz necesitan financiamiento y no es posible confiarlo a préstamos internacionales ni mucho menos a la cooperación internacional.
Este año se hizo el lanzamiento de la política de descentralización y esto es un avance importante. Aunque el lugar programado para el lanzamiento oficial fue simbólico por el compromiso con el tema, la oposición no fue capaz de entender ni de aprovechar el significado del acto ni tuvo la visión de apropiarse de uno de los temas que siempre ha estado en “SU” agenda. El año cerró con una propuesta formulada por la CONADEL, propuesta que se convirtió en política nacional. Hace falta viabilizar el planteamiento y el nuevo marco institucional, recordando que debe prevalecer el interés público sobre el partidario.
Cerramos el año con avances importantes, pero también con temas pendientes que deberán estimular nuestra creatividad y propuesta durante los 365 días del año 2008. El año será de discusión y debate y en este proceso estoy segura que todos mantendremos la esperanza, la confianza y el compromiso de construir una sociedad en la que todos tengamos espacio y oportunidad. ¡Feliz año 2008 a todos!
jueves 27 de diciembre de 2007
Quo Vadis Derecha?
Alfredo Mena Lagos
Los que siempre hemos sido y siempre seremos de derecha, porque creemos profundamente en la libertad del ser humano de forjarse su propio futuro, respetando por supuesto ese mismo derecho en los demás, debemos preguntarnos como salvadoreños hacia adonde vamos políticamente.La actual coyuntura política en el plano nacional e internacional, nos obliga a hacer un análisis profundo y objetivo, pues estamos enfrentando situaciones nuevas que pueden tener un efecto importante en los procesos electorales del 2009.
El arenero que crea que las próximas elecciones serán igual que las anteriores, está totalmente equivocado y poniendo en riesgo el futuro de nuestra sociedad.Como persona, le tengo aprecio y respeto al candidato del FMLN, aunque tengo serias y profundas diferencias en ciertos aspectos políticos. Lo importante es que, por primera vez, el FMLN tiene un candidato elegible y recursos prácticamente ilimitados, aunque estos vengan del extranjero como nos lo demostró la maleta de $800,000.00 que desde Venezuela trató de penetrar la campaña electoral de Argentina.
La verdadera amenaza, es que detrás del discurso aparentemente moderado del FMLN, se encuentra una esencia antidemocrática y totalitaria. El mero hecho de resistirse a calificar al gobierno cubano como una dictadura, justificándolo con el bloqueo económico por parte de los Estados Unidos; y calificar los atropellos de Chavez a la democracia y al pueblo venezolano de "asuntos internos", nos debe hacer realizar cual es el espíritu de sus intenciones.
Pero "no veamos la paja en el ojo ajeno, veamos la viga en el nuestro"! Como uno de los arquitectos del esfuerzo por modernizar a El Salvador, como Comisionado Presidencial Para La Modernización Del Sector Público, me siento profundamente defraudado por los gobiernos de ARENA, unos mas que otros, y aunque el partido tiene el mérito de haber evolucionado, y sus gobiernos corregido errores y debilidades de sus anteriores, este esfuerzo ha sido demasiado lento y superficial en algunos casos.
Hay que reconocer que el gobierno del Presidente Saca, después de tres períodos presidenciales y mas de quince años, al fin nos dio una Defensoría del Consumidor y una Ley de Libre Competencia! Pero de nuevo, este esfuerzo no ha ido a las raíces, y los grandes intereses que le han hecho tanto daño al país, siguen prácticamente intactos.Quo Vadis Derecha? Es la pregunta que nos debemos hacer.
¿Porque después de tanto esfuerzo por "modernizar el país" seguimos creciendo menos en términos económicos que el promedio de América Latina? ¿Porque después de tanta "inversión social" seguimos a niveles mediocres, en el mejor de los casos, en salud y educación, cuando nos comparamos con el resto de países en vías de desarrollo? ¿Porque estamos a la zaga en inversión extranjera después de todo el esfuerzo por convertirnos en un "imán empresarial"?La izquierda se llena la boca hablando del "fracaso del neo liberalismo", cuando lo que verdaderamente ha fracasado es el mercantilismo.
También hablan del fracaso del mercado, cuando a este no se le ha dejado funcionar con verdadera libertad, sino analicemos el sector financiero, el transporte aéreo y terrestre, el azucarero, el farmacéutico, etc!Quo Vadis Derecha? Ya es hora que la derecha se haga al lado del ciudadano común y no de los intereses especiales que le han hecho tanto daño a este país, a nuestro pueblo, a nuestra ideología, y en último lugar, a nuestro partido! Saber escoger al próximo candidato presidencial es la primera tarea en retornar al sendero correcto, pero por supuesto, es nada mas que el inicio.
Lo principal es luchar por el alma del partido, para que este vuelva a ser el representante de los que creemos que el ser humano tiene derecho a forjarse su futuro libremente, sin despojos, sin abusos, y sin mentiras. Recordemos las palabras de aquella madre acongojada, reclamándole a su hijo el Sultán después de perder la Alhambra, "no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre"!
¿Ganará la izquierda, la derecha o el país?
Rafael Rodríguez Loucel
En artículo reciente afirmaba que la campaña política se había anticipado, en detrimento del quehacer productivo necesario en un país de escaso desarrollo. Sin embargo, cómo puede un simple ciudadano alterar el rumbo de este país cuando hay unos que sí pudieron hacerlo y no lo hicieron y otros que creen poder alterarlo a su propia conveniencia. El destino sigue entonces su curso cobrando facturas por lo que se hizo y por lo que no se hizo.
Puedo afirmar, por experiencia propia, que aceptar lo que ya ocurrió y ocurrirá funciona, el presente es lo que importa, el pasado se borra con el perdón y el futuro incierto se supera con la fe.
Una política innovadora, efectiva, limpia —en lo que falta del actual período gubernamental— es posible, manejable y conveniente. Son tantos los problemas de esta subdesarrollada sociedad, que ya es tiempo de ir trabajando en consenso, no importa quién gane en el 2009, la izquierda o la derecha. Lo que en definitiva interesa es el país.
Pensemos con simpatía en quienes nos gobiernan y generemos expectativas favorables sobre los futuros gobernantes con visión país. No seamos ideólogos o dogmáticos de teoría o por necedad, actuemos en función colectiva, dejemos el egoísmo y la soberbia de una vez por todas para evitar ser una sociedad más pobre y que además se desintegre en fracciones por una polarización extrema, en la que cada parte cree tener la razón y que el resto está equivocado como grupo de presión, imponiendo su voluntad en los demás, convencido ciegamente de lo acertado de su causa, con una filosofía de ilusa autosuficiencia, nula hermandad y al final ruina total.
Todo está cambiando y hay fuerzas o corrientes externas difícil de alterar y a veces lo que hacemos es resistirnos al cambio. El país es extremadamente dependiente, tiene limitaciones naturales para su crecimiento productivo e inequidades ancestrales de riqueza e ingreso obvias y que es preferible reconocer.
A través de los años no se ha podido implementar una estrategia de nación, las obras realizadas por cada gobierno no suman, no han sido acumulativas, más bien han respondido a una práctica de borrón y cuenta nueva o suma y resta.
A nadie le gusta perder y a pocos les agrada aceptar que el modelo se agotó; deberíamos de una forma constructiva adoptar nuevas actitudes ante resultados adversos, empezando por reconocerlos, reponerse rápidamente, porque todo cambia: la tierra, las montañas, los océanos, la atmósfera, todo cambia constantemente; también a nivel imperceptible, habrá que estar preparado para el cambio mental, empezando por nuestra manera de pensar, si es que aspiramos a superar el subdesarrollo.
Una lección aprendida en sociedades avanzadas es que una vez electo un gobierno las actitudes de gobernantes y gobernados son cruciales, la mayoría de estos últimos no políticos, apartidistas, productivos y contribuyentes. Lo conveniente para cualquier sociedad de avanzada siempre será una actitud individual racional, de supervisión, garante, crítica constructiva y mucha madurez en su accionar, como característica de sociedades desarrolladas productiva y “mentalmente hablando”.
Los políticos en países atrasados, con sus deseos de conseguir prestigio personal, llegan a ser irracionales en sus aspiraciones particulares y negociaciones ególatras partidistas, y arrastran al resto a la polarización y al conflicto.
La mayoría, las obreras de la sociedad, en una similitud de esta última con una colmena, continúan laborando, subsidiando al zángano y aceptando en una actitud pasiva los yerros reiterados de estos que con una miopía no hacen su papel con eficacia de empleados-gobernantes; por el contrario, dilapidan el recurso escaso.
martes 18 de diciembre de 2007
El Salvador, un país caro
Luis Membreño
Todas las encuestas de opinión y las conversaciones con personas de todos los estratos sociales del país, tienen un factor común: lo cara que está la vida y lo difícil que se ha vuelto para todo mundo costear sus necesidades personales, familiares y aún empresariales.
Independientemente de si la persona gana el mínimo, es un empleado de un mando medio, un gerente de una empresa, un empleado público o del sector privado, de si es un auto empleado o una persona del sector informal que vende en los alrededores de los mercados del país, todos se quejan de cómo ha subido el costo de la vida en los últimos años.
Si uno sale del país a Guatemala, Honduras, Nicaragua o aún a Costa Rica queda claro que El Salvador es más caro que casi todos los países de Centroamérica y sólo es comparable en precios a Costa Rica. Hace una semana estuve en Guatemala y los precios, en muchos casos, eran al menos la mitad de lo que cuestan artículos o servicios similares en El Salvador.
Al preguntarle a diferentes personas sobre por qué creen que El Salvador es tan caro, la respuesta más común es que se debe a la dolarización. Por ejemplo en la encuesta más reciente del IUDOP, dada a conocer el 27 de noviembre, el 82% de los encuestas indica que los precios han subido “mucho” este año. Al preguntárseles a los encuestados el por qué de este incremento, el 50% indica que es por causa de la dolarización y sólo el 13% indica que es por causa del petróleo.
Creo que hay varias razones por las que han subido los precios en el país: Lo primero es que esto es un fenómeno que lleva varios años y que no ha sido exclusivo de 2007. Un elemento indiscutible es que el precio del petróleo ha golpeado fuertemente a nuestro país desde hace cuatro años. En 2003 el precio internacional cerró en cerca de $30 el barril y a pesar que ha bajado un poco, al día de hoy (lunes 3 de diciembre) el precio está cerca de $90 el barril.
Un segundo elemento que es muy importante está relacionado con la fuerte devaluación que ha tenido el dólar, nuestra moneda, con respecto a muchísimas monedas del mundo. Por ejemplo, con el Euro, el dólar se ha venido devaluando año con año, en 2001 el euro llegó a valer $0.85.
Mientras que hoy ronda el $1.47. Es decir que el dólar se ha devaluado en 73% en 6 años con respecto al euro. Otro ejemplo: A principios de 2002 un peso chileno costaba $0.0013 mientras que ahora cuesta $ 0.002. Es decir que el dólar se ha devaluado en 54% en menos de seis años. Otro ejemplo cercano es el brasileño. A finales de 2002 un real costaba $0.28, mientras que ahora cuesta $0.56, por lo que el dólar se ha devaluado en 100% con respecto al real.
El caso del dólar Australiano es similar. En 2001 un dólar australiana costaba $0.50 mientras que ahora cuesta $ 0.88, es decir que el dólar norteamericano, nuestra moneda, se ha devaluado en 76% con respecto al dólar australiano. Lo mismo ocurre con la Libra esterlina; el dólar se ha devaluado en 40% en seis años.
Así como estos ejemplos podríamos tomar muchísimos más. Algunos ejemplos en los que el dólar Americano se ha devaluado y otros en los que se ha devaluado menos, pero en casi todos los casos ha habido una devaluación en los últimos seis años.
Lo que una devaluación de nuestra moneda nacional quiere decir es que hemos importado una inflación dado el encarecimiento de los productos que importamos. La nuestra, es una economía latamente dependiente de importaciones y los precios de estas importaciones han subido.
Un tercer aspecto que está golpeando los precios en el país es el encarecimiento de los “commodities”, es decir de las materias primas. Ejemplos de ellos son el petróleo, el hierro, el cobre, el oro, la plata, el maíz, entre otros. En esto hay buenas noticias, porque el precio del café y el del azúcar también se ha elevado. Pero todos estos incrementos de precios internacionales encarecen los productos en nuestros países.
Un cuarto aspecto que nos está golpeando es que China está incrementando precios y lo seguirá haciendo en los años venideros. La apreciación del Yuan , la subida de la tasa de interés nacional china, la reducción de los subsidios a la exportación y el encarecimiento de la mano de obra china, está haciendo que china esté subiendo los precios.
Un quinto aspecto es que nuestras importaciones provienen cada vez menos de Estados Unidos y de Centroamérica y cada vez más del resto del mundo, que tiene monedas más fuertes y por lo tanto pagamos más que antes por los productos que vienen de esos países. En 2000, antes de la dolarización el 50% de nuestras importaciones totales provenían de Estados Unidos y el 16.4% de Centroamérica. En 2006 el 40.5% provinieron de Estados Unidos y el 15% de Centroamérica.
Las importaciones que han subido rápidamente son las que provienen del resto del mundo que pasaron de ser el 30% en 2000 a ser casi 41% en 2006. Las importaciones del resto del mundo pasaron de ser $ 1,500 millones en 2000 a ser $3,111 en 2006.
Un sexto aspecto es el efecto de la dolarización misma. Hay poca capacidad de explicar esto desde el punto de vista de la teoría económica por ser algo relativamente nuevo y hay pocos ejemplos en el mundo, pero lo cierto es que la gente la perdido la dimensión del dinero y la gente piensa que un dólar es igual a un colón. Hay casos como el de la Argentina en diferentes momentos del siglo XX en los que los precios fueron altísimos y otros en los que fueron bajísimos, luego de las crisis. En todo caso no es un buen augurio que los precios no guarden relación con el poder adquisitivo de la moneda en algún momento llegan las correcciones, generalmente precedidas de crisis.
Creo que el tema de los precios altos en El Salvador da para mucho más, también esto presenta algunos beneficios, pero lo más peligroso es el descontento social que se ha generado y más aún cuando se acercan las elecciones de 2009 en las que el país se “juega el todo por el todo”. Es por eso que creo que no debemos cerrarnos a analizar las diferentes posibilidades monetarias del país, con su pros y contras, desde un punto eminentemente técnico, para buscar el beneficio de todos los salvadoreños.
