Juan Héctor Vidal:
Dos años después. El mismo día que El Salvador celebraba el segundo aniversario de la vigencia del CAFTA, las noticias internacionales destacaban que Costa Rica había logrado una prórroga de siete meses para adecuar su legislación a los compromisos adquiridos en el marco del mismo tratado. Un día después concluía en Bruselas la segunda ronda de negociaciones entre la UE y CA para suscribir un Acuerdo de Asociación Económica, mientras que el lunes siguiente se iniciaba en México un evento patrocinado por la Organización Mundial del Comercio y la Fundación Ebert para analizar las implicaciones de los tratados bilaterales y los acuerdos regionales en las negociaciones de la Ronda de Doha.
Asistimos a este último evento y para contribuir al debate aportamos algunas ideas sobre la experiencia salvadoreña en torno al CAFTA, principalmente en lo que concierne a las exportaciones. Sin duda dos años no son suficientes para esperar resultados espectaculares, pero como lo explicamos en el evento, sí permiten extraer algunas conclusiones preliminares, cuando se comparan con los logros que exhiben los otros países de la región. Algunos hallazgos permiten señalar lo siguiente:
Lo primero que podría plantearse es que en estos momentos El Salvador está en una etapa de recuperación de sus exportaciones totales y particularmente las de maquilas destinadas al mercado estadounidense, después de la baja sustancial que experimentaron estas últimas a raíz de la liberación de cuotas de textiles por parte de la OMC a China a partir de 2005. Incidentalmente, se puede señalar que esto favoreció a Nicaragua, que logró un mejor tratamiento en las reglas de origen en la negociación del CAFTA.
Afectadas por esos fenómenos, las exportaciones totales a EUA, según cifras oficiales preliminares, decrecieron en 3.4% en 2006, mientras que en 2007 experimentaron un aumento del 2.3%. Ese comportamiento coincidió con una declinación en la maquila del 2.2% en el primer año y con un incremento del 1.4% en el segundo.
En términos absolutos las exportaciones distintas de la maquila de ropa y confección registraron en 2007 un valor de US$426 millones. De este monto, US$244 millones (57.7%) corresponden a tres productos: alcohol etílico (58.2%), café (28.7%) y azúcar (13.1%), con el agregado de que el primer producto constituye típicamente una maquila, cuya materia prima proviene fundamentalmente del Brasil. La diferencia de US$182 millones (42.3%) la explican fundamentalmente productos plásticos, bebidas, calzado, manufacturas de cobre y los alimentos.
Dentro de estos últimos están incluidos los llamados “productos nostálgicos” que todavía no alcanzan niveles que pudieran considerarse relevantes dentro del espectro exportador del país, aunque sin duda ocupan una alta prioridad es los esfuerzos que realiza el gobierno para la diversificación y aumento de las ventas de productos no tradicionales. En este caso se podría decir que el país está en un proceso de aprendizaje muy intenso para el cumplimiento de las normas que regulan el etiquetado y en general sanitarias y fitosanitarias que exige la FDA.
Dentro de esa dinámica, los Estados Unidos absorbieron en 2007 más del 50% (57% según la versión oficial) de las exportaciones salvadoreñas, conservándose así como nuestro principal mercado. En orden de importancia les siguieron las ventas destinadas a Centroamérica que representaron 33.8% del total y el 66.4% de las correspondiente al mercado estadounidense. Esto sugiere que la plataforma exportadora salvadoreña continúa concentrada en dos mercados, donde Centroamérica sigue jalonando el comportamiento de los productos no tradicionales.
En cambio, el resto de la región ha encontrado en el mercado de los Estados Unidos una demanda creciente por sus productos, situación que, al menos por el momento, no se percibe claramente en el caso salvadoreño. Pareciera entonces que el grado de preparación para aprovechar efectivamente los beneficios del CAFTA está haciendo la diferencia.