Recesión en EUA y alza de precios: ¿Qué pasará en El Salvador?

Claudio M. de Rosa :

La economía mundial enfrenta dos graves problemas: (i) la economía estadounidense continúa develando preocupantes noticias; y (ii) hay un ciclo inflacionario que se inicia con el alza del precio del petróleo y que es seguido por aumentos de precios en la mayor parte de las materias primas, incluyendo alimentos. No son buenos tiempos para ningún gobierno, sea del color político que sea; solo favorece a las oposiciones, que esperan ganar terreno sobre la base del descontento que cunde en la población, que busca milagros donde no se pueden dar.

Si la economía estadounidense vive una desaceleración o una recesión va quedando atrás, porque los principales indicadores muestran fuertes deterioros.

Lo peor es que enfrenta una inflación relativamente alta al tiempo que la actividad económica se deteriora y el desempleo aumenta, algo conocido como “estanflación”. En febrero se perdieron 63,000 empleos cuando se proyectaba una reducción de 20,000 plazas; la mayor disminución desde marzo de 2003, aunque el desempleo se mantuvo en 4.8% comparado con el 5% esperado.
También la confianza de los consumidores cae, se limita el acceso al crédito y se mantienen altas las tasas de interés y el valor del dólar llega a mínimos récord. Ante esto, se comienza a discutir cuan grande y profunda puede ser la recesión y cuánto tiempo puede tomar en revertirse.

Muy preocupada, la Reserva Federal, Fed, tomó una decisión innovadora, impensable hace algún tiempo, al permitir a las instituciones financieras el canje de bonos hipotecarios de alto “riesgo” por bonos del Tesoro, con alto grado de “seguridad”, facilitando el acceso a $200,000 millones para recuperar la liquidez y estimular el crédito. Otros cuatro bancos centrales siguieron a la Fed, expandiendo sus préstamos en efectivo y en valores para devolver la calma a los mercados financieros. El Banco Central Europeo, aunque reticente ante el alto índice inflacionario, inyectó otros $5,000 millones en la zona euro y el banco de Suiza elevó en $2,000 millones su oferta, para totalizar $36,000 millones en Europa. Se suma el Banco de Canadá, que pondrá en el mercado otros $2,000 millones, mientras que el Banco de Inglaterra relajó las condiciones crediticias para los bancos.

El Fondo Monetario Internacional, FMI, hizo un firme llamado a tomar “acciones de políticas decisivas” para fortalecer el sistema financiero mundial, duramente golpeado por la crisis del mercado hipotecario de la subprima. El FMI ha desafiado a las autoridades del mundo a “pensar lo impensable” para anticiparse y reaccionar adecuadamente al riesgo económico potencial que se vive. Recientemente, el FMI redujo su proyección del crecimiento mundial en 2008 de 4.9%, hecha al cierre de 2007, a 4.1%, aunque aclarando que no sería extraño un mayor deterioro.

El dólar se hunde por debajo de los 100 yenes, por primera vez en 12 años, y el euro sube sobre $1.55, en la medida que hay más dólares en el mercado por déficit comercial y la política monetaria y fiscal estadounidense. Ante la debilidad del dólar y la desconfianza en el mercado financiero, los recursos se están desplazando a los mercados de bienes primarios, causando un aumento especulativo de la demanda, lo que se suma a la, hasta ahora, creciente demanda mundial, haciendo que se disparen los precios. Así, el petróleo llega a los $111 el barril, el oro sobrepasa la marca sicológica de los $1,000, la onza y los precios de los alimentos suben fuertemente, también estimulados por los mayores costos del transporte.

La mayoría de los países que tienen a Estados Unidos como su principal socio comercial, como es el caso de El Salvador, comienzan a prepararse para enfrentar el embate que tendrá este adverso ciclo económico en el mundo. En El Salvador tenderán a crecer menos las remesas familiares y las exportaciones, en la segunda mitad del año. Menos recursos harán que la economía crezca más lento a lo esperado. El desafío será buscar cómo sustituirlos con otros.

Eso demandará del Gobierno un alto grado de ejecución de inversión pública, un aporte de los bancos expandiendo el crédito con menores tasas de interés a las vigentes, aprovechando la adecuada liquidez y, siguiendo el ejemplo de los políticos estadounidenses, para colocar bonos en el mercado internacional para desarrollar programas sociales que compensen el menor crecimiento de las remesas. También debemos comprender que los recursos públicos no alcanzan para subsidiar todo. Los controles de precios no contienen la inflación y causan escasez.
Lamentablemente, no hay milagros ni salidas populistas, solo prepararse para enfrentar con seriedad la crisis mundial que nos amenaza.