Una gran oportunidad educativa

Joaquín Samayoa:

La contienda electoral es una gran oportunidad para la educación de niños, jóvenes y adultos. La escuela debe abrirse a lo que ocurre en la sociedad y convertir en asignatura de estudio el discurso político, las actitudes propias y ajenas, las ideas y opiniones, los hechos, la cobertura periodística y los valores que proyectan con sus palabras y acciones los principales protagonistas de los sucesos políticos. Otro tanto se estará haciendo, aunque de manera más espontánea, en los hogares y en diversos círculos sociales.

En los próximos meses todos seremos aprendices y maestros. Lo que hagamos y digamos tendrá un impacto en otros y en nosotros mismos. Seamos o no conscientes de ello, estaremos involucrados en un proceso continuo de enseñanza y aprendizaje. Estaremos optando constantemente entre el cinismo y la esperanza, entre la razón y la ideología, entre los prejuicios y el conocimiento, entre la indiferencia y la responsabilidad, entre la tolerancia y la intransigencia, entre el respeto y el desprecio de la dignidad humana.

En una entrevista publicada ayer en LA PRENSA GRÁFICA, el candidato presidencial del FMLN muestra una clara conciencia sobre la importancia de la educación política. Reconoce que debe hacer un esfuerzo educativo para que las bases de su partido comprendan, entre otras cosas, que el retorno al colón, contrario a lo que su partido había sostenido en el pasado, no es una buena solución para aliviar el costo de la vida.

Enhorabuena. No es común que un dirigente político reconozca que él o su partido han estado equivocados. Tampoco es común que un candidato opte por cambiar la mentalidad de sus correligionarios en vez de tomar el camino fácil de reiterarles lo que quisieran escuchar. Ese solo hecho tiene ya un alto valor educativo y debe ser emulado por otros dirigentes.

En la misma entrevista, Mauricio Funes abraza sin titubeos un planteamiento de realismo político. En vez de ofrecer paraísos y panaceas, manifiesta que son muchas las demandas sociales y que solo puede hacerse cargo de dar solución a los principales problemas. También en este punto se observa un marcado contraste con la demagogia habitual de los políticos y con las ofertas de corte populista que su partido ha hecho en elecciones pasadas.

Los ciudadanos debemos aprender a reconocer méritos en partidos y candidatos con los que no simpatizamos de manera espontánea, del mismo modo que debemos aceptar los errores de aquellos con quienes nos sentimos más identificados. La convivencia social y el fortalecimiento de la democracia exigen el abandono de prejuicios, sean estos favorables o negativos.

En unos casos, la apertura mental puede llevarnos al óptimo resultado de ejercer el sufragio de manera mucho más racional; pero aun si no llegamos a modificar nuestra posición de adhesión o rechazo emocional a determinado partido, el ejercicio de juzgar con conocimiento de causa seguramente nos llevará a hacer una ponderación menos apasionada de los diversos actores en la escena política. Y en la medida en que tengamos una apreciación más objetiva de las personas, se facilita el manejo de las diferencias y se abren mejores posibilidades de entendimientos.

Las apreciaciones de Mauricio Funes en la referida entrevista habrá que cotejarlas con otros discursos suyos, con sus actuaciones y con el comportamiento de la dirigencia de su partido. Aquí no se está sugiriendo ser ingenuos, sino genuinamente críticos. Lo que se propone como aprendizaje necesario es conocer, tanto como sea posible, antes de juzgar.

Se propone también conocerlos a todos con la misma apertura mental y juzgarlos a todos con la misma norma moral. A todos. A los candidatos de izquierda y a los de derecha. A los medios de prensa que se inclinan por unos y a los que se inclinan por otros. También a quienes ensalzan o difaman amparados cobardemente en el anonimato de los mensajes electrónicos. Y a los que tenemos un acceso privilegiado a los espacios de opinión en radio, TV y prensa escrita. Y a los que tienen la sagrada misión de formar las mentes de los niños y jóvenes en las aulas escolares y universitarias.

La contienda electoral es una excepcional oportunidad para tomar conciencia de los problemas nacionales, para discutir ideas, para examinar temores y para descubrir fortalezas y posibilidades. También es una buena oportunidad para identificar y exigir los cambios jurídicos e institucionales necesarios para consolidar la democracia. Pero el aprendizaje más valioso que debemos proponernos es el de ser consistentes, todos y en todo momento, con valores de respeto, tolerancia y honestidad.