El presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, en una gira para expandir alianzas y negocios rusos en América Latina, dijo el martes que quería doblar el comercio con Brasil y aumentar la cooperación en áreas de alta tecnología.
Medvedev visitó en Río de Janeiro la sede de la petrolera estatal brasileña, Petrobras, y luego cenaba con su colega de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien volverá a reunirse el miércoles antes de viajar a Venezuela.
“Espero que en los próximos años el intercambio alcanzará a 10.000 millones de dólares (desde 5.00 millones en el 2007)”, dijo Medvedev en un almuerzo con empresarios rusos y brasileños en Río de Janeiro.
“La estructura del intercambio está lejos del ideal. La principal tarea es hacer que incluya sectores de alta tecnología, grandes compañías, y el sector de energía. Tenemos tal potencial”, agregó.
La próxima visita prevista de Medvedev es Venezuela, un cliente clave de armas rusas, y luego Cuba, en momentos en que Rusia busca reafirmarse en una región que ha quedado más distante de Estados Unidos en años recientes.
Una flota naval rusa llegó el martes a Venezuela para ejercicios previos a la visita de Medvedev, en otro paso en los esfuerzos del presidente venezolano, Hugo Chávez, por fortalecer una alianza con Moscú y mostrarla a Washington.
Brasil es menos entusiasta hacia los avances de Rusia, pero ve la posibilidad de una colaboración más estrecha con Moscú en la tecnología aeroespacial y de propulsión nuclear.
CORTEJANDO A BRASIL
Brasil se ha embarcado en una revisión de sus fuerzas armadas y planea gastar cientos de millones de dólares en los próximos años para restaurar equipos antiguos, despertando el interés de muchos contratistas de defensa extranjeros, desde París a Moscú.
Medvedev y Lula suscribirán acuerdos para aumentar la cooperación en las industrias aeroespacial, nuclear y de defensa durante la visita del martes y miércoles.
Rusia también espera vender a Brasil helicópteros, vehícuilos blindados y otros equipos.
Medvedev dijo en el almuerzo con empresarios que los dos países ya tenían una “sociedad estratégica” y se estaban convirtiendo en líderes del crecimiento global pese a la crisis financiera mundial.
“Hay otros sectores en los cuales podemos intercambiar opiniones, crear iniciativas conjuntas. Eso es espacio, aviación, el complejo industrial militar y el sector de energía”, afirmó.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, posiblemente se adelantará a Rusia el mes próximo, cuando suscriba una alianza estratégica de defensa en Río que ofrecerá a Brasil no sólo armas, sino tecnología para erigir una industria doméstica de defensa.
Francia ha acordado permitir a Brasil construir helicópteros y submarinos franceses bajo licencia, cediendo a la demanda brasileña de compartir tecnología militar clave.
Los cazas rusos Sukhoi no pudieron avanzar en una licitación de la Fuerza Aérea Brasileña para remplazar hasta 100 aviones en un plazo de 15 años debido a que no ofreció transferencia de tecnología.
Con un ojo puesto en las grandes reservas de petróleo recientemente descubiertas por Brasil, el gigante ruso de petróleo y gas Gazprom está buscando abrir oficinas en el país, pero Lula quiere más control estatal sobre las reservas y posiblemente habrá una dura negociación.
Brasil también dice que Rusia se está demorando sobre una reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde el país sudamericano ha estado demandando un asiento hace años.