
Las perspectivas de que el Congreso apruebe un rescate para las automotrices de Estados Unidos se redujeron un poco más el miércoles, con pocas expectativas de que los líderes demócratas apoyen un compromiso que se está negociando contrarreloj.
El último esfuerzo para facilitar 25.000 millones de dólares en ayuda para General Motors Corp, Ford Motor Co y Chrysler LLC estaba apoyado en negociaciones que son apoyadas por los republicanos y una Casa Blanca que vive los últimos días del mandato de George W. Bush.
“Yo no diría que está completamente terminado. Aún mantengo conversaciones con gente. Pero no se ve bien”, dijo el senador Robert Bennett, republicano por Utah, sobre las posibilidades de que los legisladores lleguen a un acuerdo que pueda ser aprobado.
El demócrata Christopher Dodd, presidente del comité bancario del Senado, dijo que las chances de que una ley acordada vea la luz eran “remotas”.
El Congreso tiene como máximo dos días más en sus sesiones tras las elecciones de principio de mes. Sin un acuerdo en ese lapso de tiempo, las automotrices tendrán que esperar hasta que un nuevo Congreso y el gobierno de Barack Obama entren en funciones en enero.
Las automotrices, que enfrentan una creciente escasez de crédito, que buscan con urgencia ayuda inmediata para evitar lo que los ejecutivos del sector señalaron esta semana en audiencias ante legisladores podría ser el peor colapso de una o todas las Tres Grandes de Detroit.
“No nos gusta estar acá pidiendo esto”, dijo el miércoles el presidente ejecutivo de GM, Rick Wagoner, ante el comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes.
“A esta altura, sin inyecciones de liquidez (…), probablemente alguna porción de la industria automotriz doméstica no sobreviva”, dijo Wagoner.
Con una propuesta de rescate de 25.000 millones de dólares apoyada por los demócratas desestimada, el foco de las negociaciones pasó a un paquete consensuado basado en una estrategia que los líderes demócratas ya han rechazado por inaceptable.
Pero el líder de la minoría, Mitch McConnell, dijo en declaraciones en el Senado que ese consenso “es la única propuesta que se está considerando” que tiene alguna posibilidad de ser aprobada como ley.
El enfoque impulsado por los republicanos Christopher Bond de Misuri y George Voinovich de Ohio enmendaría, de acuerdo a McConnell y otros legisladores, la extensión de préstamos por 25.000 millones de dólares.
Estos fueron aprobados en septiembre para ayudar a Detroit a actualizar sus fábricas y a hacer automóviles con un consumo más eficiente de combustible.
Un número de condiciones fijadas a éste dinero deberían ser removidas o modificadas para hacerlo disponible inmediatamente para las necesidades operacionales y otras urgencias que enfrentan las automotrices.
Bond propuso que el Senado considere el jueves el proyecto, pero el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, lo objetó diciendo que aún nadie lo ha visto.
Reid prometió que intentará avanzar hacia cualquier compromiso pese a la maraña política que envuelve el rescate y el cada vez más escaso tiempo para actuar.
“No importa cuanto trabajemos o cuan duro lo intentemos, la Cámara de Representantes mañana se va a la casa. Se van a ir” por lo que resta del año, dijo Reid.
“Entiendo la importancia de ésto, pero esperaría que además de entender la importancia de la situación, enfrentemos la realidad”, expresó el senador.
Debido al débil respaldo y a objeciones de republicanos, los demócratas abandonaron los planes de votar sobre una propuesta apoyada por Reid de usar dinero del fondo de rescate para servicios financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos para ayudar a las automotrices de Detroit.
Con una leve mayoría, los demócratas del Senado necesitan el apoyo de algunos republicanos para aprobar la legislación.
Los detalles del acuerdo que se está negociando fueron mantenidos en secreto, pero Carl Levin, demócrata de Michigan y el principal defensor de los esfuerzos de rescate en el Senado, dijo a periodistas que la meta común se mantiene en torno a los 25.000 millones de dólares.
Otros partidarios también dijeron que se deberían incluir protecciones para los contribuyentes y otras condiciones que limiten los pagos a los ejecutivos.
“Sería impensable que el Congreso no pueda llegar a una conclusión cuando los líderes del Congreso, el presidente y el presidente electo han dicho que apoyan los créditos de emergencia”, dijo Levin.
El representante demócrata Barney Frank, presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y defensor de un plan de rescate similar al que fracasó en el Senado, dijo que un intento por enmendar la legislación, como él lo entendía, encontraría resistencia en la Cámara baja.
“Sería enviar una señal errónea para derogar las restricciones ambientales”, dijo Frank, refiriéndose al centro de las provisiones que incluye el proyecto actualizado que busca ayudar a las firmas de Detroit a cumplir con parámetros de eficiencia más exigentes en el consumo de combustible.
CIERRES DE ASIA
Los problemas de la industria automotriz no están limitados sólo a Estados Unidos.
Toyota Motor Corp, que sufre una dura caída en ventas, dijo el miércoles que detendrá la producción en todas sus plantas de Norteamérica por dos días durante el próximo mes, mientras que su rival Nissan Motor Co reiteró su pesimismo sobre el panorama de corto plazo del sector automotor.
Toyota, la mayor automotriz del mundo, ya había cancelado toda la producción estadounidense de camionetas de lentas ventas por tres meses este verano. Una portavoz dijo que la producción sería reducida más en el 2009 en Estados Unidos.
Carlos Ghosn, presidente ejecutivo de Nissan y Renault SA, intervino con su propia visión de las perspectivas de corto plazo del sector, con un recordatorio de que Nissan virtualmente no espera utilidades durante el segundo semestre fiscal, que va de octubre a marzo.
Automotrices de Europa, en tanto, buscaban recibir su parte de las ayudas gubernamentales, luego de que los líderes de la industria en Gran Bretaña, Alemania e Italia justificaran sus derechos de recibir su porción de la torta.
Los fabricantes europeos de automóviles requieren ayuda financiera, aseguraron altos funcionarios de la Unión Europea, que señalaron particularmente a la unidad Opel de GM como un posible caso de urgencia.
Las automotrices europeas han pedido unos 40.000 millones de euros (50.500 millones de dólares) de préstamos livianos para la industria. Opel negocia ayuda con el gobierno alemán.