Canal 33 de El Salvador

BusinessLeone.com

lunes 31 de marzo de 2008

¿Cuándo bajará la tasa de interés en El Salvador?

Claudio M. de Rosa:

La tasa de interés es un precio clave en la economía y dependiendo si sube o baja, se contiene o estimula la actividad económica. Por esto, en EUA, ante la amenaza de una posible recesión, la Reserva Federal (FED) ha recortado su tasa de interés de 5.25% en septiembre de 2007 a 2.25% en marzo de 2008, esto es 300 puntos base menos. La tasa LIBOR (London Interbank Offered Rate), que es la tasa de referencia que prevalece en el mercado mundial, ha seguido la misma tendencia de la tasa FED y entre julio de 2007 y marzo de 2008 cae de 5.43% a 2.44%, una baja de 299 puntos base, esto es, una relación de casi uno a uno.

En el caso del mercado bancario de El Salvador —que siguió muy de cerca lo que sucedía en el mercado internacional, especialmente en relación con la tasa LIBOR, en sus años antes de su venta a bancos extranjeros—, muestra, por ahora, gran indiferencia a lo que sucede en el mercado internacional en lo que respecta a la tasa activa. En efecto, la tasa de interés promedio ponderado sobre créditos hasta un año era de 7.78% en julio de 2007, mientras que en promedio simple de las últimas dos semanas de marzo ronda 7.70%, solo ocho puntos base menos, muy lejos de la reducción de 300 puntos base registrada en el mercado internacional.

Sin embargo, esto contrasta con la evolución de la tasa de interés promedio ponderado sobre los depósitos a 360 días, cayó de 5.27% en julio de 2007 a 3.60% ahora en marzo, esto es 167 puntos base menos. Esto se debe a la suficiente liquidez que hay en el mercado y por la facilidad al acceso a tasas de interés menores en el mercado internacional, que es otra fuente de financiamiento bancario que nuevamente está comenzando a utilizarse con mayor preferencia. Así, el diferencial entre tasas activas y pasivas ha aumentado de 251 puntos base a 4.10 puntos base, algo que debe corregirse.

Al comparar directamente la evolución de la tasa de interés en El Salvador y la LIBOR a un año, vemos que la diferencia entre ellas era de 235 puntos base en julio de 2007 (7.78% y 5.43%, respectivamente) y ahora es de 526 puntos base (7.70% y 2.44%, respectivamente). La diferencia entre ellas se ha más que duplicado.

En 2001, cuando la tasa LIBOR comenzó a bajar, las tasas domésticas sobre los créditos también tomaron algún tiempo en ajustarse, mientras que las de depósitos lo hicieron con gran celeridad. Ahora está sucediendo lo mismo, por lo que es de esperar que se retome el camino de reducción de tasas de interés sobre créditos a la brevedad.

Además, se esperaría que se aumentara la tasa de crecimiento del crédito, que si bien continúa expandiéndose a buen ritmo, es bastante menor que lo que se dio en los últimos dos años. Más aún, preocupa profundamente que el crédito agropecuario esté prácticamente estrangulado, porque este sector es de gran importancia, especialmente ahora que es necesario aumentar la producción de granos y verduras, para reducir el impacto inflacionario del mercado externo. Ahí está faltando un poco más de visión de país, que debería primar sobre los intereses propios de un negocio internacional que solo vela por maximizar las utilidades.

La expansión más acelerada del crédito, con énfasis en el orientado a funciones productivas, aunque sin dejar de lado el de consumo, que ayuda a mantener la demanda agregada, es de gran importancia para el país ante las amenazas externas que nacen fundamentalmente de la desaceleración económica de EUA, que está virtualmente en condiciones de recesión. Si hay menos ingresos a los esperados por remesas familiares y exportaciones, la expansión del crédito doméstico, con menores tasas de interés, puede constituir un aporte clave para estimular la inversión y minimizar un adverso impacto externo.

Creer que una contención del crédito minimizará el riesgo que normalmente enfrenta un banco es un error, porque si la economía se desacelera más de lo esperado (una mayor reducción de la demanda agregada), se incrementa la posibilidad que haya empresas y personas naturales que entren en dificultades de pago. Esto es, menor actividad económica, menores ventas y posibles cierres de turnos y despidos de personal. Por tanto, si la banca reduce las tasas de interés, en línea con el mercado internacional, y expande adecuadamente el crédito interno, esto permitiría mantener un mayor nivel de actividad económica y contener el adverso impacto de la desaceleración económica mundial.

El bilateralismo comercial en perspectiva (II)

Juan Héctor Vidal:

La semana anterior nos referíamos a los resultados que arroja el CAFTA después de dos años de vigencia, sin obviar el hecho de que el tiempo transcurrido es demasiado corto para juzgar apropiadamente los beneficios. Centramos la atención en las exportaciones para ubicarnos en la línea de análisis del gobierno, sabiendo que las importaciones en teoría y, dentro de ciertos límites, también contribuyen a generar beneficios netos a las partes involucradas.

Valorar apropiadamente esos beneficios también obliga de despojar el análisis de toda connotación ideológica, porque esto no ayuda a esclarecer el falso dilema entre apertura y proteccionismo. Esto es lo central, a pesar de que la versión más aceptada actualmente acerca de las ventajas del comercio internacional no es muy diferente de la que tenían hace más de doscientos años los primeros economistas clásicos, comenzando por Adam Smith y David Ricardo.

Lo que en todo caso resulta claro es que el CAFTA, por ejemplo, es solo una expresión más —aunque sin duda la más significativa— de la política comercial externa que ha venido siguiendo el país durante los últimos dieciocho años, para acomodarse al signo de los tiempos. Como se sabe, esta política comenzó con nuestra adhesión al GATT en 1992, continuó con la apertura unilateral por los siguientes ocho años y se ha acelerado desde hace algún tiempo con la suscripción de acuerdos bilaterales. Aunque con menos limitantes que las inherentes a los tratados bilaterales, la misma segmentación de mercados se está perfilando con las negociaciones que se están llevando a cabo con la Unión Europea, al menos en la perspectiva de la Organización Mundial del Comercio.

En este marco, El Salvador ha firmado a la fecha siete tratados comerciales bilaterales, incluyendo los de reciente data con Colombia y Taiwán. Haciendo abstracción de estos últimos y del CAFTA, se puede constatar que los resultados globales obtenidos con Chile, México, Panamá y República Dominicana reportaron en 2007 exportaciones por US$ 205 millones e importaciones por US$ 1,180 millones. Consecuentemente el déficit comercial se situó en US$ 975 millones, que triplica exactamente el que se registró en 2000.

El desbalance de 2007 con esos cuatro países representó el 21% de la brecha comercial total del país, en comparación con el 48% de 2000. Sin embargo, esta reducción no debe interpretarse como un mejoramiento en nuestras relaciones de intercambio con estos socios comerciales. Más bien, datos más focalizados muestran que es a la inversa. El punto está en que el deterioro ha sido absoluta y relativamente mayor con el resto del mundo. Que nuestras relaciones no han mejorado frente a los mismos países lo demuestra el hecho de que la relación brecha comercial/intercambio pasó del 68% al 70.4% en esos mismos años.

Considerando los mismos países, únicamente con República Dominicana mantenemos relaciones superavitarias. Diametralmente opuesta es la situación con México, relación que en 2007 generó un déficit superior al 82% del total. La brecha frente a Chile alcanzó para el mismo año el equivalente al 14%.

Lo que revelan los resultados especialmente con estos últimos países es el escaso significado que ha tenido en las negociaciones el elemento “complementariedad”. En este sentido, no es del todo correcto partir del tamaño de la población de las contrapartes comerciales para extrapolar los beneficios de un tratado bilateral, al menos en términos estrictamente comerciales. El tipo de concesiones, a la luz de la estructura y fortaleza productiva de las partes, es determinante para un intercambio relativamente equilibrado y equitativo. Otra cosa distinta es el fenómeno de la creación o desviación de comercio que puede surgir a partir de esas concesiones recíprocas que constituyen, por definición, la esencia del bilateralismo.

domingo 30 de marzo de 2008

Clinton y Obama u Obama y Clinton

Jorge Ramos:

No es lo mismo Hillary Clinton y Barack Obama que Barack Obama y Hillary Clinton. Cuando se trata de una elección presidencial tan peleada como la que estamos viendo en Estados Unidos, el orden de los factores sí altera el producto.

Lo que comenzó como una broma al final de un debate presidencial se está convirtiendo en el gran interrogante político que todavía nadie puede responder: Si gana el senador Obama la nominación del Partido Demócrata ¿escogerá a la senadora Clinton como candidata a la vicepresidencia? Y si gana Clinton, ¿escogerá a Obama como candidato a la vicepresidencia?
Está muy claro que Clinton no puede desechar a Obama y que Obama tampoco puede deshacerse de Clinton.

Así que, como esos gemelos que nacen pegados por la cadera, ahora Clinton y Obama están condenados a pasar juntos los próximos meses de su vida (política).
Si Obama no escoge a Clinton como candidata a la vicepresidencia, puede perder millones de votos de mujeres y de hispanos.

Si Clinton no escoge a Obama como candidato a la vicepresidencia, corre el riesgo de quedarse sin los votos de los más jóvenes y de un buen bloque de los votantes afroamericanos. Esto último a pesar de que Obama dijo no conocer “a nadie que vaya en segundo lugar ofreciéndole la vicepresidencia a alguien que va en primer lugar”.

Todo parece indicar que el asunto no se va a resolver con las elecciones primarias. Ni Clinton ni Obama van a conseguir así los 2,025 delegados que necesitan para la nominación. Entonces todo quedará en manos de los superdelegados. Pero la simple idea de que una decisión tan importante pueda depender de políticos profesionales —superdelegados— y no de los votantes provoca enojo, frustración, confusión y hasta denuncias de que sería un proceso antidemocrático.

¿De qué sirvieron, entonces, las elecciones primarias?
Los superdelegados son todos los actuales congresistas, senadores y gobernadores, así como los ex presidentes, ex vicepresidentes, ex líderes del Congreso, ex dirigentes del partido y uno que otro colado. Y estos superdelegados no están comprometidos a votar por ningún candidato.
Obama, por ahora, tiene más delegados que Clinton. Sin embargo, los superdelegados podrían escoger a un candidato distinto al que obtenga la mayoría del voto popular, arriesgándose a una rebelión dentro del partido y a un voto de castigo en las elecciones presidenciales de noviembre. Eso puede resultar en un superdesastre.

A muchos no les parece justo ni democrático que 796 superdelegados —apenas el 20 por ciento del total de 4,049 delegados— impongan su voluntad por encima de los otros 3,253 delegados. Pero, justo o no, esas son las reglas del juego y todos los candidatos, incluyendo a Obama y Clinton, las aceptaron antes de lanzar su precandidatura.

Desde 1952 los demócratas no han llegado a una convención sin candidato. Y esto podría repetirse este año. Hoy resulta imposible pensar que Clinton u Obama estén dispuestos a ceder y a entregar la candidatura a su oponente. Así que es posible que lleguemos al lunes 25 de agosto a Denver, al inicio de la convención demócrata, y que la elección del nominado se negocie en salones cerrados.

Sin duda, uno de los principales temas pendientes es el de la Florida y Michigan. Sus delegados, hasta el momento, no cuentan ni irán a la convención. Ambos estados fueron castigados por adelantar la fecha de sus elecciones primarias y no se ha encontrado una forma de resolver el problema.

Por primera vez en mucho, mucho tiempo, el Partido Demócrata tiene dos candidatos que pueden ganar la presidencia. Cualquiera que obtenga la nominación puede hacer historia. Pero si el partido maneja mal la selección del candidato y deja la impresión que no fue democrática o justa, pudiera frustrar y desilusionar a muchos votantes.

Por eso, la posibilidad, aunque todavía muy remota, de que Clinton y Obama u Obama y Clinton se presenten juntos como un equipo para tratar de derrotar a John McCain, el nominado del Partido Republicano —o al menos, que el perdedor apoye activamente la candidatura del nominado— ha dejado de ser una simple especulación política. Pudiera ser la única manera de no dividir al Partido Demócrata ni a sus aspiraciones de recuperar la Casa Blanca tras cinco años de guerra y ocho años de George Bush.

El Partido Demócrata está obligado a hacer honor a su nombre. O puede perderlo todo.
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The New York Times Syndicate

viernes 28 de marzo de 2008

El petróleo chavista: trampa caza bobos

Luis Gómez Zárate:

Estamos frente a un proceso desestabilizador, diseñado con una nueva modalidad, por Hugo Chávez, para tratar de imponernos una dictadura comunista, utilizando como medio el petróleo y como “peones” para implementarlo a los comunistas criollos, especialmente a los frentes municipales, a quienes cancela su traición con petrodólares, que les envía ilegalmente, por medio de los grupos bolivarianos.

Al revisar el pasado de nuestro El Salvador, en su historia más reciente, esta aparece opacada por la infame conspiración de los “comandantes”, quienes utilizaron a sus milicianos para asesinar, secuestrar y destruir la infraestructura de nuestro El Salvador, y sumieron en la miseria más grande a los pobres y campesinos, por los cuales manifestaban luchar, manteniendo, hoy día, ese mismo discurso.

La nueva estrategia para desestabilizar nuestro El Salvador, planificada por Hugo Chávez, es utilizando como medio el petróleo y sus derivados como el diésel, la gasolina, que actualmente están introduciendo al país por medio de organizaciones que en su formación han irrespetado gravemente el principio de legalidad, y violentando las reglas del mercado establecidas, por la Organización Mundial de Comercio, pues en la introducción del diésel han tipificado un “dumping”, perjudicando a los salvadoreños dueños de estaciones de gasolina y poniendo en riesgo la estabilidad laboral de los trabajadores de esas estaciones.

A través del petróleo, Chávez está financiando a los comunistas criollos, además de las maletas de petrodólares que les envía ilegalmente, manejándolos a su antojo. Hugo Chávez podría gestionar ante el Directorio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), del cual Venezuela forma parte, que aumentaran la producción del crudo, como un medio facilitador para disminuir el precio del barril de petróleo.

Recordemos las palabras que el señor Juan Pablo Pérez Alfonzo, ministro de Minas e Hidrocarburos de Venezuela, pronunció en la fundación de la OPEP, el 14 de septiembre de 1960, cuando expresó: “Esta organización tiene como fin asegurar y estabilizar los precios del petróleo, evitando la especulación, para no dañar a los países del mundo”.

Todo lo contrario a estas palabras, hoy día, Hugo Chávez ha sentenciado al mundo en forma amenazante y autoritaria, que él puede aumentar el precio del petróleo a su antojo, cuando dijo: “Yo puedo hacer llegar a 200 dólares el barril de petróleo”; y el ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, en la reunión de la OPEP, en Viena, el 5 de marzo del corriente año, manifestó “que no debe de aumentarse la producción del crudo y que los pagos del petróleo deben de ser en euros”. Lógicamente esto va a encarecer mucho más el valor de barril de petróleo.

Tratar de explicar esta situación, en un artículo de opinión resulta muy difícil por el espacio, pero con lo poco ha quedado al descubierto “la doble cara” de Hugo Chávez, pues por una parte influye en el aumento del petróleo y por otra nos presenta una trampa “caza bobos” con el suministro del diésel y gasolina por medio de sus peones
También, estamos soportando, hoy día, la presencia de agentes de inteligencia de Chávez, Castro y mercenarios de las FARC, que gracias a la acción valiente de Colombia ha quedado demostrado la relación directa de este grupo terrorista con Chávez.

Los comandantes, en varias ocasiones, han recibido con “bombo y platillo” a integrantes de las FARC, y además han sido sus anfitriones. Las autoridades de Seguridad deben estar vigilantes ante estos acontecimientos que ponen en peligro la estabilidad nacional.

Por nuestra parte, los salvadoreños debemos fundir nuestro valor, con la entereza del soldado, para forjar una espada en defensa de la libertad, expulsando definitivamente al comunismo.

jueves 27 de marzo de 2008

Apuestas electorales sobre Iraq

Sergio Muñoz Bata:

El domingo de Pascua, con la muerte de otro soldado norteamericano en Iraq, la cifra total llega a los 4,000. Ese mismo día, durante un ataque con proyectiles teledirigidos, también murieron 13 iraquíes, que se añaden a los más de 80,000 que han perdido la vida en el conflicto. Tres días antes, el jueves 20 de marzo, se cumplían cinco años desde que empezó la invasión y dos días antes, durante una breve visita al atribulado país, el virtual candidato a la nominación presidencial por el partido republicano John McCain celebraba la disminución de la violencia en las calles de Bagdad atribuyendo el hecho al aumento del personal militar allá. Actualmente, las fuerzas armadas norteamericanas en Iraq suman 158,000 personas.

Y aunque es fácil vaticinar que el número de muertos en Iraq seguirá en aumento, lo difícil es saber con certeza cuánto tiempo más durará el conflicto allá porque la decisión final dependerá, en última instancia, del resultado de la elección presidencial.

Barack Obama ha dicho que de ganar la presidencia empezaría el retiro de tropas a finales del año 2009, a un ritmo de entre una y dos brigadas al mes. Si se calcula que en una brigada hay 3,500 soldados en promedio, bajo el plan de Obama todavía habría tropas norteamericanas en Iraq al terminar el período presidencial del próximo presidente. Aparte del personal militar para resguardar la embajada estadounidense y para combatir a Al Qaeda. El plan para la retirada de tropas presentado por Hillary Clinton no es muy distinto al de Obama, aunque ella ofrece menos detalles sobre cuántos, cómo y bajo qué circunstancias saldría el grueso del ejército de ocupación. Por otro lado, ambos han dicho que privilegiarían una ofensiva diplomática multilateral para propiciar la evacuación militar norteamericana del área.

De los planes de McCain mucho se ha hablado de su disposición a mantener ahí las tropas por cien años si esto fuera necesario. En realidad, lo que dijo fue que lo más probable es que EUA mantenga bases militares en ese país por lo menos durante los próximos cien años. También se ha negado a fijar una fecha para iniciar el retiro de tropas aduciendo que hacerlo sería un error militar que tendría graves consecuencias.

Dado su pasado militar y su estatus de prisionero de guerra, sus afirmaciones tienen un enorme peso. No obstante su reputación, esto no significa que el expediente de McCain sobre la guerra en Iraq sea impecable.

Antes de que se iniciara la guerra, por ejemplo, McCain predijo que la victoria sería contundente y que se lograría en tiempo récord. Nunca imaginó que los iraquíes serían capaces de presentar el tipo de resistencia que han venido presentando. Él fue uno de tantos senadores que, sin contar con las pruebas necesarias, acusó a Sadam Husein de mantener arsenales con las llamadas armas de destrucción masiva y fue uno de los mayores promotores de su derrocamiento.

Una vez iniciada la guerra, McCain criticó al entonces secretario de la defensa Donald Rumsfeld por enviar a combate un número insuficiente de tropas. Aunque predijo que el Ejército norteamericano sería aclamado por el pueblo iraquí por su misión liberadora.

A McCain habría que reprocharle también el haberse inclinado, desde finales de los años noventa, en favor de políticos iraquíes deshonestos como Ahmed Chalabi, y de haber promovido apoyos monetarios que después harían posible que este y su camarilla recibieran millones de dólares generosamente donados por los descuidados funcionarios de la administración de George W. Bush, y que solo se interrumpieron cuando sus malos manejos fueron denunciados por la CIA.
Finalmente habría que dejar constancia del grave error que acaba de cometer durante una conferencia de prensa en Bagdad, donde en su afán por culpar al Gobierno iraní de armar a los extremistas iraquíes confundió a chiitas con sunitas sembrando la duda de si realmente tiene la experiencia que dice tener sobre la región.

Lo evidente, en todo caso, es que la elección presidencial de noviembre, quien quiera que sea finalmente el candidato demócrata, estará ineludiblemente ligada a la capacidad de los americanos para soportar el peso de la guerra.

En este momento, las encuestas de opinión muestran una división casi pareja entre quienes quieren que el retiro de tropas empiece lo antes posible (49%) y quienes opinan que las tropas deben permanecer ahí hasta que se estabilice el Gobierno iraquí (47%). En lo que coincide la mayoría de los estadounidenses es en su deseo de ganar la guerra. Y si el pasado sirve de guía para pronosticar el futuro, 4,000 soldados norteamericanos muertos no parece ser una cifra intolerable.

miércoles 26 de marzo de 2008

Una gran oportunidad educativa

Joaquín Samayoa:

La contienda electoral es una gran oportunidad para la educación de niños, jóvenes y adultos. La escuela debe abrirse a lo que ocurre en la sociedad y convertir en asignatura de estudio el discurso político, las actitudes propias y ajenas, las ideas y opiniones, los hechos, la cobertura periodística y los valores que proyectan con sus palabras y acciones los principales protagonistas de los sucesos políticos. Otro tanto se estará haciendo, aunque de manera más espontánea, en los hogares y en diversos círculos sociales.

En los próximos meses todos seremos aprendices y maestros. Lo que hagamos y digamos tendrá un impacto en otros y en nosotros mismos. Seamos o no conscientes de ello, estaremos involucrados en un proceso continuo de enseñanza y aprendizaje. Estaremos optando constantemente entre el cinismo y la esperanza, entre la razón y la ideología, entre los prejuicios y el conocimiento, entre la indiferencia y la responsabilidad, entre la tolerancia y la intransigencia, entre el respeto y el desprecio de la dignidad humana.

En una entrevista publicada ayer en LA PRENSA GRÁFICA, el candidato presidencial del FMLN muestra una clara conciencia sobre la importancia de la educación política. Reconoce que debe hacer un esfuerzo educativo para que las bases de su partido comprendan, entre otras cosas, que el retorno al colón, contrario a lo que su partido había sostenido en el pasado, no es una buena solución para aliviar el costo de la vida.

Enhorabuena. No es común que un dirigente político reconozca que él o su partido han estado equivocados. Tampoco es común que un candidato opte por cambiar la mentalidad de sus correligionarios en vez de tomar el camino fácil de reiterarles lo que quisieran escuchar. Ese solo hecho tiene ya un alto valor educativo y debe ser emulado por otros dirigentes.

En la misma entrevista, Mauricio Funes abraza sin titubeos un planteamiento de realismo político. En vez de ofrecer paraísos y panaceas, manifiesta que son muchas las demandas sociales y que solo puede hacerse cargo de dar solución a los principales problemas. También en este punto se observa un marcado contraste con la demagogia habitual de los políticos y con las ofertas de corte populista que su partido ha hecho en elecciones pasadas.

Los ciudadanos debemos aprender a reconocer méritos en partidos y candidatos con los que no simpatizamos de manera espontánea, del mismo modo que debemos aceptar los errores de aquellos con quienes nos sentimos más identificados. La convivencia social y el fortalecimiento de la democracia exigen el abandono de prejuicios, sean estos favorables o negativos.

En unos casos, la apertura mental puede llevarnos al óptimo resultado de ejercer el sufragio de manera mucho más racional; pero aun si no llegamos a modificar nuestra posición de adhesión o rechazo emocional a determinado partido, el ejercicio de juzgar con conocimiento de causa seguramente nos llevará a hacer una ponderación menos apasionada de los diversos actores en la escena política. Y en la medida en que tengamos una apreciación más objetiva de las personas, se facilita el manejo de las diferencias y se abren mejores posibilidades de entendimientos.

Las apreciaciones de Mauricio Funes en la referida entrevista habrá que cotejarlas con otros discursos suyos, con sus actuaciones y con el comportamiento de la dirigencia de su partido. Aquí no se está sugiriendo ser ingenuos, sino genuinamente críticos. Lo que se propone como aprendizaje necesario es conocer, tanto como sea posible, antes de juzgar.

Se propone también conocerlos a todos con la misma apertura mental y juzgarlos a todos con la misma norma moral. A todos. A los candidatos de izquierda y a los de derecha. A los medios de prensa que se inclinan por unos y a los que se inclinan por otros. También a quienes ensalzan o difaman amparados cobardemente en el anonimato de los mensajes electrónicos. Y a los que tenemos un acceso privilegiado a los espacios de opinión en radio, TV y prensa escrita. Y a los que tienen la sagrada misión de formar las mentes de los niños y jóvenes en las aulas escolares y universitarias.

La contienda electoral es una excepcional oportunidad para tomar conciencia de los problemas nacionales, para discutir ideas, para examinar temores y para descubrir fortalezas y posibilidades. También es una buena oportunidad para identificar y exigir los cambios jurídicos e institucionales necesarios para consolidar la democracia. Pero el aprendizaje más valioso que debemos proponernos es el de ser consistentes, todos y en todo momento, con valores de respeto, tolerancia y honestidad.

Te pareces tanto a mí…

Óscar Picardo Joao:

¿En qué se diferencian los planteamientos políticos-estratégicos actuales entre ARENA y el FMLN? Más allá de la historia, de los colores, de las raíces ideológicas y de los caprichos parlamentarios, nos encontramos a dos partidos antagónicos —en la forma—, pero con visiones coincidentes —en el fondo.

A nivel discursivo, la “nueva derecha” de Rodrigo Ávila fue definida como aquella que está absolutamente identificada con las grandes mayorías y totalmente comprometida con la solución de sus problemas; la que impulsa un país más justo en donde nadie envidia el éxito y nadie se sirve con la cuchara más grande, en donde todos tienen posibilidad de superarse en base al trabajo y al esfuerzo.

Por su parte, Mauricio Funes en su discurso “Ha nacido la esperanza” afirmó que no acabará con el mercado, que impulsará un Estado que intervendrá para sacar a los salvadoreños de la pobreza y lograr mayor igualdad social; asimismo, promoverá una legislación que evite monopolios y oligopolios; y en otros espacios de entrevistas afirmó no revertir la dolarización ni abolir el TLC, a lo sumo revisarlos.

Las reales diferencias estriban en el grado de intervención estatal en el mercado, en la amplitud o restricción de relaciones diplomáticas con ciertos países de gobiernos polémicos, en la posibilidad de una reforma fiscal, y paremos de contar. Las coincidencias son mayores y estructurales: combatir la pobreza.

Es obvio que Mauricio Funes o Rodrigo Ávila podrán contar con una realidad indiscutible a la hora de gobernar: Una gran demanda social de necesidades educativas, económicas, sanitarias y de seguridad, contra una limitadísima oferta estatal anclada en la recaudación fiscal (pronóstico ingobernabilidad mesurada).

Los matices de este escenario a corto plazo poco podrán variar con el restringido aporte de la cooperación internacional y con los tenues movimientos económicos de las remesas, de las exportaciones y de la inversión internacional.

El camino para un verdadero cambio de rumbo supondrá un viraje hacia la eficaz integración centroamericana y hacia el diseño de políticas de Estado centradas en la educación, la ciencia y la tecnología; pero ninguna de las dos opciones tienen rédito político inmediato y requieren de la ausente paciencia y esperanza.

Habrá que leer entre líneas las propuestas de planes de gobierno, analizar el perfil de los candidatos a los ministerios y tener mucha creatividad e imaginación para descubrir las diferencias, ya que las críticas e hipótesis del pasado están resultando: una derecha que deja sus dogmas neoliberales para ser más social, y una izquierda que guarda sus manuales radicales estatistas para dialogar con el mercado.

Ambos partidos se mueven hacia el centro, hacia la tercera vía, hacia el modelo ideológico de la eficacia, dejando a un lado los fantasmas del comunismo y del anticomunismo.

En el fondo descubrimos un signo de madurez política que supera el fanatismo ideológico y prepara las condiciones para la alternabilidad y la madurez democrática; no nos podemos imaginar a un partido ARENA perenne en el poder, ni a un FMLN arraigado en la oposición marxista. Estos cambios son parte de la evolución política de El Salvador aunque cueste creerlo y asimilarlo, habrá que superar esa etapa del siglo XX para ingresar a la política del siglo XXI.

Lo más importante de esta transición será: a) la dimensión ética de las propuestas políticas (transparencia); b) la capacidad ciudadana de fiscalización; y c) asegurar la institucionalidad de las estructuras gubernamentales y ciudadanas (reformas).

En conjunto, estas son las aparentes razones de la incertidumbre política que viven ARENA y el FMLN; los demás partidos deberán poner las barbas en remojo y reflexionar: Si no hay errores en esta lógica desaparecerán, si los hay podrán aprovechar para reinventarse.

martes 25 de marzo de 2008

Visiones de partido

Roberto Turcios:

ARENA anuncia su disposición a conquistar su quinta victoria presidencial con el vigor anticomunista de siempre y con sus planteamientos tradicionales, mientras su candidato hace ofertas diferentes. Ya veremos durante esta larga campaña si el candidato logra modular las posturas del partido.

Dice el partido: “La patria una vez más está en peligro, los valores del pueblo salvadoreño, el futuro de El Salvador que junto a nuestro pueblo hemos reconstruido y vuelto a construir está amenazada”. Aunque la redacción es confusa, el sentido es claro. El mensaje del COENA a las “estructuras votantes”, publicado el 14 de marzo, agrega lo siguiente: “Los mismos que siempre han querido someternos a las ideas fracasadas en el mundo, que pregonan el odio y generan pobreza, hoy vienen con más recursos y más mentiras a tratar de engañar al pueblo salvadoreño ofreciendo sus paraísos de miseria”. Aquí ya no solo la redacción es confusa, sino el argumento. Sin embargo, la visión parcial es obvia.

Otra cosa dice el candidato de ARENA. Cuando lo declaraban oficialmente electo, en su discurso de aceptación, anunció una nueva derecha, aludió por lo menos nueve veces a “todos los salvadoreños” y no se refirió ni una vez a las amenazas de los malvados ni a los peligros sobre la patria. ¿A quién creer: al candidato o al partido? Ya se verá durante la campaña electoral (Entre paréntesis anoto una pregunta: ¿por qué no han indagado sobre tales diferencias los periodistas?). “Esta es la oportunidad para construir todos juntos, todos los areneros unidos, todos los salvadoreños unidos, sin importar su ideología, para hacer de El Salvador un país más justo” (sic), sostuvo Rodrigo Ávila en un mensaje publicado el 17 de marzo.

Quién sabe de dónde saca ARENA tanta propiedad sobre el futuro y tanta enemistad con sus adversarios. Talvez le ocurre lo mismo que a los neoconservadores: de repente se encontraron ante un gran triunfo, tras el derrumbe del poder soviético, que tendieron a verse como elegidos por las divinidades de la historia. No solo aquí ha ocurrido eso, también se ha producido en los Estados Unidos. Un neoconservador erudito, como Francis Fukuyama, en el libro “América en la encrucijada”, ha advertido sobre las consecuencias de una victoria mal procesada. A partir de un fenómeno complejo, se han hecho interpretaciones fáciles respecto al poder de cambiar regímenes en poco tiempo, con base en la fuerza militar de los Estados Unidos. De allí a Iraq hay poco trecho. “Los conservadores de toda laya —dice Fukuyama— tienden a conceder demasiada importancia al rearme estadounidense como causa del derrumbe de la URSS, cuando los factores políticos y económicos fueron por lo menos igual de importantes.”

A pesar de los cambios ocurridos en el país y el mundo, la derecha salvadoreña sigue contemplando su ombligo de verdades absolutas y enemistades totales. Y de cara a las elecciones de 2009 continúa negando los derechos de sus adversarios. Ella es la depositaria de la verdad y de las buenas intenciones, todo lo demás es conspiración encubierta y traición. Qué lejos están esas posturas de los sentidos nuevos de nuestra sociedad, los que presentan las familias residentes en los Estados Unidos y las que viven aquí, en la tierra de las separaciones y las despedidas.

China. Conversación en la Cancillería (I)

Rafael Castellanos:

La apertura de relaciones diplomáticas de Costa Rica con la República Popular de China hizo que en el Consejo Directivo de INCAE decidiéramos sesionar ordinariamente en Shangái, con los objetivos de posicionarnos como la escuela de negocios referente de América Latina en China, hacer gestiones para abrir mercados a la región y tratar de comprender mejor a China, que será la economía más grande del mundo alrededor del año 2015. Nos especializamos en Desarrollo Sostenible (crucial en China) y en la formación de líderes que ayudan a lograrlo en sus países. Cada vez más, la formación de líderes estará incompleta, sin conocer algo de China. Pretendemos programas allá y estudiantes chinos en nuestros campus, como las mejores escuelas de negocios de Estados Unidos y Europa.

La visita tenía sentido total
En la fría y soleada mañana de Beijing, llegamos a la Cancillería china. Presidió el director general de Asuntos para América Latina y el Caribe, Dr. Yang Wanming, acompañado por el segundo del despacho, Sr. Sun Yi, diplomáticos del departamento y un traductor oficial, aunque todos hablaban perfecto español. El protocolo y la conducción de la reunión, impecables.
Explicamos, que además de nuestra función académica, somos una institución en que se apoyan líderes empresariales y gobiernos de la región, en la búsqueda del desarrollo para sus países. Que además de buscar alianzas académicas, queríamos comprender mejor a China, saber cómo se visualizan las relaciones con América Latina y qué importancia tiene Centroamérica para ellos.

El Sr. Wanming agradeció la visita, en una fecha especial para China, 30 años desde que se inició la reforma y el año de los Juegos Olímpicos. La presentación del funcionario fue amplia, amable y propositiva. Dijo que era la primera vez que recibían a una delegación académica de Latinoamérica, que tenían poco contacto con Centroamérica y el Caribe y creía que la visita sería de mucho provecho.

Somos un país pacífico, dijo, que desea aumentar sus relaciones con otros países, actualmente tenemos relaciones diplomáticas con unos 170, de los cuales 21 son de América Latina y el Caribe. Tenemos intereses comunes en la paz y el desarrollo, y en dar respuestas a los retos que este exige. Le damos mucha importancia a las relaciones en comercio, educación, ciencias, cultura y humanidades.

Que sus relaciones con Latinoamérica van en aumento constante, que los han visitado y visitarán este año jefes de Estado de Colombia, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Venezuela, Perú, Chile, México, presidentes y primeros ministros del Caribe. Son observadores permanentes en la OEA, el Parlamento Latinoamericano y del Caribe, miembros de pleno derecho del Banco de Desarrollo del Caribe (equivalente del BCIE), entre otras iniciativas a destacar.

Que siendo ambos países en desarrollo, tienen una visión común con Latinoamérica y debiera ser fácil desarrollar una relación Sur-Sur. Sus relaciones comerciales con Latinoamérica han subido en pocos años de $10 billones a 100 y serán aproximadamente 200 en dos años. Las exportaciones y las importaciones son aproximadamente iguales. Han adoptado medidas para ampliar sus importaciones en agricultura y unos 12 países se declararon destinos turísticos en China.

Tienen programas de cooperación en ciencia, tecnología, educación, becas para estudiantes latinoamericanos y esperan podamos hacer algo como región. La presentación fue mucho más amplia, abundar en detalles en una columna es imposible.

En lo académico, es factible becar anualmente unos 20 estudiantes chinos a INCAE para comprender la región. (Serían los mejores embajadores para atraer inversiones en la región.) Entonces, dijimos, interpretamos que en Latinoamérica ven solamente a los países grandes, productores de commodities necesarios para su desarrollo y con tamaño para ser mercados interesantes.

¿Cómo ven Centroamérica, que produce pocos commodities y es un mercado pequeño? Tenemos el CAFTA y una situación geográfica estratégica para acceder rápido al mercado estadounidense, el canal de Panamá, el puerto de Cutuco y el Canal Seco en el norte. El potencial de convertirnos en un centro logístico y de distribución con EUA como principal mercado. ¿Ven llegando inversiones chinas o de empresarios basados en China? Ciertamente, respondió el Sr. Wanming, la posición de Centroamérica es estratégica y tiene el potencial de convertirse en centro logístico. Pero la falta de relaciones diplomáticas dificulta la firma de tratados de garantía de inversiones, de comercio, de cooperación en ciencia y educación y a los empresarios chinos les preocupa eso para invertir.

Hay empresarios que consideran que el comercio se adelanta a las relaciones diplomáticas, pero no es suficiente, es necesario establecerlas. La situación actual dificulta la firma de tratados y debilita su posición ante la ONU.

lunes 24 de marzo de 2008

“Viva la vida loca”... del mercado

Roberto Rubio-Fabián:

Dicen que la historia de la humanidad nos muestra que el ser humano es la única especie que cae dos veces en el mismo hoyo. La historia de las crisis financieras nos enseña que el mercado suele caer muchas veces más en el mismo hoyo. Así por ejemplo, apenas en los últimos 15 años el mercado financiero ha caído tres veces en un mismo y gran hoyo.

La primera gran caída fue la del mercado financiero estadounidense, con la crisis de las Savings & Loans (S&L, especie de cajas de ahorro y crédito) de mediados de los años 80 y principios de los 90. En medio de la algarabía liberalizadora de la “reaganmanía” y de la desregulación bancaria, la expansión alegre de las S&L y de sus créditos dejó unas pérdidas de más de $160,000 millones, que al final tuvieron que pagar los contribuyentes norteamericanos.

La segunda gran caída, a escala del mercado internacional, fue a mediados de los años 90, con la llamada “crisis asiática” de 1997, o la primera gran crisis de los mercados globalizados como la calificaron algunos (Paredes Rodríguez, 1999). Esta crisis del mercado financiero mundial, que tuvo su primera manifestación en la devaluación en cadena de las monedas de algunos países del Sudeste Asiático, tenía también a su base, como la crisis de las S&L en los Estados Unidos, la expansión irresponsable y alegre del mercado bancario y crediticio.

El fuerte crecimiento de las exportaciones de los países del Sudeste Asiático favoreció enormes inyecciones de préstamos, que en lugar de dirigirse a la producción se destinaron a la especulación inmobiliaria. Esto llevó, como sucede con la actual crisis del “subprime”, a una verdadera fiesta de préstamos basados en la sobrevaloración de los activos y acciones inmobiliarias. Créditos que luego se volvieron incobrables y darían fin al festejo bancario.
La crisis no tardaría en alcanzar al “milagro japonés”. A principios de 1998 Japón también comenzó a sentir los efectos de la “parranda” organizada por la burbuja financiera. Situación similar, aunque de naturaleza diferente, se viviría en México antes de la crisis asiática (1995) con el “Efecto tequila”, o luego de 1997 en Argentina y Brasil con el “Efecto tango” y el “Efecto samba”.

Los mercados ebrios son de memoria corta, y pronto olvidaron la amarga experiencia de las caídas. Apenas entrados algunos años del presente siglo, los mercados financieros, especialmente el norteamericano, volvieron de nuevo a embriagarse de la expansión crediticia ligada a la sobrevaloración inmobiliaria, y cayeron por tercera vez en el mismo hoyo, está vez mucho más grande y profundo.

La actual crisis financiera mundial, calificada de crisis de los subprime (por el hecho de tener como base los créditos fáciles a los clientes subprime o no solventes), de nuevo tiene como telón de fondo los créditos alegres y los festines especulativos inmobiliarios. De nuevo la desregulación irresponsable y sorda, que genera río revuelto donde mejor pescan los grandes pecadores del mercado. De nuevo la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias, y de nuevo la ciudadanía contribuyente cargando con ello. De nuevo la ambición desmedida y desenfrenada. De nuevo transformando el sentido del “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) de Adam Smith por el “déjenme a mí hacer, déjenme a mí pasar”. De nuevo bailando al compás del “Viva la vida loca”.

Las grandes instancias financieras (bancos, aseguradoras, fondos de inversión, fondos de pensiones, casas corredoras, bolsas de valores, etc.), sus mecanismos y operaciones, se han globalizado. Ya no están tanto afincadas/registradas en sus países de origen, sino que se han desplazado hacia países fuera del control de sus respectivos gobiernos: hacia paraísos fiscales o centros “off-shore”, donde las alegres plazas tropicales del Caribe son las más atractivas para sus bailes (Islas Cayman, Anguila, Islas Vírgenes, Bahamas, Aruba).

Razón por la cual han evadido las regulaciones de los gobiernos nacionales, y aprovechado la ausencia de gobernanza mundial en la materia para organizar sus propias orgías financieras. Razón por la cual no se sabe el verdadero alcance de la actual crisis financiera del subprime, pues no se sabe con exactitud la profundidad del hoyo en que se ha caído. Hoyo del que seguramente se saldrá no sin antes pagar altos costos. Hoyo del que, pasados algunos años, seguramente se volverá a caer si no se establecen los controles y regulaciones internacionales pertinentes.

El bilateralismo comercial en perspectiva (I)

Juan Héctor Vidal:

Dos años después. El mismo día que El Salvador celebraba el segundo aniversario de la vigencia del CAFTA, las noticias internacionales destacaban que Costa Rica había logrado una prórroga de siete meses para adecuar su legislación a los compromisos adquiridos en el marco del mismo tratado. Un día después concluía en Bruselas la segunda ronda de negociaciones entre la UE y CA para suscribir un Acuerdo de Asociación Económica, mientras que el lunes siguiente se iniciaba en México un evento patrocinado por la Organización Mundial del Comercio y la Fundación Ebert para analizar las implicaciones de los tratados bilaterales y los acuerdos regionales en las negociaciones de la Ronda de Doha.

Asistimos a este último evento y para contribuir al debate aportamos algunas ideas sobre la experiencia salvadoreña en torno al CAFTA, principalmente en lo que concierne a las exportaciones. Sin duda dos años no son suficientes para esperar resultados espectaculares, pero como lo explicamos en el evento, sí permiten extraer algunas conclusiones preliminares, cuando se comparan con los logros que exhiben los otros países de la región. Algunos hallazgos permiten señalar lo siguiente:

Lo primero que podría plantearse es que en estos momentos El Salvador está en una etapa de recuperación de sus exportaciones totales y particularmente las de maquilas destinadas al mercado estadounidense, después de la baja sustancial que experimentaron estas últimas a raíz de la liberación de cuotas de textiles por parte de la OMC a China a partir de 2005. Incidentalmente, se puede señalar que esto favoreció a Nicaragua, que logró un mejor tratamiento en las reglas de origen en la negociación del CAFTA.

Afectadas por esos fenómenos, las exportaciones totales a EUA, según cifras oficiales preliminares, decrecieron en 3.4% en 2006, mientras que en 2007 experimentaron un aumento del 2.3%. Ese comportamiento coincidió con una declinación en la maquila del 2.2% en el primer año y con un incremento del 1.4% en el segundo.

En términos absolutos las exportaciones distintas de la maquila de ropa y confección registraron en 2007 un valor de US$426 millones. De este monto, US$244 millones (57.7%) corresponden a tres productos: alcohol etílico (58.2%), café (28.7%) y azúcar (13.1%), con el agregado de que el primer producto constituye típicamente una maquila, cuya materia prima proviene fundamentalmente del Brasil. La diferencia de US$182 millones (42.3%) la explican fundamentalmente productos plásticos, bebidas, calzado, manufacturas de cobre y los alimentos.

Dentro de estos últimos están incluidos los llamados “productos nostálgicos” que todavía no alcanzan niveles que pudieran considerarse relevantes dentro del espectro exportador del país, aunque sin duda ocupan una alta prioridad es los esfuerzos que realiza el gobierno para la diversificación y aumento de las ventas de productos no tradicionales. En este caso se podría decir que el país está en un proceso de aprendizaje muy intenso para el cumplimiento de las normas que regulan el etiquetado y en general sanitarias y fitosanitarias que exige la FDA.

Dentro de esa dinámica, los Estados Unidos absorbieron en 2007 más del 50% (57% según la versión oficial) de las exportaciones salvadoreñas, conservándose así como nuestro principal mercado. En orden de importancia les siguieron las ventas destinadas a Centroamérica que representaron 33.8% del total y el 66.4% de las correspondiente al mercado estadounidense. Esto sugiere que la plataforma exportadora salvadoreña continúa concentrada en dos mercados, donde Centroamérica sigue jalonando el comportamiento de los productos no tradicionales.

En cambio, el resto de la región ha encontrado en el mercado de los Estados Unidos una demanda creciente por sus productos, situación que, al menos por el momento, no se percibe claramente en el caso salvadoreño. Pareciera entonces que el grado de preparación para aprovechar efectivamente los beneficios del CAFTA está haciendo la diferencia.

jueves 20 de marzo de 2008

Los demócratas se atacan y los republicanos se organizan

Sergio Muñoz Bata:

Mientras que en el campo demócrata los aspirantes a la candidatura presidencial continúan enfrascados en el “fuego amistoso”, el virtual candidato a la nominación republicana John McCain empezó ya el proceso de selección de su candidato a la vicepresidencia. Y aunque nunca se ha dado el caso de que los votantes escojan al presidente en función del vicepresidente, la selección es importante porque, según dicen los expertos en el tema, ofrece la primera muestra de la sensatez o insensatez de las decisiones del candidato, y ayuda a fijar el tono de la campaña.

En el caso de McCain, la selección del posible vicepresidente tiene gran significación dada la avanzada edad del actual senador por Arizona. De ganar la presidencia, McCain tendría 72 años al asumirla y como él mismo ha dicho un poco entre bromas y veras: “Los dos deberes fundamentales del vicepresidente son emitir el voto decisivo cuando hay empate en el Senado e inquirir diariamente sobre la salud del presidente, algo que en mi caso tiene especial resonancia”.

Aunque en la práctica la selección ha tenido muchas variantes, lo usual es que la nominación del candidato a la vicepresidencia, al igual que la del candidato a la Presidencia, se haga durante la convención partidista. Y la fórmula que se ha utilizado últimamente es que el candidato propone y la convención reconfirma la selección.

Según McCain, el seleccionado será aquel que, a su juicio, “pueda tomar su lugar y comparta sus principios, valores, visión y prioridades”. Pero todo el mundo sabe que entre los criterios fundamentales para la selección lo ideal es que el escogido compense algunas de las debilidades del candidato a la Presidencia o brinde equilibrios de tipo geográfico o ideológico a la fórmula electoral.

Dada su reputación de conservador moderado en el senado, se especula que su compañero de fórmula debería ser un político más identificado con el ala de la derecha de su partido. Y aunque se habla específicamente de alguien como el actual gobernador de Texas, Rick Perry, su problema sería que el índice de aprobación de George W. Bush, el último gobernador de ese estado que llegó a la presidencia, está por los suelos. También se menciona al sureño Mike Huckabee por sus ligas con la extrema derecha, pero su celo religioso y su retórica populista en temas económicos le hacen poco atractivo.

Si Barack Obama terminara siendo el candidato de los demócratas se especula que el compañero de McCain debería ser alguien joven como el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford. Al igual que McCain, Sanford se ha distinguido por su constante denuncia del gasto excesivo y superfluo del gobierno, pero no apoyó a McCain en la elección primaria en su estado.
También han sonado los nombres del general Colin Powell y de Condoleezza Rice, pero ambos han dicho que no están interesados en la oferta.

Si Hillary Clinton fuera la candidata de los demócratas, McCain podría escoger a la gobernadora de Alaska, Sarah Paulin. Su juventud, su reputación como una persona de enorme inteligencia y su altísimo grado de popularidad en su estado la hacen una buena candidata. Su problema es la falta de fogueo político y lo lejano que está Alaska del centro de la atención política.

La definición del puesto de vicepresidente establece que, además de los deberes ya citados, entre sus funciones esté asesorar al presidente y asistirle como una especie de secretario ejecutivo cuando este quiere evitarse ir a funerales poco glamorosos o para tener a alguien que dé la cara por la Presidencia pronunciándose en temas controversiales. Su influencia depende de la persona y del poder que el propio presidente le asigne.

Según John Nance Granier, uno de los tres vicepresidentes que Franklin D. Roosevelt tuvo, “el puesto no vale un balde de orina caliente”. Para otros; sin embargo la historia es totalmente diferente. Tal sería el caso, por ejemplo, de Dick Cheney, cuya influencia sobre el actual presidente es mundialmente reconocida. También Al Gore le dio lustre al puesto asesorando al presidente Bill Clinton en cuestiones del medio ambiente y en asuntos de política exterior.

El caso más extremo se dio en 1988, cuando no faltó quien asegurara que el candidato demócrata a la vicepresidencia, el senador Lloyd Bentzen, estaba infinitamente mejor calificado que el candidato Michael Dukakis.

Lo que valdría la pena dejar bien claro es que la experiencia que se gana en el puesto de vicepresidente es invaluable y puede ser, además, la gran plataforma para llegar a la Presidencia. De 1963 a la fecha, cuatro vicepresidentes la han ganado y tres más la buscaron aunque la perdieron.

miércoles 19 de marzo de 2008

La batalla por los votantes reflexivos

Joaquín Samayoa:

En otros medios de prensa y en este mismo espacio de opinión dije muchas veces que no habría sorpresas en la designación del candidato presidencial de ARENA. Y no las hubo. La suerte estaba echada desde antes de empezar un proceso que fue competitivo solo en apariencia, un proceso diseñado para legitimar la voluntad de aquellos a quienes el presidente Saca había delegado la potestad de decidir.

No viene al caso hacer un recuento de las muchas acciones y decisiones sospechosas en la conducción del proceso de parte del COENA. Como quiera que hayan sido las cosas, el partido está cerrando filas en apoyo a su candidato. Así debe ser y no cabía esperar una actitud diferente. Pero si ARENA quiere seguir siendo un partido robusto, capaz de ganar elecciones presidenciales, debe reflexionar, aunque sea privadamente, sobre las consecuencias perniciosas de haber permitido una concentración tan grande de poder en unas pocas personas.

En las últimas semanas, hemos visto un COENA prepotente, que se ha negado a ponderar las sensatas valoraciones y las bien fundadas preocupaciones manifestadas por ex presidentes de la República y por otras personas con larga trayectoria de militancia en el partido y con mucha más experiencia política que la que tienen algunos de los integrantes actuales de la máxima instancia de dirección partidaria.

Pero más grave aún que la prepotencia de los dirigentes es el argumento que algunos ideólogos han elaborado para justificar la exclusión de opiniones disidentes. Los forcejeos que se dieron desde el inicio del proceso de selección del candidato se han hecho aparecer como un conflicto entre el gran capital, que según esos ideólogos se ha vuelto un obstáculo para la ejecución de la agenda social del partido, y la actual dirigencia, supuestamente empeñada en impulsar dicha agenda.

Este es obviamente un argumento interesado que se sustenta en premisas que, a lo sumo, son parcialmente verdaderas. No cabe duda de que algunos empresarios han abusado los privilegios que les otorga un sistema de libertad económica, han exprimido el bolsillo de los consumidores y son, en gran medida, responsables del malestar que impera en amplios sectores de la población. Pero eso no justifica la exclusión de grupos y personas que han sido el alma del partido y cuya cooperación es vital para hacer buen gobierno.

La falta de sensibilidad social y la avaricia de algunos empresarios no es la única causa de que sigan sin resolverse los problemas que limitan la libertad y la calidad de vida de la población. La bancada legislativa, los alcaldes y algunos funcionarios del gobierno arenero no han hecho bien su trabajo y deben asumir la parte de responsabilidad que les corresponde.

Hay que preguntarse, además, si los que hoy controlan el partido tienen una voluntad real de impulsar la agenda social o simplemente están neutralizando la influencia de los sectores económicos dominantes para satisfacer sin estorbos sus propias ambiciones de poder. Hay que preguntarse si la argolla económica no estará siendo sustituida por una argolla política más interesada en servirse del gobierno que en servir desde el gobierno.

Esta es una de las grandes dudas que podrían socavar el respaldo de los votantes más educados y reflexivos en la elección presidencial. Ese importante segmento de la población no le teme tanto al FMLN como para firmarle un cheque en blanco a ARENA si este partido no da señales inequívocas de que está dispuesto a renovar no solo su programa de gobierno sino también, y más importante, a las personas que hoy concentran todo el poder necesario para imponer candidatos y funcionarios que les cubran las espaldas y les permitan seguir haciendo su agosto.

Los votantes reflexivos suman varios cientos de miles. Son los que decidirán quién será el próximo presidente del país. Rodrigo Ávila enfrenta el desafío de generar confianza en este segmento de capas medias urbanas que busca atentamente garantías de honestidad y competencia en la gestión pública.

Ávila deberá acercarse a todos los que en las últimas semanas se han sentido maltratados y excluidos por la dirigencia de su partido. Pero su desafío más difícil será tomar realmente las riendas de ARENA y administrarle algunas medicinas que serán amargas en la medida en que afecten a algunos de los que impulsaron su candidatura contra viento y marea. “Dime con quién andas y te diré quién eres.”

Por lo demás, el candidato arenero tiene buenas cualidades personales y suficiente experiencia en el sector público como para generar simpatías y respaldos en la población.

Ávila versus Funes: saber actuar versus saber solo hablar

Ivo Príamo Alvarenga :

El señor Mauricio Funes en sus años de entrevistador, su única ocupación conocida, era un prestidigitador de la palabra. La transformaba en zancadillas frente a personeros de la empresa privada, de ARENA, del Gobierno o simplemente personas que le eran antipáticas. La convirtió en alfombra roja tendida a la gente de izquierda, especialmente del FMLN. Su obra maestra fue, no obstante ese sesgo marcado y permanente, hipnotizar a mucha gente con la ilusión de que era imparcial.

Eso no es fácil; requiere talento y Funes demostró tenerlo. Estudioso, se preparaba puntillosamente para cada sesión y exhibía dominio del tema. Pero, en definitiva, la única cualidad que ha evidenciado en la vida es saber hablar. Que lo califica tal vez para ser un buen diputado, jamás presidente.

Probó ser hábil tendiendo celadas, poniendo en dificultades al interlocutor con preguntas concatenadas. Pero ha dado señales de torpeza al otro lado de la mesa. Con relativa facilidad lo confunden las interrogantes. La primera clamorosa fue cuando preguntado si Fidel Castro es un dictador dijo que no y admitió lo contrario. La más reciente fue declararse pro aborto para quedar bien con un público y luego enredarse al tratar de desenchibolarse. La agilidad mental para cuestionar se le escurre al ser cuestionado. Su mejor aliado, el habla, con frecuencia lo traiciona.

Rodrigo Ávila es lo opuesto. Su mayor galardón no es la expresión, sino la acción. Tuvo una educación superior de calidad y por su cuenta se hizo diestro en la teoría y el manejo de armas, de donde surgió su nominación primero a subdirector y luego a director de la naciente Policía Nacional Civil.

Fue a efectos prácticos de fondo su primer director, lo que significa que fue el encargado de trazar su esquema administrativo básico, nombrar los responsables, imbuirlos de sus tareas y velar porque las cumplieran. Como administrador, digamos que recibió críticas. Superadas por el arrojo con que se unía a los operativos y la imagen de honesto, valiente y dedicado que le ganó un gran cariño popular. La gente creía que hacía todo lo posible por combatir la delincuencia y exoneraba al Gobierno de su crecimiento. La consagración de Ávila fue en la toma de posesión de Flores, cuando el público lo recibió con una ovación en pie. Si en esos momentos hubiese sido candidato a la presidencia, habría ganado arrolladoramente a cualquiera.

Ahora le será menos fácil. Aparte del gesto hipnótico de Funes tiene por handicap objetivo el auge de la delincuencia, de la cual parte de la población engañadamente culpa al Gobierno y sus figuras clave, entre ellas Ávila. Deberá hacer una demostración eficaz de que la causa principal de la delincuencia es su propia complejidad, cuyo control escapa a quienquiera, tanto más a un mequetrefe improvisado: lo de mequetrefe no lo refiero a Funes. De que combatirla depende más del Órgano Judicial que del Ejecutivo y que este ha cumplido con su parte.

El perno de su campaña deberá ser un viejo y siempre actual aforismo latino “res non verba”, hechos, no palabras. Es mejor equivocarse por actuar que por hablar. Tendrá que reavivar su imagen sonriente, juvenil, cercano a la gente. No enemigo, pero distinto de los círculos privilegiados. Un representativo de la clase media triunfante, columna vertebral de este país, no de los resentidos sociales, que solo saben quejarse y culpar a los demás.

martes 18 de marzo de 2008

ARENA eligió candidato, el reto es difícil

Rafael Castellanos:

En un proceso con turbulencia en su interior y en los sectores afines de derecha, prevaleció la tendencia principal, sin dificultades y sin sorpresas: Rodrigo Avila se alzó con la nominación.
El proceso de primarias en ARENA fue un buen inicio de algo deseable para la democracia, pero deja lecciones que aprender, entre ellas que las expectativas causan aprehensiones y que los procesos mal manejados, dejan heridas que pueden ser difíciles de sanar.

Rodrigo tiene una tarea formidable por delante, ganarle a un FMLN que nunca había estado tan fuerte como ahora.
La primera tarea que tiene que hacer es unir a su partido y a la derecha afín, borrar los resentimientos que pueden haber quedado y lograr que el partido, que se ha caracterizado por ser una maquinaria electoral muy eficiente, funcione.

Esa probablemente no sea tan complicada; ante la alternativa del FMLN, la derecha pragmáticamente se juntará, la unificación no será difícil. Los discursos de los ex candidatos que quedaron fuera, aun quienes tuvieran motivos importantes para resentir, fueron conciliadores en su discurso de aceptación.

La segunda tarea es mucho más complicada. Tiene que seducir al grupo que decidirá la elección, unos 700,000 “swingers”, algunos que ya decidieron que desean un cambio en el mando del país y muchos otros, que aún no saben qué decisión tomarán. Queda un año de campaña. Ese grupo es exactamente el mismo grupo objetivo a que el FMLN está dirigiendo su campaña, iniciando por escoger a Mauricio Funes como candidato y continuando con un discurso moderado, alejado de los temas a los que ese grupo le ha temido y por lo que les ha negado su voto en el pasado.

La ayuda del miedo esta vez no será la que hubo cuando Shafick vociferaba y altos dirigentes del partido se declaraban antisistema. Aunque el Frente aún no define claramente su propuesta, los intentos de Funes hacia la moderación frente a los indecisos contrastan con mucha frecuencia con las declaraciones de la comisión política, que es la que manda.

Aparentemente, la capacidad económica del Frente en esta campaña será ilimitada. Y aunque falta mucho tiempo de campaña, llevan algunos meses de adelanto, no hubo divisiones internas a la hora en que Funes fue impuesto, aparentemente funcionan como un solo equipo y se sienten triunfalistas. Funes dijo recientemente: “Si Rodrigo Ávila es mi contrincante, ya llevo 30 puntos de ventaja”.

Para complicar la ecuación, la situación económica será difícil este año, la crisis de la economía de los Estados Unidos y la subida de los precios mundiales, el petróleo ya tocó $111 el barril, tendrá un impacto en nuestra economía y los más afectados son generalmente las clases medias urbanas, en las que está la mayoría de esos indecisos.

Para vencer ante ese panorama complicado, Rodrigo tendrá que desplegar una habilidad de convencimiento, mejorar su oratoria y vencer a Funes y al FMLN inspirando más confianza. Aquí le puede ser muy útil la popularidad ganada al frente de la PNC.

Ana Vilma merece reconocimiento especial por su coraje al enfrentarse a la maquinaria oficial, de frente y llegar hasta el final. Su inteligencia y calidad humana enriquecieron el proceso y puso en aprietos a la dirigencia. Su elegancia ante la adversidad es un ejemplo, siempre sonriente, aunque desde el principio se rumoró que no tenía ninguna posibilidad.

El proceso también nos dio a conocer a una gran promesa, Luis Mario Rodríguez, que mostró una inteligencia superior, gran capacidad de análisis, un pensamiento muy estructurado, alta capacidad de debatir, una linda historia que contar y fuerte fibra moral. Un hallazgo refrescante.
Las elecciones de 2009 son las más importantes que enfrenta la derecha, cuatro períodos de desgaste, una izquierda ávida de triunfo, que aún no muestra que de llegar al poder haría diferente de lo que ha venido predicando 30 años. En esta se la juega no solo Rodrigo. El presidente Saca pasará bien o mal a la historia dependiendo si le pone la banda presidencial a un tricolor o a un candidato rojo.

Los días que vienen y las primeras movidas estratégicas de Rodrigo orientarán el rumbo que tomará la mencionada continuidad del grupo que lo llevó, si ARENA mejora notablemente la calidad de los diputados que llevará a la elección y las propuestas de políticas sociales y económicas que irá develando.

Su carisma, popularidad y simpatía le ayudarán, pero no serán suficientes, debe ganarle a Funes en la ilusión que despierte en el grupo indeciso.

La opción Rodrigo

Geovani Galeas:

El sector empresarial de ARENA no votó a favor de Rodrigo Ávila en las internas de ese partido, pero eso puede ser una buena noticia. Si hacemos memoria, Roberto d’Aubuisson era un líder de clase media; su proyecto político fue exitoso en la medida en que lo identificó claramente con los intereses del salvadoreño de a pie en las ciudades y el campo. Todo en él, visión de mundo y de país y hasta el estilo personal, sintonizaba perfectamente con esa identificación.

Esa era la derecha popular. Pero en algún momento de su historia, el partido ARENA comenzó a ser percibido como expresión o instrumento del gran capital. Muchos analistas políticos, nacionales e internacionales, dispuestos a reconocer sin tapujos los éxitos areneros en la conducción de la positiva transformación nacional de posguerra, señalaron el punto reiteradamente, al deplorar una creciente cooptación del Estado por parte de los grandes empresarios.

El punto más alto de esa percepción se concretó, antes de la debacle electoral arenera de 2003, en dos frases acuñadas por antiguos líderes de ese partido: “tenemos un COENA oligarca” y “se privatizó el partido”. En ARENA, comenzó a decirse abiertamente, el gran elector es el gran capital.

Con el énfasis en los programas sociales y con un estilo personal cercano al salvadoreño de a pie, Tony Saca comenzó a revertir poco a poco esa percepción, primero como candidato y luego como presidente. Ello le valió revertir también un evidente y sostenido declive del respaldo electoral que ARENA había venido padeciendo desde 1997, y que se expresaba con toda claridad en las elecciones municipales y legislativas, hasta llegar al desastre de 2003, fecha en que el FMLN pasó a ser temporalmente la primera fuerza política del país.

En la recién pasada elección interna dentro de ARENA todos los sectores que conforman el partido hicieron sus apuestas propias, y pugnaron con fuerza por hacerlas prevalecer, al punto de que en varios momentos pareció que el proceso podía desbordarse hacia la crisis. Rodrigo Ávila no era evidentemente el candidato de los grandes empresarios, pero fue él quien finalmente ganó la partida.

No se trata de una teoría sino de un hecho simple y concreto: en ARENA se está operando un retorno a su proyecto histórico original, cuya base no es el patrocinio de los grandes sino el apoyo de los muchos. Un primer efecto positivo sería el surgimiento de una sana distancia entre el Gobierno y los grandes empresarios, pero también un nuevo mapa de prioridades en las políticas públicas, que estarían orientadas principalmente a la profundización de los programas sociales.

La opción por Rodrigo Ávila y la constancia con la que él se refiere al reimpulso del proyecto histórico de su partido parecen confirmar que este será el nuevo rumbo de ARENA. Y si es así puede decirse que un candidato que no está situado precisamente en el vértice de la pirámide del poder (donde por definición no caben muchos), sino en la base (donde está la mayoría), tiene buenas posibilidades de triunfo.

Por otra parte, y según puede colegirse de las declaraciones y discursos de Rodrigo Ávila, este hará centro de su campaña en tres elementos que pegan en el núcleo de las emociones populares: la ayuda de Dios, la fuerza de su partido y el sentimiento del pueblo. Pero, fuera de las generalidades expresadas hasta ahora, aún falta lo fundamental: la oferta concreta que Rodrigo Ávila le hará a los salvadoreños. De ello dependerá, en última instancia, que el país experimente la permanencia de una derecha renovada o un incierto viraje hacia la izquierda.

lunes 17 de marzo de 2008

Tiempos de turbulencia

Juan Héctor Vidal :

El editorial de LPG del miércoles anterior califica la situación que vive el país, no de catastrófica, pero sí de preocupante. Y la verdad es que hay muchas razones para compartir ese sentimiento, porque todo indica que estamos ante un panorama sumamente complejo. De hecho, al cúmulo de dificultades con las que a diario tenemos que lidiar como sociedad hoy se agregan elementos inéditos en el plano político y factores adversos —fuera de nuestro control— en el ámbito internacional. Al mezclarse, o por lo menos coincidir, ambos escenarios nos colocan frente a una encrucijada.

Si en circunstancias normales todo evento electoral ocasiona incertidumbre y aprehensiones, en esta oportunidad el escenario es más acuciante. Todo el mundo estaba pendiente de la definición del candidato presidencial del partido gobernante, porque de alguna manera ello creaba mayores inquietudes en algunos sectores. Ese paso ya se dio, pero es solo eso: un paso.

Y lo ponemos en estos términos, aunque estamos seguros de que de aquí en adelante ARENA va a hacer gala de toda su organización y recursos para enfrentar al adversario más visible, comenzando por enviar señales contundentes sobre la unidad del partido. El punto está en la confrontación inusual, que sin duda tendrá lugar en un terreno previamente abonado durante sus “primarias”. No puede esperarse otra cosa cuando sus propios aspirantes, en su afán de ganarse el favor de sus supuestos electores, dejaron entrever los déficit acumulados durante cuatro administraciones consecutivas, para regocijo —obviamente— de quien al final sería su adversario real.

En otro plano, cuando tocamos por primera vez en esta columna el problema de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos (13/08/2007) ya las perspectivas no eran halagüeñas. Y lo planteamos así, a partir de los mensajes que en ese momento estaban enviando el presidente de la Fed y el secretario del Tesoro, que encontraron una respuesta inmediata, aunque insuficiente, en las autoridades monetarias de las otras dos economías más importantes (UE y Japón). A pesar de esa reacción colectiva, todo hacía pensar que lo peor estaba por venir.

Siete meses después, el panorama económico mundial se ha complicado y tanto organismos internacionales como los países más desarrollados han reducido sus expectativas de crecimiento. Al problema gestado en la economía más grande del mundo se ha agregado un incremento espectacular de los precios y la demanda de alimentos y materias primas a escala global, en donde el petróleo aparece una vez más en escena. Se sabe que este fenómeno está asociado con el crecimiento robusto y prolongado de economías emergentes particularmente las de China e India, que en los últimos años han estado definiendo la expansión de la economía mundial. ¿Pero qué pasará cuando la recesión de Occidente toque sus fronteras?

Sin embargo, sin duda por motivaciones políticas propias del momento, nuestras autoridades plantean la estabilidad macroeconómica como la tabla de salvación para el país, cuando ni la situación fiscal ni las cuentas externas respaldan esa premisa. Los niveles de inflación, en una economía dolarizada como la nuestra, tampoco parecen reflejar esa fortaleza. Por el contrario, la moneda nacional (el dólar estadounidense) se ha convertido en nuestra peor debilidad como resultado de la depreciación brutal que ha experimentado frente a las principales monedas de reserva, sin poder aprovechar esa circunstancia para exportar a nuevos mercados.

El editorial mencionado al principio hace prácticamente una invocación a la unidad nacional como se estila en las democracias maduras cuando pasan por momentos difíciles. El problema es que en nuestro caso, contrario a lo que se esperaba por ejemplo con los Acuerdos de Paz, no hemos sido capaces de construir un sistema político, económico y social a prueba de turbulencias. Por el contrario, únicamente hemos aprovechado las avenidas que abrió Chapultepec para facilitar más el desencuentro.

Recesión en EUA y alza de precios: ¿Qué pasará en El Salvador?

Claudio M. de Rosa :

La economía mundial enfrenta dos graves problemas: (i) la economía estadounidense continúa develando preocupantes noticias; y (ii) hay un ciclo inflacionario que se inicia con el alza del precio del petróleo y que es seguido por aumentos de precios en la mayor parte de las materias primas, incluyendo alimentos. No son buenos tiempos para ningún gobierno, sea del color político que sea; solo favorece a las oposiciones, que esperan ganar terreno sobre la base del descontento que cunde en la población, que busca milagros donde no se pueden dar.

Si la economía estadounidense vive una desaceleración o una recesión va quedando atrás, porque los principales indicadores muestran fuertes deterioros.

Lo peor es que enfrenta una inflación relativamente alta al tiempo que la actividad económica se deteriora y el desempleo aumenta, algo conocido como “estanflación”. En febrero se perdieron 63,000 empleos cuando se proyectaba una reducción de 20,000 plazas; la mayor disminución desde marzo de 2003, aunque el desempleo se mantuvo en 4.8% comparado con el 5% esperado.
También la confianza de los consumidores cae, se limita el acceso al crédito y se mantienen altas las tasas de interés y el valor del dólar llega a mínimos récord. Ante esto, se comienza a discutir cuan grande y profunda puede ser la recesión y cuánto tiempo puede tomar en revertirse.

Muy preocupada, la Reserva Federal, Fed, tomó una decisión innovadora, impensable hace algún tiempo, al permitir a las instituciones financieras el canje de bonos hipotecarios de alto “riesgo” por bonos del Tesoro, con alto grado de “seguridad”, facilitando el acceso a $200,000 millones para recuperar la liquidez y estimular el crédito. Otros cuatro bancos centrales siguieron a la Fed, expandiendo sus préstamos en efectivo y en valores para devolver la calma a los mercados financieros. El Banco Central Europeo, aunque reticente ante el alto índice inflacionario, inyectó otros $5,000 millones en la zona euro y el banco de Suiza elevó en $2,000 millones su oferta, para totalizar $36,000 millones en Europa. Se suma el Banco de Canadá, que pondrá en el mercado otros $2,000 millones, mientras que el Banco de Inglaterra relajó las condiciones crediticias para los bancos.

El Fondo Monetario Internacional, FMI, hizo un firme llamado a tomar “acciones de políticas decisivas” para fortalecer el sistema financiero mundial, duramente golpeado por la crisis del mercado hipotecario de la subprima. El FMI ha desafiado a las autoridades del mundo a “pensar lo impensable” para anticiparse y reaccionar adecuadamente al riesgo económico potencial que se vive. Recientemente, el FMI redujo su proyección del crecimiento mundial en 2008 de 4.9%, hecha al cierre de 2007, a 4.1%, aunque aclarando que no sería extraño un mayor deterioro.

El dólar se hunde por debajo de los 100 yenes, por primera vez en 12 años, y el euro sube sobre $1.55, en la medida que hay más dólares en el mercado por déficit comercial y la política monetaria y fiscal estadounidense. Ante la debilidad del dólar y la desconfianza en el mercado financiero, los recursos se están desplazando a los mercados de bienes primarios, causando un aumento especulativo de la demanda, lo que se suma a la, hasta ahora, creciente demanda mundial, haciendo que se disparen los precios. Así, el petróleo llega a los $111 el barril, el oro sobrepasa la marca sicológica de los $1,000, la onza y los precios de los alimentos suben fuertemente, también estimulados por los mayores costos del transporte.

La mayoría de los países que tienen a Estados Unidos como su principal socio comercial, como es el caso de El Salvador, comienzan a prepararse para enfrentar el embate que tendrá este adverso ciclo económico en el mundo. En El Salvador tenderán a crecer menos las remesas familiares y las exportaciones, en la segunda mitad del año. Menos recursos harán que la economía crezca más lento a lo esperado. El desafío será buscar cómo sustituirlos con otros.

Eso demandará del Gobierno un alto grado de ejecución de inversión pública, un aporte de los bancos expandiendo el crédito con menores tasas de interés a las vigentes, aprovechando la adecuada liquidez y, siguiendo el ejemplo de los políticos estadounidenses, para colocar bonos en el mercado internacional para desarrollar programas sociales que compensen el menor crecimiento de las remesas. También debemos comprender que los recursos públicos no alcanzan para subsidiar todo. Los controles de precios no contienen la inflación y causan escasez.
Lamentablemente, no hay milagros ni salidas populistas, solo prepararse para enfrentar con seriedad la crisis mundial que nos amenaza.

domingo 16 de marzo de 2008

Debate y campaña por el bien del país

José Roberto Dutriz:

La contienda electoral por la silla presidencial del país tiene ya a sus dos principales candidatos para marzo de 2009. ARENA ha decidido apostar por Rodrigo Ávila, ex director de la Policía Nacional, un hombre muy conocido por la población y con un saldo de imagen positivo según nuestras encuestas de LPG Datos. Ávila, como precandidato, ha dicho que defenderá el sistema de libertades económicas y la reforma fiscal para financiar el Estado. Al candidato arenero aún le queda aclarar algunos puntos de su plataforma. El FMLN apuesta por Mauricio Funes, un ex entrevistador de televisión, también muy conocido, a quien también le falta aclarar mensaje, sobre todo en lo relacionado a la libertad de expresión y los medios de comunicación y su dependencia de los ortodoxos.

Ambos candidatos han surgido de procesos internos complicados y hasta cuestionados en sí mismos. Funes es el resultado de una decisión de la cúpula del FMLN, una imposición, pero se ha constituido quizás en el mejor candidato que hasta ahora la izquierda radical haya tenido. Ávila surge de un intento democrático de ARENA, el cual ha costado muchos sinsabores tanto entre los que forman las filas del partido como en los sectores ligados e identificados con la derecha de este país. Es considerado un buen candidato por su popularidad, pero debe resolver pronto sus ritmos discursivos y su concentración en la oratoria sobre los temas de país. Tiene además el reto fundamental de volver a unir a toda la derecha. Una derecha separada es un contendiente electoral disgregado y debilitado frente a una izquierda ansiosa de victoria, que solo critica y a la que aún le falta proponer en serio.

A partir de este día sí podremos medir uno contra uno las simpatías de todos los salvadoreños frente a los principales aspirantes a gobernar El Salvador del 2009 al 2014. La derecha debe procurar mostrar que su transformación tiene buen ritmo, ya que después de cuatro períodos el desgaste es grande, y puede pesar demasiado si las ofertas no constituyen un cambio seguro y mejoras reales respecto a lo hecho hasta ahora, sobre todo en este último período de ARENA, que aún está corriendo. Recordemos que al período del presidente Antonio Saca aún le queda más de un año de gestión antes de las elecciones, por lo que muchas de sus acciones y decisiones tendrán impacto en las urnas.

Saca, un fenómeno inédito de popularidad política, tendrá los frutos que corresponden si ARENA triunfa de nuevo el próximo año, si no pasará a la historia como el presidente de la derecha que impuso la banda presidencial al primer presidente del FMLN en El Salvador.

La izquierda, en tanto, debe salvar el obstáculo de desconfianza que generan sus mociones para llegar a la Presidencia. Hasta el momento hemos visto distorsiones y contradicciones entre las apuestas del candidato y las de las autoridades del partido. No se pueden esconder esas discrepancias. No es un secreto que Funes genera una sensación distinta a su partido, pero cuesta mucho pensar en un candidato sin partido; cuesta mucho pensar también en cómo un personaje externo y sin historia revolucionaria puede llegar a imponerse en un partido en donde la Comisión Política ha estado acostumbrada a ser la voz de mando y orden, la cabeza que dicta y ejecuta en forma totalitaria.

Estamos a un año de las elecciones y falta mucho por delante. Debemos conocer las propuestas de gobierno, las opciones de los equipos de trabajo de los candidatos, que luego se constituirán gabinete. La gente en toda la nación debe escuchar directamente las palabras de cada uno de los aspirantes. Cada uno parte de una fuerza electoral base que fue cosechada en las pasadas elecciones, pero mucho dependerá de lo que cada uno pueda hacer, mostrar, convencer, profundizar a lo largo de estos 12 meses.

Las constantes encuestas realizadas por nuestro departamento de Investigación Social, LPG Datos, elaboradas con el mayor rigor técnico-científico con un equipo de profesionales de mucha experiencia, ofrecen un panorama muy preciso sobre el pensamiento de los salvadoreños, sus tendencias, sus preocupaciones y anhelos. Hasta ahora, las investigaciones de LPG Datos dan cuenta de preferencias cerradas en las intenciones de voto; muestran un crecimiento en popularidad del FMLN desde la designación de candidato, y muestran a una ARENA muy fuerte como marca partidaria.

sábado 15 de marzo de 2008

Inclusión y concertación demanda San Salvador

Guillermo Galván Bonilla:

Hacer de San Salvador una ciudad que dé gusto requiere al menos dos puntos claves de partida: una gestión municipal y metropolitana que busque entendimiento y concertación con el Gobierno Central, y la construcción de mecanismos permanentes de participación que permita a los habitantes sentirse parte de su ciudad y aportar en la gestión del espacio capitalino.

Sin acuerdos con el Gobierno Central no habrá resultados en los principales problemas: la inseguridad ciudadana, el caos que genera el desorden del transporte y las ventas callejeras, las condiciones de vivienda y servicios de algunos barrios.

El concejo de San Salvador no puede dejar de tomar en cuenta a los habitantes que no votaron por la planilla ganadora (FMLN) en las elecciones 2006. Primero, porque al ganar, aunque por un “cuis”, pasaron a ser gobierno de todo el municipio, no solo de sus militantes. Segundo, por la escasa diferencia de votos con el segundo lugar (ARENA), apenas 44 votos, el 0.03% de los votos válidos; es decir, que un conglomerado de personas de la capital, de igual tamaño al que votó por el ganador, optó por otra planilla. Tercero, porque la representatividad electoral del actual gobierno es limitada, solo obtuvo el 44.5% del total de votos válidos, todavía quedó lejos de ganar con la mitad de los votos. (Y no solo es San Salvador, otros 167 municipios están en similar situación).

Estas razones demandan del gobierno capitalino mayor apertura y que tome en cuenta a la mayoría que no está identificada con su color pero que es parte de San Salvador.
No se debe malentender la participación y solo dar espacio a los seguidores del partido en el poder para formar instancias locales apéndices del gobierno local. Tampoco caer en democratismos, pero lo que no se vale es justificar la exclusión de la opinión y aportes de otros porque se vuelve un asunto complejo. No habría que tener miedo a escuchar y considerar el interés, la opinión y el aporte de la ciudadanía en la gestión pública local (¡y también en la nacional!).

El gobierno municipal debe cambiar la forma de relación con la población (esto es válido también para el Gobierno nacional) y su forma de relación con el Gobierno Central (igual mensaje para el Gobierno Central). Mínimo se necesita una comunicación sistemática entre ambos niveles de gobierno, que no se rompa por coyunturas ni caprichos políticos; además, un mecanismo permanente y ágil donde se pueda concertar y acordar el desarrollo de la capital, sin importar color político de quienes estén en el Ejecutivo y la alcaldía.

El Código Municipal y la Constitución Política exigen una relación de colaboración y coordinación entre ambos gobiernos. Mandan al municipio regir el bien común local, pero en coordinación con la acción nacional orientada al bien común general, colaborando con los planes nacionales en su territorio; y mandan a las instituciones del Gobierno Central a colaborar en su campo de trabajo con los planes de desarrollo de los municipios.

Una relación distinta entre ambos gobiernos requiere buscar la comunicación y la concertación con propuestas serias y disposición al diálogo con madurez política. No se olviden que está en juego la capital del país.

Quien se aparte de este mandato buscando aislar o desacreditar al otro porque no es de su mismo signo, o que ignore el mandato del marco legal y rechace sin argumentos las propuestas presentadas, evade su responsabilidad estatal de buscar el bienestar de la población que vive, trabaja o transita por San Salvador y de contribuir a tener una capital digna.

viernes 14 de marzo de 2008

¿Quién vela por nuestros intereses?

Sandra de Barraza:

En la Constitución de la República se establecen los Órganos de Gobierno, sus atribuciones y competencias. Son ocho capítulos con igual número de instancias: el Órgano Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial, el Ministerio Público, la Corte de Cuentas, el Gobierno Local, el Tribunal Supremo Electoral y la Fuerza Armada. El contenido da la impresión de contar con un marco institucional al servicio del bien y bienestar común. Nos hace confiar en una estructura gubernamental con atribuciones indelegables y con funcionarios que ejercen sus facultades legales en su calidad de delegados del pueblo. Nos hace confiar en que tenemos una administración pública con personas a quienes el pueblo les ha confiado un mandato: hacer lo que tienen que hacer en beneficio de todos.

La Constitución dedica un capítulo especial al régimen administrativo, especialmente al Servicio Civil, advirtiendo que “los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de una fracción política determinada”. Esto dice la Constitución, pero cuando uno empieza a revisar las leyes secundarias, las leyes orgánicas, los reglamentos y otros, los enredos, las contradicciones, las dualidades, los vacíos hacen evidente la distancia entre el discurso y la capacidad de hacer realidad los mandatos. Todo parece comprometido con la existencia de una burocracia al servicio de sí misma. Con un sistema, procesos y requerimientos que atentan permanentemente a los ciudadanos. Y por esto se entiende, e indigna por cierto, ese agradecimiento que la gente sencilla hace a “los delegados del pueblo”, a los funcionarios públicos, por hacer su trabajo y por “acordarse de ellos”.

Esto dicen porque el maestro llega, porque colocan chorros públicos, porque dan servicio de agua, porque conectan la energía eléctrica domiciliar, porque pavimentan una calle, porque construyen con parque… ¡Cuántas veces uno escucha ese genuino y sincero agradecimiento basado en el desconocimiento de las competencias, atribuciones y responsabilidad que les asigna y designa la ley! El pueblo tiene delegados para satisfacer las necesidades, las aspiraciones y los requerimientos de todos. El pueblo paga funcionarios para hacer su tarea, pero… lo que tenemos son marcos regulatorios muy oscuros y confusos que son desconocidos por muchos y, peor aún, marcos regulatorios que se convierten en la barrera y en el escudo para una y mil excusas que complican y hacen que nada suceda. Al final de intentos frustrados, cualquiera concluye que el aparato gubernamental se ha regulado de una forma tal, que cualquier funcionario, no importa de qué nivel, hace su voluntad personal y partidaria, olvidándose del contenido de la Carta Magna de la República.

¿Están conscientes los interesados en la silla presidencial sobre esta realidad? En la Constitución de la República hay pocos cargos políticos o de confianza: los ministros y viceministros, el fiscal general de la República, el procurador general de la República, los secretarios de la Presidencia (técnico, jurídico y privado), los embajadores, los directores generales, los gobernadores departamentales y los secretarios privados de los gobernadores. A esta fecha ¿Es válida esta lista? Yo eliminaría dos categorías pero este no es el tema. Importa tener claros los procedimientos, los criterios de selección y evaluación aplicables y respetables al y por el resto de funcionarios públicos. El resto, que son la gran mayoría, deberían estar en la administración pública por capacidad y mérito personal y profesional porque la administración pública es la responsable de estimular la riqueza o agravar la pobreza; es la responsable del bienestar y del malestar; es la responsable de la equidad, el equilibrio y los desequilibrios e inequidades; es la responsable de la opinión y la satisfacción del pueblo con el Gobierno central y local.

El pueblo debe conocer la organización del Estado y de la administración pública, el pueblo debe saber y asegurarse de que tiene delegados capaces de responder a su mandato pero… la realidad dista mucho, muchísimo de los mandatos y las declaraciones. De poco sirve tener a las más competentes y confiables personas en los cargos de confianza política y personal si estos atributos no se trasladan y exigen al resto de la estructura. Los funcionarios deben ser confiables por hacer su trabajo con transparencia y por rendir cuentas pero sobran ejemplos para ilustrar y demostrar la frustración que muchos tienen porque las cosas no suceden. Sobran ejemplos para explicar y justificar ese generalizado agradecimiento de personas sencillas que poco saben de sus derechos y deberes constitucionales. Ojalá que los interesados en la silla presidencial conozcan y reconozcan esta realidad y la enfrenten con responsabilidad y realismo.

jueves 13 de marzo de 2008

Cuestión de poder

Sergio Muñoz Bata:

Insatisfechos con las sucias maniobras que utilizaron para que el Congreso estadounidense abortara el proyecto de la reforma migratoria integral de 2007, un grupo de ocho republicanos liderados por el senador por Alabama, Jeff Sessions, prepara ahora un paquete con 15 proyectos de ley que, de ser aprobado, castigaría severamente a los trabajadores indocumentados y a sus países de origen.

De los 15 proyectos el más aberrante, sin duda, es uno propuesto por Sessions que encarcelaría por dos años a quienes fueran arrestados cruzando la frontera por segunda vez. Otro aboga por retenerle fondos federales a los estados que permitan a los indocumentados solicitar licencias para conducir vehículos. Y otro demanda la ampliación del muro fronterizo, exige el desplazamiento de la Guardia Nacional a la frontera sur y propone imponer sanciones a los países que se rehúsen a repatriar a sus conciudadanos.

Ahora bien, si consideramos que la probabilidad de que cualquiera de estos proyectos pudiera convertirse en ley antes de las elecciones de noviembre es casi nula, la pregunta obligada es: ¿Por qué Sessions y compañía pierden el tiempo y el dinero de los contribuyentes tan descaradamente?

Sessions no puede alegar que lo que le motiva a encabezar la lucha contra los inmigrantes en el senado federal es la presencia hispana en su Estado. Aunque las cifras del censo indican que la inmigración a los estados sureños va en aumento, en Alabama los hispanos representan menos del 3% de la población total.

Tampoco suena plausible que Sessions lo haga para alimentar sus sueños de grandeza. A pesar de su impecable reputación como uno de los cinco senadores más conservadores en el Congreso, su candidatura vicepresidencial con John McCain es impensable. No solo su nombre no aparece en ninguna de las listas de los posibles candidatos al puesto, sino que los desencuentros entre ambos han sido muy públicos y muy notorios.

Una posible aunque parcial explicación de su celo antiinmigrante sería su historia personal. No hay que olvidar que en 1986 el comité judicial del senado impidió que se votara su candidatura a una vacante como juez federal por considerarlo “altamente insensitivo” en temas raciales. Y no en vano al referirse a los miembros de la organización racista Ku Klux Klan, Sessions declaró que “para él, el grupo estaba OK, hasta que supo que algunos de ellos fumaban marihuana”.

También se ha divulgado en la prensa que es posible que lo que el grupo esté buscando es ofrecerle a McCain una oportunidad para que los apoye mostrando así que renuncia a su pasado pro inmigrante, pro legalización y a su asociación con Ted Kennedy, el senador que para ellos encarna al Anticristo.

El problema con esta teoría es que parte del supuesto equivocado de que la mayoría de los estadounidenses quieren castigos ejemplares contra los indocumentados. Una suposición que es a todas luces falsa.

Este fin de semana, durante el encuentro anual del Pacific Council on Internacional Policy celebrado en Santa Monica, California, en una sesión sobre el tema migratorio le pregunté a Doris Meissner, quien fuera la jefa del Servicio de Inmigración en la administración de Bill Clinton, al congresista Howard Berman, al presidente del grupo pro inmigrante MALDEF John Trasviña y a Dan Stein, el presidente del grupo antiinmigrante FAIR, ¿por qué si las encuestas nacionales muestran que la mayoría de los votantes estaría de acuerdo con la legalización de los indocumentados y el reforzamiento de las fronteras los políticos y algunos comentaristas de radio y televisión insistían en demonizar a los inmigrantes?

Sus respuestas, salvo en el caso de Stein que no contestó la pregunta, fueron inequívocas. “Porque la gente que aboga por una solución práctica no ha encontrado la forma de activar sus energías en torno al asunto,” dijo Meissner. “Porque el debate lo ha monopolizado un pequeño grupo de enfurecidos políticos y comentaristas”, contestó Berman. La respuesta de Trasviña fue más propositiva. “Cuando los distintos grupos políticos encuentran la forma de neutralizar el debate, solo se rompe el ‘impasse’ con votos. Por eso es tan importante el voto latino.”

Coincido con Trasviña. Si algo ha quedado muy en claro durante esta temporada de elecciones primarias es que cuando los latinos salen a votar, la elección de los políticos queda en sus manos. No es casual que en California, Texas, Illinois y Florida, estados donde la comunidad latina tiene presencia importante, los políticos cuidan lo que hacen y dicen sobre los latinos. Lo que hace falta es recalcarle a los políticos antiinmigrantes que el maltrato a un miembro de la comunidad latina es un agravio contra toda la comunidad.

La magia de la banda presidencial

Rafael E. Lorenzana:

El tema de estos días es especular acerca de las intenciones que se mueven detrás de la escogitación, primarias, dedazo o como se le quiera llamar a la forma antidemocrática como los partidos políticos están escogiendo a todos sus candidatos. Las conclusiones son tan variadas como los interlocutores; sin embargo, hay muchas coincidencias.

En el FMLN se renegó de las primarias que realizaban en el pasado bajo el argumento que eran compendiosas y causantes de divisiones y resentimientos. El caso más dramático fue la elección entre Shafick Handal y Óscar Ortiz, que dejo para militantes y observadores un sabor a duda y sobre todo división interna, que se trató de cubrir bajo el manto de la unidad. Ante esta realidad se escogió el dedazo. Curioso, porque si nos recordamos eso era lo que el FMLN criticaba a ARENA.

Hoy, el Frente, sin necesidad aparente ya que Funes era desde las elecciones de 2004 el favorito de sus bases, recurre al dedazo, queriéndonos convencer de que fue selección democrática. Mauricio Funes diría respecto a esto una frase que a él le gustaba decir en sus programas: “Nos quieren dar atol con el dedo”.

Igual frase se aplica a lo que ARENA está pretendiendo hacer con sus cacareadas primarias, con el agravante que estos jóvenes políticos han retomado en forma menos seria el concepto desechado por el FMLN. ¿Qué es entonces lo que los ciudadanos comentamos?

En primer lugar, el FMLN ya salió de eso, y no es que sea correcto, pero su candidato ya está seleccionado y de ese parto no han quedado heridas de consideración. No creo que nadie se vaya a indignar porque Salvador Arias esté molesto. En ARENA, por otra parte, ya hay heridas sangrantes, como las de los seguidores de Hugo Barrera y los del canciller Laínez. El problema es que los areneros están nerviosos con el prospecto.

El “dedazo” disfrazado es lo que más preocupa en los corrillos. Tanto así, que un ex presidente, un ex ministro, un ex secretario técnico, un ex precandidato y un editorialista de mucha influencia en ARENA se pronuncian públicamente por un proceso más incluyente y dejan entrever la falta de transparencia del mismo.

Areneros de convicción, pero no fanáticos, desilusionados empiezan a conceder que este “grupito” está entregando el gobierno a Mauricio Funes, como si no fueran suficientes las encuestas que posicionan a este último en condiciones de hacerse con la presidencia.

Se observa por primera vez en ARENA a un poder político fragmentado, al igual que la clase política del partido. Esto plantea una división a la cual ni siquiera se le puede aplicar aquello de “divide y vencerás”, porque a ARENA no lo está dividiendo la oposición, se han dividido solos. Esto puede traer un resultado negativo, que será agravado con un “controlable”, pero mal candidato.

Lo irónico del caso es que sí existen los candidatos “controlables”, lo que no existe es un presidente “controlable” . Permítanme calificar lo anterior: los políticos no controlan, pero el poder político sí controla al presidente. Históricamente, ningún ex presidente controla a su sucesor. Ejemplos sobran. A Julio Rivera lo mandaron a Washington; Armando Molina se fue a Panamá; al presidente Duarte ni a su casa lo mandaron a dejar después de entregar la banda presidencial; al presidente Flores nunca más lo vimos en Casa Presidencial.

Amigos de ARENA y del FMLN, solo recuerden que aquí se elige al señor presidente de la República de El Salvador. No se hagan ilusiones de que en las primeras horas de tener la banda presidencial el señor presidente les hará sentir que a él no lo controlan los políticos.

miércoles 12 de marzo de 2008

Comentando el mensaje del embajador

Joaquín Samayoa:

El embajador Glazer continuó la semana pasada la tradición iniciada hace poco más de un año por su antecesor, pronunciando un discurso que expresa cariño y respeto hacia nuestro pueblo, pero señala muy claramente algunas de las acciones urgentes que los salvadoreños no hemos podido borrar de la lista de tareas pendientes.

El mensaje del embajador se refiere a los poderes formales del Estado, pero va dirigido a todos los ciudadanos y, de manera particular, a la empresa privada. El tema central es el persistente problema de la seguridad pública. La tesis es que no habrá avances significativos si no hay más presión de parte de la sociedad civil. Las recomendaciones son muy concretas y se orientan a superar la impunidad, enfatizando el rol que tienen las instituciones del poder judicial.

Las palabras del embajador Glazer revelan la misma frustración que embargaba al embajador Barclay al final de su período de servicio en nuestro país. En ambos casos, es evidente que los diplomáticos estadounidenses aprecian el inmenso potencial de El Salvador, pero ven con tristeza que el tiempo pasa y no atinamos a encarar con la necesaria firmeza y eficacia los obstáculos que nos impiden la plena realización de ese potencial.

Pero más allá de las connotaciones subjetivas, el mensaje de ambos embajadores contiene una buena dosis de realismo político y un propósito en el que convergen los intereses de Estados Unidos y El Salvador.

En lo que concierne a El Salvador, tanto la democracia como el desarrollo económico exigen un acceso más equitativo a las oportunidades y una voluntad política mucho más firme para superar las persistentes debilidades institucionales que los embajadores han señalado en sus discursos.
Estados Unidos, por su parte, empieza a tomar más en serio los riesgos del deterioro de la gobernabilidad y del incremento de la pobreza en América Latina, lo cual favorecerá la proliferación de regímenes autoritarios y hará cada vez más difícil de manejar el problema de la inmigración ilegal masiva hacia su territorio.

El discurso del embajador destaca los ámbitos y modalidades de la cooperación estadounidense en nuestro país; reafirma el compromiso de continuar brindando asistencia técnica y económica, pero advierte que la cooperación externa es inútil si nosotros no hacemos la parte que nos corresponde. Este mensaje se encuentra expresado con delicadeza, pero con suficiente claridad a lo largo de todo el discurso.

Yo añadiría que debemos superar no solo las actitudes pasivas, sino también las reacciones defensivas. Siempre que alguien hace señalamientos de ineficacia y corrupción en las instituciones del Estado, los funcionarios que se sienten aludidos responden negando la existencia o la gravedad de los problemas y quejándose de que no se les reconocen adecuadamente sus logros. Así no podemos llegar muy lejos.

Los resultados de la lucha contra el crimen varían dependiendo de quién hace las cuentas de los delitos que no han sido investigados o no han sido atendidos con la debida prontitud y apego a las leyes. Sin embargo, para efectos de estimar la gravedad social de la criminalidad, aunque cada vida humana es preciosa, da exactamente igual si son 10 o solo ocho los homicidios de cada día. Lo mismo aplica a la cantidad de casos en mora judicial y a la cantidad de casos “resueltos” de manera arbitraria o abiertamente deshonesta.

Es innegable que tenemos un problema grave de inseguridad e impunidad. La eficiencia de las instituciones que deben garantizar la seguridad pública se ve constantemente socavada por la burocracia, la negligencia, la corrupción, la incompetencia y la falta de recursos. Esos vicios y debilidades son imputables a diversas instancias del poder judicial, pero también a la Fiscalía, a la Asamblea Legislativa y a la Corte de Cuentas. La PNC no está libre de pecados, pero hay que reconocer que, al menos, ha realizado depuraciones significativas en diversos momentos.

Algunas de las recomendaciones del embajador Glazer son controversiales, pero ello no es excusa para postergar su discusión y alcanzar acuerdos. En este punto, las fracciones dominantes en la Asamblea Legislativa deben entender que las buenas leyes no salen de la mera suma de votos por acuerdo entre cúpulas partidarias, sino de un debate intelectualmente vigoroso y de un esfuerzo integrador de los diversos puntos de vista técnicos y políticos.

Finalmente, hay que señalar dos aspectos muy importantes que se le quedaron en el tintero al señor Glazer. Uno es la modernización del sistema penitenciario y el otro es la consolidación de los programas de prevención de violencia y delincuencia.

Opiniones del Sr. Funes en choque con el FMLN

Ivo Príamo Alvarenga:

Victorias de Uribe y la democracia. El presidente de Colombia ha venido cosechando éxitos contra las FARC. Primero, las manifestaciones mundiales de repudio a esa guerrilla, masivas hasta en países insospechables de sentir hondamente el drama colombiano. Segunda fue el ajusticiamiento de Raúl Reyes. Tercero, la ejecución de Manuel Jesús Muñoz, alias Iván Ríos, otro de los siete máximos jefes subversivos. Y cuarto, la solución política en el Grupo de Río.

Quienes amamos la libertad y la democracia, debemos regocijarnos ante esos triunfos de un gobierno democrático sobre un movimiento carente de cualquier justificación, cargado de todas las culpas atribuibles a una facción armada: asesinar, baldar, secuestrar a civiles ajenos al enfrentamiento bélico, nutrirse del narcotráfico, practicar un terrorismo despiadado contra bienes y personas, y, por último, pero no lo último, querer derrocar a un gobierno libremente elegido y aceptado por la población.

Colombia adolece de graves deficiencias, que en algunas ciudades afectan hasta la mitad de sus habitantes. Quizás no haya país en América Latina donde los sacos de pobreza sean tan extensos y miserables. Pero un régimen marxista como el que quieren las FARC no rescataría a esa mitad, sino hundiría a la otra. Lo ideal es que las dificultades vayan resolviéndose en paz y libertad.
Derrotas de Hugo Chávez. Algunos han querido atribuir la solución pacífica de Santo Domingo al presidente venezolano, quien habría sido el primero, a instancias del dominicano Leonel Fernández, en mutar su agresividad en reconciliación.

Primero quizás haya como dice un refrán salvadoreño muy vulgar, pero que describiría a la perfección su actitud: se dio cuenta de haberse “tirado un... más grande que su...” Es decir, de haber dado un paso más largo que su pierna.

Chávez habría sufrido la suerte de Galtieri, el general presidente de Argentina que creyó consolidar su gobierno invadiendo las Malvinas, siendo derrotado humillantemente por Gran Bretaña con la ayuda de Estados Unidos, que solo consistió en informar, con base en los satélites espía, la posición de las tropas, la fuerza aérea y naval de los argentinos.

Con solo ese soporte, no digamos con algún auxilio aéreo y de misiles, las fuerzas colombianas aguerridas, mejor armadas y con una moral más alta, habrían hecho añicos a las venezolanas, lo cual habría sido el fin de Chávez y del “Socialismo del siglo XXI”.

Chávez viene de sufrir desaire tras desaire, pero su cara dura los absorbe todos. Se tragó que lo mandara a callar el Rey de España, inútilmente buscando un desagravio; se quedó solo en la OPEP cuando pidió a sus miembros que refirieran los precios del petróleo al euro y no al dólar; ni un solo país lo acompañó en su petición de reconocimiento a las FARC, etc., etc.

Funes choca con el FMLN. Después de escurrir el bulto como siempre hace ante situaciones internacionales comprometedoras, Funes declaró que las FARC deben desarmarse.

Eso lo pone fuera de la ley del consorcio de izquierda. A Marulanda, alias Tirofijo, lo llaman “hermano” Chávez, Ortega y Sánchez Cerén. Funes reniega sin más ni más del “socialismo” como objetivo final. Si Schafik estuviese vivo, en el supuesto teórico de que hubiese aceptado su candidatura, lo habría descalificado sonora e inmediatamente. Lo mismo han de querer hacer todos los de línea ortodoxa en la cúpula o en las bases. Solo el oportunismo de creer que con él pueden ganar los silencia. Pero se cimenta la perspectiva de un accidente o una grave enfermedad, que en su momento lo apartarán para dejar el sitio a Sánchez Cerén.

martes 11 de marzo de 2008

Una semana crucial

Rafael Castellanos:

Esta semana, ARENA elige a su candidato. En su corta vida política y largo ejercicio en el poder, nunca había enfrentado un riesgo tan grande de perder, ni había tenido una incertidumbre tan alta a pocos días de escoger candidato. Los aproximadamente 18 votos finales, a mano alzada y viva voz, representan a más de 1,700 votantes.

Aunque este es un buen primer ejercicio de primarias, la percepción mayoritaria es que el presidente y su grupo influyen decisivamente en esos votantes. Y aunque no sea cierto, en política la percepción es más importante que la realidad, o es la realidad misma.

Esto no fuera relevante, si a un soplido del desenlace, el presidente del COENA y su grupo se han ido quedando solos, en la hipótesis de que lo más importante para escoger son las encuestas de popularidad, dada la que acumuló Funes en 20 años.

Científicos políticos y gente cuya opinión pesa señalan que ser popular no es lo más importante para ganar una elección, que solamente ayuda al inicio. Que en una campaña larga, lo definitivo es ganarle a Funes en el debate directo y en el paralelo, en la exposición permanente en los medios.

Requisitos: ser muy elocuente, muy articulado en pensamiento y discurso, tener carisma, saber conectar con el electorado, tener una buena presencia mediática, inspirar confianza, proyectar honestidad y fundamental en nuestro caso, dos buenos ejemplos son el mismo presidente Saca y Barack Obama.

Muchos aliados y amigos importantes, instituciones y personas de peso, que aprecian al presidente y a los candidatos, manifiestan abiertamente su preocupación por que se está privilegiando la popularidad como el atributo más importante para escoger, y con base en eso, hasta ahora, ganaría Rodrigo Ávila, que aunque es simpático y muy popular, es el menos dotado de los tres, en los otros atributos, que son mucho más importantes para ganarle al FMLN y Funes.

Es importante mencionar que existe una fuerte tendencia a pensar que se trata de imponer a Rodrigo, y si él es electo y pierde la elección, la percepción generalizada será que un presidente popular, que ha hecho un buen gobierno, habría cometido el error más grande de su vida: servirle la presidencia en bandeja al FMLN.

Los especialistas en marketing político aseguran que tiene más ventajas un candidato poco conocido, pues tiene muy poco en contra, porque las percepciones negativas preexistentes, son lo más difícil de contrarrestar. Alguien menos conocido, tiene menos lastre de que ocuparse, puede volar más fácilmente.

Esto mismo aplica a Mauricio Funes, ya estuvo 20 años en televisión y la mayoría de la gente tiene su juicio formado sobre él, les gusta o no, su popularidad tiene ese techo. Es muy poco lo que la publicidad puede cambiar de las percepciones negativas que la gente ya tenga de él.

Si el producto es bueno, dicen los mercadólogos políticos, es fácil en una campaña levantar a la altura necesaria la imagen de un candidato. Es fácil si es articulado, si tiene buena presencia mediática, buen discurso, carisma y capacidad de conectar con el electorado. Tanto Luis Mario como Ana Vilma son mucho mejores en este aspecto, como ha podido apreciarse en los debates.

Otro elemento crucial, siempre, es que tiene más oportunidades de ganar, quien es percibido como más alejado del gobierno, del grupo en el poder, quien tenga más independencia. De nuevo, Rodrigo sale menos bien evaluado que sus compañeros.

Un experto en marketing político, refiriéndose a candidatos en campaña y su relación con el gobierno que les precede, utiliza esta metáfora: “Uno compra un paraguas para usarlo cuando llueve”. La lluvia son los problemas que salen en toda campaña, si la economía no anda bien, no pueden culparlo, si estalla algún escándalo de corrupción, cierto o no, que siempre sale, quien más distante está del gobierno sale mejor. El paraguas es la distancia con el gobierno.

El mejor ejemplo es el presidente Saca: estaba en campaña cuando el escándalo Perla, pero al no estar cerca del gobierno no le afectó absolutamente. Aquí la ventaja la tiene quien más lejano sea percibido de los tres, que no es Rodrigo.

Estamos en los minutos finales. Al presidente del COENA le corresponde hacer ver a las estructuras votantes que deben valorar a quien mejor se desempeñó en los debates y cuáles son las cualidades que más aprecia el electorado, que no es la popularidad inicial, sino todo lo ya mencionado, que estamos seguros coincide con la visión política del presidente y con la mayoría que definirá la elección.

“Reinos de libertad”

Roberto Turcios:

Un muro se construyó en Berlín para detener la salida de la gente hacia “el reino de la libertad”. Era una obra menor comparada con la que hoy se levanta en la frontera de los Estados Unidos para impedir que miles de mujeres, hombres y jóvenes entren al “reino de la libertad”.

Tanta agua enrojecida ha corrido por los ríos que no existen razones para pensar que los muros de hoy tienen, en el fondo, significados diferentes a los del siglo pasado. Unos y otros, los de ayer y los de hoy, son en definitiva barreras construidas para impedir la libre movilidad de la gente. De esto último pueden dar testimonios miles de personas cada año, las mismas que tratan de emplearse en los Estados Unidos para sostener a sus familias.

A veces, las nociones de los “reinos de la libertad”, que se plasman en obras físicas, son verdaderos engendros de la desmesura del poder. Sirven, a menudo, para darle tranquilidad a las obsesiones dominantes y, de paso, para detener la realidad que se forma en la vida cotidiana, donde las carencias tienden a producir esperanzas que traspasan fronteras y limitaciones. La historia salvadoreña muestra una tendencia migratoria sólida; durante el siglo pasado, el destino favorito fue, primero, la vecina Honduras y, después, Estados Unidos. Sin embargo, una gran muralla se está levantando contra esas energías emprendedoras.

A la barrera física, al producto de la ingeniería moderna, se suma en Estados Unidos una mole mayor, formada por obsesiones, ideas perversas y afanes persecutorios contra una población de varios millones de personas.

Esa mole se niega a ver la realidad imperante en la agricultura, la construcción y los servicios, donde se contrata a la población que no tiene papeles legales, porque constituye la oferta ante la demanda de un mercado de trabajo que es tan real, y legítimo, como los debates fogosos de los aspirantes a las candidaturas en los partidos republicano y demócrata.

Pero el mundo de la ley y la política tiende a despreciar las aspiraciones emprendedoras de la gente migrante, prefiriendo la xenofobia de los descendientes de quienes fueron migrantes en el pasado.

No solo allá, en el primer mundo del desarrollo, existen los afanes de expulsión. También en un país de emigrantes por excelencia, como el nuestro, se hacen deportaciones. El estilo de aquí, según las informaciones, es parecido al de allá. Dice una noticia publicada en febrero en este periódico: “Todos eran sacados de donde los encontraran y sin mayores preámbulos los subían a pick up para llevarlos a la frontera”. Uno de los deportados hizo un comentario revelador: “Ahora no sabemos qué pasa, por qué estamos perdiendo el día de trabajo, tengo seis años de residir aquí”. De donde salen centenares cada día para atravesar tres fronteras, con el propósito de trabajar, se expulsa a los nicaragüenses y hondureños que llegan a trabajar. Es la imagen de un “reino” al revés.

Si las nociones de “reinos de la libertad”, la construcción de muros y la expulsión de extranjeros, trabajadores y decentes, crecen con las calenturas fomentadas por las visiones distorsionadas de la sociedad, qué podrá decirse de países como El Salvador, donde no hay muros, pero se deporta igual, con procedimientos parecidos a los del primer mundo.

lunes 10 de marzo de 2008

¿Por qué no crecemos ni creceremos bien?

Roberto Rubio-Fabián:

El crecimiento de la economía salvadoreña, especialmente desde los Acuerdos de Paz, ha sido normalmente bajo e inestable. Si algo ha caracterizado desde hace muchos años la dinámica de nuestra economía, con raras excepciones, es la falta de tasas de crecimiento altas y sostenidas. Cuando hemos tenido elevadas tasas de crecimiento, estas han durado relativamente poco; y cuando hemos tenido períodos largos de crecimiento, aquellas han sido, en promedio, relativamente bajas. Si aceptamos este hecho, la pregunta obligada es ¿por qué no hemos tenido un crecimiento económico robusto y sostenido?

No cabe duda de que la respuesta es compleja, pues hay múltiples factores explicativos y diferentes etapas en el análisis. Así por ejemplo, la corta duración de tasas relativamente altas de crecimiento del primer quinquenio de los noventa, o las bajas tasas de crecimiento a partir de 1996, se explican por la mezcla de varios factores: estructura de costos de producción relativamente altos, ineficiencias y costos altos del sector servicios transferidos al sector productor de bienes transables, poca afluencia de inversión externa, bajos niveles de ahorro e inversión, alta sensibilidad de nuestro aparato productivo a los vaivenes del mercado internacional, malas o deficientes políticas públicas de apoyo, falta de mano de obra calificada, mercados poco competitivos, inseguridad ciudadana, inseguridad jurídica, instituciones débiles, etc.

En esta oportunidad nos referimos a un factor poco analizado, poco considerado en los modelos económicos, pero muy importante como variable explicativa del relativamente bajo y frágil crecimiento experimentado por la economía salvadoreña: la falta de previsibilidad. Si la inversión es un ingrediente fundamental para el crecimiento económico y la previsibilidad (el saber a qué atenerse) es esencial para generar inversión, y sobre todo la externa, ergo la previsibilidad es determinante para el crecimiento, sobre todo para el crecimiento robusto y sostenido.

Ahora bien, la previsibilidad hace referencia a un proyecto o apuesta de desarrollo de largo plazo, así como a entendimientos políticos en torno al mismo. Los países que han tenido apuestas productivas estratégicas compartidas y de largo alcance son los que más sólidamente han crecido, mientras que los que han carecido de ella, son los que más dificultades tienen de hacerlo. Cuenta Andrés Oppenheimer que hace unos años le preguntó a la entonces ministra de Exteriores chilena, Soledad Alvear, cómo resumiría la fórmula de éxito del crecimiento sostenido de la economía chilena. La canciller le contestó que uno de los principales ingredientes de la fórmula era la decisión de la sociedad chilena de escoger un rumbo y mantenerlo. “No se pueden reinventar en cada gobierno los objetivos estratégicos del país” (Oppenheimer, “Cuentos Chinos”, 2006).

Ahí están muchas experiencias de crecimiento sostenido para dar prueba de ello; sea que lo hayan conseguido por medio de pactos sociopolíticos (España, Irlanda, Chile), por medio de acuerdos más verticales o autoritarios como algunos países asiáticos (Singapur, Malasia, China, Taiwán, etc.), o por consensos sociales más “naturales” como en los países nórdicos. Y si uno escarba más a fondo la historia de los largos períodos de crecimiento de países como Estados Unidos, Japón, Alemania, etc., nos podremos dar cuenta de la importancia que tuvieron en ello los acuerdos y entendimientos sociopolíticos sobre el rumbo de país y sus apuestas estratégicas de desarrollo.

Por lo antes dicho nos atrevemos a afirmar que una causa histórica y actual de la fragilidad e inestabilidad de nuestro crecimiento reside en nuestra falta de previsibilidad, en la ausencia de una apuesta estratégica de largo aliento y en la carencia de entendimientos sociopolíticos en torno a ello. Más aún, nos arriesgamos a afirmar que actualmente nuestro principal problema de crecimiento no es tanto económico sino político. En otras palabras, si no hemos crecido ni podemos crecer bien en buena parte se debe a que políticamente hemos andado mal. Y hemos andado mal porque el tipo de confrontación política (polarizante) que tenemos bloquea la emergencia de apuestas estratégicas de desarrollo con visión de largo plazo.

Si no hay apuestas estratégicas compartidas y sostenidas, si no disponemos de algunos mínimos de previsibilidad, no solo le será difícil a cualquier gobierno el ir encontrando soluciones a los serios y profundos problemas que aquejan a nuestro país, sino que le será imposible sentar las bases del crecimiento sólido y sostenido. Hasta ahora, no hemos oído a los partidos políticos y sus líderes hablar de ello. Por el bien del país, ojalá comiencen a hacerlo algún día.

¡Esta nuestra américa!

Juan Héctor Vidal:

Todo indica que las primarias del Partido Demócrata en Estados Unidos serán definidas en gran medida por el voto latino. De hecho, los hispanos adquieren cada vez más importancia en la estructura poblacional de ese país, por lo que no es remoto que antes de que termine el siglo, los americanos del norte, tengan un gobernante proveniente de una familia que nació al sur del Río Grande.

No es un simple incidente entonces, que tanto la señora Clinton como el señor Obama traten de conquistar a ese elector, aunque con mayores probabilidades de éxito lo esté logrando la ex Primera Dama. Lo vimos en el caso de Texas. Sin embargo, ninguno de ellos se ha ocupado, al menos hasta hoy, de América Latina, quizás porque nos siguen considerando como su propio patio trasero, donde supuestamente lo tienen asegurado todo. Error.

Sus prioridades siguen estando compresiblemente en el Oriente Medio, pero nuestra región también merece atención. En realidad, estamos atravesando por momentos muy difíciles que no deberían pasar desapercibidos, aún dentro del unilateralismo que ha practicado la administración Bush, y aunque no sea sino porque ellos tienen una gran responsabilidad con lo que ocurre en el hemisferio.

La disputa entre Colombia y Ecuador afortunadamente tomó otro giro en la reunión del Grupo de Río, pero las diferencias y los conflictos entre esos dos países siguen latentes, por lo que la comunidad internacional no debe cejar en su empeño de que las cosas vuelvan a su normalidad, si es que ello es posible teniendo como vecino a otro país que infortunadamente es gobernado por alguien que se considera más allá del bien y el mal.

La influencia del presidente Chávez en la conflictividad que vive la zona no puede ser disimulada, así sea en nombre de los rehenes de las FARC; como tampoco en las fisuras que han surgido con otros países, incluyendo al nuestro. Y las tensiones de la semana pasada, son la mejor prueba de ello. Los asistentes a la reunión de Santo Domingo llegaron prácticamente partidos en tres grupos; afortunadamente, se trataba de un foro latinoamericano, en el que las cosas se discuten de tú a tú, a diferencia de lo que se estila en la OEA y en las mismas Naciones Unidas. Esto sin duda marcó la diferencia, porque a pesar de la tensión inicial que por momentos parecía desbordarse, privó la sensatez y el significado de la solidaridad latinoamericana.

Pero el hecho de que Estados Unidos no haya sido partícipe de la solución de un conflicto que tenía en vilo a toda la región, lo hace todavía más responsable del curso que en el futuro tomen los acontecimientos. Ciertamente no todo lo malo que ocurre en el hemisferio es de su responsabilidad; sin embargo, el mero hecho de que sea la primera potencia mundial y la mayoría de sus vecinos, del tercer mundo, obligan a ese país a ser un poco más consecuente con la realidad latinoamericana, más allá de las actitudes de los Chávez, los Castro y sus epígonos.

En lo que sucedió felizmente en Santo Domingo y contra todo pronóstico, acaso se tuvo en cuenta la crisis económica en ciernes, precisamente gestada en Estados Unidos. Y si no fue así, igual debemos sentirnos satisfechos por su desenlace. Pero de cara al futuro, lo realmente trascendente es la capacidad que desarrollemos para caminar unidos en búsqueda del desarrollo integral de nuestras sociedades.

Lo anterior supone un esfuerzo especial para aprender a administrar nuestras diferencias por la vía pacífica, lo cual por supuesto no es una tarea fácil, porque con frecuencia están de por medio los intereses de terceros. Estados Unidos, especialmente, tiene que cambiar su enfoque tradicional sobre América Latina. El Grupo de Río ya le mandó otro mensaje.

domingo 9 de marzo de 2008

Los demócratas y América Latina

Andrés Oppenheimer:

Ahora que Barack Obama está primero en el recuento de delegados para la nominación del Partido Demócrata, ha llegado el momento de responder a la pregunta que se formulan muchos: ¿Será bueno para América latina?

Obama no puede ser considerado un experto en América latina. Nunca ha estado en la región, según me dijo el año pasado en una entrevista. Cuando le pregunté quiénes son los tres líderes latinoamericanos que más respeta, le tomó un rato contestar: “La presidenta de Chile”, dijo, pero no pudo mencionar el nombre de la mandataria.

Obama fue rápido en agregar, sin embargo, que su “compromiso con América Latina se ha estado desarrollando desde hace mucho tiempo” y que visitaría México, si gana la nominación de su partido, antes de las elecciones de noviembre.

En comparación, su rival demócrata, la senadora Hillary Clinton, visitó América Latina 18 veces. Y el probable candidato republicano, el senador John McCain, ha realizado “docenas” de viajes a la región, según sus colaboradores. Pero Obama y sus ayudantes dicen que es él el candidato que más rápidamente mejoraría las relaciones entre Estados Unidos y la región.

Anthony Lake, uno de los principales asesores de Obama y ex director del Consejo de Seguridad Nacional de Bill Clinton, me dijo: “El acto del pueblo estadounidense, al elegir a Obama, no solo implicaría presentar un nuevo rostro al mundo, sino que también sería una manifestación de que los norteamericanos están a favor del cambio. Ese es un paso esencial para renovar el liderazgo estadounidense en el mundo”.

Ante la pregunta de en qué difieren las políticas de Obama de las propuestas de la senadora Clinton, los asesores de Obama señalaron varias diferencias:

Obama y Clinton estuvieron en desacuerdo en varios debates en cuanto a si se reunirían sin requisitos con adversarios de Estados Unidos como Fidel Castro y Hugo Chávez. Él dijo que sí; ella, que no.

Los asesores de política exterior de Obama dicen que su respuesta es “una posición de principios”, más que una propuesta de sentarse a la mesa con ellos en cualquier circunstancia. Los asesores de Clinton argumentan que reunirse con adversarios sin una agenda previa es exponerse a ser usado por ellos para sus propios fines propagandísticos.

Con respecto a Cuba, ni Obama ni Clinton proponen levantar el embargo. Pero los asesores de Obama dicen que su candidato quiere revertir, de manera más activa, las restricciones a los viajes y a las remesas. Los asesores de la senadora dicen que ella también está a favor de revertir esas restricciones.

En cuanto a la inmigración, los asesores de Obama dicen que él fue más activo que ella al impulsar la reforma inmigratoria de 2007, que, de haber sido aprobada, habría dado una vía de legalización a millones de indocumentados.

Mi opinión: en general, tanto Obama como Clinton serían mejores que McCain para la región en materia de inmigración y peores que el senador republicano en materia de comercio. Entre Obama y Clinton, él representa el cambio, con algunos riesgos por su inexperiencia, y ella representa una reforma marginal con mayor certidumbre.

La prueba será cuál de ellos estaría dispuesto a designar al primer secretario de Estado hispano. Ahora que Estados Unidos ha tenido dos secretarios de Estado afronorteamericanos, tal vez haya llegado el momento de elegir uno que sea parte del mayor grupo minoritario de Estados Unidos, que esté compenetrado con una de las regiones más importantes y menos tomadas en cuenta para los intereses estadounidenses.

La crisis colombo-ecuatoriana

Eduardo García, Columnista de Impacto Latino, de Filadelfia (EUA):

La semana pasada, el gobierno de Álvaro Uribe asestó a la guerrilla de las FARC el mayor golpe de su historia, al dar de baja a Raúl Reyes, número dos de sus mandos, considerado cerebro político y responsable logístico y de comunicaciones de esa organización. La noticia fue recibida con alivio en Colombia, donde el nombre de Reyes era asociado a los mayores desafueros cometidos por la guerrilla marxista en las últimas décadas, en una lucha ampliamente percibida como anacrónica, inhumana y estéril; y que con sus sangrientas tomas de pueblos, sus cilindros explosivos contra civiles y sus finanzas narcotizadas ha sembrado un rastro de muerte a lo largo y ancho del país.

Es esto lo que llevó a la inmensa mayoría de los colombianos a manifestarse contra las FARC, sus secuestros y todo lo que representan, como se hizo evidente en las multitudinarias marchas del 4 de febrero pasado. Sin embargo, la acción final, en la que pereció Reyes, se produjo más de un kilómetro adentro del territorio del Ecuador, desatando la crisis diplomática que tiene a toda el área envuelta en un remolino de tensiones nunca visto recientemente.

Si bien es cierto que sobrepasar fronteras territoriales es considerado un hecho grave en todo el mundo, y que a Colombia no le corresponde sino reconocer su exceso y excusarse, no es menos cierto que la crisis ha servido para destapar las cartas y los planes de los actuales gobiernos de Venezuela y Ecuador.

Los documentos hallados en el computador de Raúl Reyes revelan la aterradora existencia de un “Plan Estratégico”, en el cual los gobiernos de los presidentes Correa y Chávez no ahorran simpatías por el “proyecto bolivariano” de las FARC, y se revelan los pasos dados para obtenerles el estatus de beligerancia, al tiempo que otea todas las formas de crearle escenarios de presión, desprestigio y acorralamiento al gobierno de Uribe.

A pesar de que Venezuela no tenía parte en la causa, el presidente Hugo Chávez reaccionó como si se hubiera agredido directamente a su país, cerrando la embajada en Bogotá y enviando tropas a la frontera, mientras el presidente Correa se solidariza con su guía político, expulsa al embajador colombiano y exige sanciones a los organismos internacionales.

La diplomacia colombiana atraviesa un delicado momento. Por un lado, debe excusarse y explicar su innegable violación; y por el otro, debe decidir cuidadosamente qué pasos seguir, al descubrir que dos gobiernos fronterizos apoyan decididamente el proyecto revolucionario de las FARC, una organización que por reclutar menores, sembrar campos minados contra la prohibición de la ONU, secuestrar civiles y traficar con drogas es calificada de terrorista por los Estados Unidos y la Unión Europea.

Las palabras furibundas y las decisiones tomadas “en caliente” por algunos gobiernos, como la orden de cortar las relaciones diplomáticas, nunca son las mejores consejeras para resolver positivamente una crisis, en una región en la que un conflicto solo puede dejar graves daños para todos los involucrados. No se podrá negar el derecho de Colombia a defenderse por todos los medios legales contra un proyecto orientado a minar su estabilidad democrática, pues no obstante sus conocidos problemas, este es un país con una larga tradición de gobiernos elegidos por voto popular.

viernes 7 de marzo de 2008

Quiero ver el cielo

Sandra de Barraza:

El pronunciamiento de la Asociación Salvadoreña de Medios de Publicidad Exterior (ASMEPEX), publicado en LA PRENSA GRÁFICA el día 3 de marzo, me inspira a compartir uno de mis íntimos deseos: ver el cielo desde cualquier parte. Y quiero hacerlo porque no cabe duda de que el azul de nuestro cielo es especial: brillante, intenso y parejo. Es un color que inspira a la meditación sobre la grandeza que nos rodea.

Pero es difícil ver y apreciar nuestro cielo porque los anunciantes cada día le dejan menos espacio. La tendencia es a tener anuncios cada vez más grandes y más altos, con unas bases capaces de sostener cualquier peso. Cada día los anuncios tienen más color para competir con el color del cielo.

Los avances en los recursos tecnológicos vuelven más atractivos los anuncios que el mismo cielo azul que nos cubre. Hay anuncios en todas partes: en los postes, en las paredes, en las barandas, en los edificios, en los árboles, en las cunetas, en las bancas, en las cabinas y en todo lugar. Los hay fijos y móviles. Ocupan espacios públicos: calles, parques, carreteras, puentes y muros de contención.

Ocupan derechos y no derechos de vía. Ocupan cualquier espacio, sea público o privado, para llamar la atención. Los anuncios tienen como límite el cielo y están ocupando un espacio considerable para promover intereses privados, dejándonos a los peatones, a los conductores, a los empresarios, a los niños y los adolescentes, a los trabajadores y a todos en el país sin espacio para admirar el azul intenso de nuestro cielo.

¿Contaminación ambiental? La contaminación es atmosférica, hídrica, del suelo, acústica y visual. La contaminación nos afecta a todos porque se encuentra en el suelo, en el aire, en la tierra y en el espacio.

La contaminación ambiental, dice el diccionario, “es la presencia en el ambiente de cualquier agente (físico, químico o biológico) o bien de una combinación de varios agentes en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, la seguridad o para el bienestar de la población, o que puedan ser perjudiciales para la vida vegetal o animal, o impidan el uso normal de las propiedades y lugares de recreación y goce de los mismos”.
La contaminación, dice el diccionario, “es la introducción en un medio cualquiera de un contaminante, es decir, la introducción de cualquier sustancia o forma de energía con potencial para provocar daños, irreversibles o no, en el medio inicial”.

Los anuncios en la forma, tamaño y color que han proliferado por todos lados, contaminan nuestro ambiente y estimulan o aumentan el estrés de cualquier persona. Cualquiera que visita países desarrollados reconoce y admira la ausencia de este estilo de anuncios masivos, agresivos y hasta abusivos que son tan generalizados en nuestro medio.

Nada de esto que he comentado es el objetivo del pronunciamiento de ASMEPEX. Esta gremial está ocupada en “la violación a los derechos de libre competencia” porque en octubre de 2007 les fue notificado por la cartera de Estado responsable, Ministerio de Obras Públicas, la negativa a la solicitud de permiso para realizar proyectos de publicidad grandes y luminosos en pasos a desnivel y costados laterales de puentes. Esto sucedió en octubre de 2007 y, tal como lo ilustran estos proyectos, están “embelleciendo” obras públicas. Esta gremial denuncia que los anuncios violan el articulo N.° 26 de la Ley de Carreteras y Caminos Vecinales, al obstaculizar la visión de las señales de tránsito o, peor aún, confundir con las señales de tránsito.

Y todo esto sucede, dice la gremial, sin que el MOP ejerza su facultad constitucional de removerlos y mucho menos, de asegurar igualdad de competencia. El mensaje del pronunciamiento: ¿Qué privilegios tienen?

La Ley de Carreteras y Caminos Vecinales fue aprobada en septiembre de 1969. De esa fecha para acá el país ha crecido en población y en medios de transporte. En este período de 38 años, nuestros espacios también se han llenado de anuncios y están contaminando el ambiente. Por esto, a diferencia de ASMEPEX, mi pronunciamiento público hace un llamado al Gobierno central y a los gobiernos locales para que revisen y cambien las regulaciones sobre anuncios en vías públicas. Esto no atenta la libertad ni la libre competencia. Esto ejemplificaría que hay Estado e institucionalidad interesada en el bien común. Los salvadoreños necesitamos un ambiente menos agresivo y contaminado y en las vías públicas. ¡Con los buseros tengo más que suficiente!

¿Podría incendiarse América?

Juan Ramón Medrano:

Al inicio de la década de los años setenta, en las carteleras de lo principales cines de El Salvador se veía una imagen en blanco y negro, casi únicamente sugerida, era el rostro estilizado de un hombre joven, con el pelo largo parcialmente cubierto por una boina, con una estrella al frente.

Abajo se leía: “‘Che’, el hombre que incendió América”. El protagonista principal de la película anunciada era Omar Sharif. Casi cuarenta años después, vemos su imagen en los buses viejos, los taxis, las camisetas y en muchos otros artículos. Y claro, también en la propaganda del FMLN.
¿Fue incendiada América realmente por las ideas y, sobre todo, por las acciones de Ernesto “el Che” Guevara? No como el lo soñó al internarse en las montañas de Bolivia, donde murió combatiendo en octubre de 1967.

En los años sesenta y setenta, la existencia de dictaduras militares y la propagación de las ideas revolucionarias generaban el contexto favorable para el desarrollo de los movimientos guerrilleros en América Latina. Es en esas condiciones, “el Che” manifestó su deseo de crear dos, tres… muchos Vietnam en el mundo.

Hace unos meses, el coronel Hugo Chávez, presidente de Venezuela, repitió la consigna antinorteamericana, pero sus palabras parecían un anacronismo, si tomamos en cuenta que hoy Vietnam es un país cada vez menos antiimperialista y más pro capitalista.

Pero este 1.º de marzo, en una incursión del Ejército colombiano a territorio ecuatoriano, fueron sorprendidos mientras dormían y muertos por un ataque aéreo una veintena de guerrilleros de las FARC, incluyendo Luis Edgar Devia, alias Raúl Reyes, considerado el segundo jefe de la guerrilla colombiana. La reacción inmediata del presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue el rompimiento de relaciones diplomáticas con Colombia. Y, antes que el presidente de Ecuador, el presidente venezolano, Hugo Chávez, había ordenado la retirada de todo su personal diplomático en Bogotá y declarado que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, era un “criminal, mafioso, paramilitar y cachorro de Estados Unidos”.

Y al referirse a la muerte de Raúl Reyes, dijo: “No fue ningún combate, fue un cobarde asesinato, todo fríamente preparado”. Y para acompañar con hechos sus palabras, dio la siguiente orden: “Señor ministro de Defensa, muévame 10 batallones hacia la frontera de Colombia de inmediato, batallones de tanques”. Fidel Castro, por su parte, ha dicho que suenan tambores de guerra en el continente. El presidente de Colombia, a su vez, dijo que iba a denunciar a Chávez ante la Corte Internacional.

El hecho mismo, de que la muerte de los guerrilleros colombianos haya ocurrido en Ecuador, es una prueba de falta de vigilancia de sus fronteras, o de colaboración del Gobierno ecuatoriano con la guerrilla, pero eso no justifica la incursión del Ejército colombiano. Lo más grave ha sido la incursión de la milicia colombiana a territorio ecuatoriano. El presidente Correa ha pedido una disculpa de Colombia sin justificaciones, y la participación de la OEA para investigar los hechos y evitar que se repitan.

Como si fuera una novela de realismo mágico, la amenaza de incendiar América se vuelve una posibilidad peligrosamente cercana con los últimos acontecimientos. ¡La amenaza existe!
Pero, afortunadamente, las posiciones beligerantes de Chávez y Correa únicamente podrían ser acompañadas por los gobiernos de Bolivia y Nicaragua, además de Cuba, naturalmente, pues en el resto del continente existen gobernantes responsables que lo que han pedido inmediatamente es el entendimiento entre Colombia y Ecuador, sin injerencias belicistas. Para que no se incendie América se necesita la mediación de la OEA y la participación de gobernantes para resolver el problema de una manera pacífica y civilizada.

jueves 6 de marzo de 2008

El capitalismo y sus filisteos

Sergio Muñoz Bata:

Para intentar entender la posición de los dos aspirantes demócratas a la nominación de su partido sobre el libre comercio es necesario trazar coordenadas de sus campañas electorales en el espacio y en el tiempo. En Ohio, un estado maltratado en la globalización, la apuesta fue rebasar el proteccionismo del otro. En Texas, un estado beneficiado por el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, la consigna fue enfatizar otros temas.

Tampoco ayuda la revisión de sus respectivos expedientes. El de Hillary Clinton es confuso porque en el senado votó en favor de todos los tratados de libre comercio salvo en el caso del CAFTA, el acuerdo con cuatro países centroamericanos y con República Dominicana. La posición de Obama es todavía más difícil de entender, no sólo por las señales contradictorias que manda, sino por las confusiones que parece tener en temas de política exterior. Votó contra el CAFTA y en favor de un TLC con Omán. Sobre el NAFTA ha dicho que negociaría con el presidente de México y con el de Canadá un nuevo acuerdo... ¿No sabe que en Canadá no hay presidente? Y para fundamentar su rechazo al NAFTA ha dicho que ese tratado generó el desplazamiento de fábricas estadounidenses ¡a China!

Hundidos en el oportunismo político, ahora los demócratas quieren destruir la única gran constante de la política exterior norteamericana hacia América Latina, la firma de tratados de libre comercio con México, Chile, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana y Perú, que empezó por George H. W. Bush, prosiguió con Bill Clinton y continúa con George W. Bush.

Para crear riqueza, escribió Adam Smith en el siglo XVIII, el capitalismo demanda que los medios de producción estén en manos privadas y que sea el mercado el que libremente determine la inversión, la distribución, los ingresos, la forma de producción y los precios de los bienes y servicios. Otro economista inglés, David Ricardo, añadió que el capitalismo funciona mejor si se considera la teoría de la ventaja comparativa, según la cual, aun cuando un país produjera de manera eficiente producir todo lo que necesita, gana más si explota adecuadamente sus ventajas comparativas procurando la especialización y fomentando el comercio con otros países.

Vituperado por unos y alabado por otros, el capitalismo ha sobrevivido hasta nuestros días conservando sus rasgos esenciales y, a partir de la segunda guerra mundial el principal promotor de la economía de mercado y del libre comercio ha sido Estados Unidos.

De hecho, la iniciativa para crear el primer gran tratado de libre comercio entre Estados Unidos y un país de América Latina no surgió en México. Fue el presidente electo de Estados Unidos George H.W. Bush quien, en noviembre de 1988, le propuso al presidente electo de México, Carlos Salinas de Gortari establecer una zona de libre comercio entre México y Estados Unidos.
La reacción de Salinas fue cautelosa.

Primero porque en ese momento su prioridad era renegociar con Estados Unidos los términos de la enorme deuda exterior mexicana acumulada entre 1970 y 1988. Salinas temía embarcarse en una segunda negociación sobre comercio bajo circunstancias desfavorables. La asimetría entre las dos economías también le causaba temor pero para Salinas el problema de fondo era “cómo entenderse con un adversario histórico que, además, pasa a concentrar el poder mundial”. Para fines de 1989, Salinas sabía que la viabilidad de México en la globalización dependía de su integración en su bloque comercial natural.

También se enteró de que desde 1979, Estados Unidos le había propuesto a México un acuerdo para abrir los mercados de ambos países. En marzo de 1990, Bush acogió con entusiasmo la dilatada respuesta afirmativa de México para iniciar negociaciones.

De entonces a la fecha no han faltado las críticas a la insuficiencia del comercio como principio rector de política exterior ni críticos que cuestionan los beneficios concretos de dichos pactos. Pero aún aceptando las obvias limitaciones del libre comercio para resolver los problemas económicos de los países es evidente que sin dichos acuerdos todos los países que los han suscrito estarían peor de como están ahora.

No es digno de un candidato presidencial caer en el oportunismo político dependiendo de la región donde hace campaña y de los términos específicos de sus negociaciones con sindicatos para obtener el voto de sus afiliados. Si Clinton y Obama en verdad quieren mejorar la imagen y el prestigio de la política exterior estadounidense, tan deteriorados desde la invasión a Iraq, lo que tienen que hacer es retomar las buenas iniciativas de sus antecesores y dejar de actuar como vulgares filisteos.

miércoles 5 de marzo de 2008

El continente que los candidatos olvidan

Tomás Eloy Martínez / The New York Times Syndicate:

América Latina no aparece en los discursos de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Hillary Clinton, Barack Obama y John McCain tienen planes para Iraq y para estimular la economía de las naciones africanas, para apagar las llamas del Oriente Medio, para afrontar el crecimiento de China y de la India, para estrechar lazos con la Unión Europea, pero a los vecinos del sur les reservan el silencio.

Las veces que he comentado la indiferencia de EUA hacia los países del sur del hemisferio, mis colegas de la Universidad de Rutgers me responden que tanto silencio es afortunado, porque donde los Estados Unidos ponen los ojos también pueden poner la llaga.

Indiferencia es quizás una palabra menos adecuada que ignorancia. Lo que se conoce sobre América Latina en los centros de poder de los Estados Unidos es casi nada, y aun en ese poco hay mucho de equivocado.

Un inventario de los malos entendidos acaba de ver la luz en “Forgotten Continent”, un extenso y detallado ensayo publicado en enero por Michael Reid, editor en jefe de informaciones sobre América Latina del semanario inglés The Economist y corresponsal en el área, desde 1980 a 1991, del británico The Guardian y la BBC.

Quizá no haya nada nuevo en lo que dice, pero el conjunto de lo que dice ilumina una historia sembrada de suspicacias, prejuicios y ciegos ardores ideológicos.
Reid recuerda que la ceguera sobre “El continente olvidado” —título de su libro— se extiende a otras latitudes. En Europa se ve América Latina como un país único, y con frecuencia se supone allí que Honduras está al lado de Chile o que son lo mismo.

El presidente de Estados Unidos George W. Bush dio la impresión —falsa— de que abriría a sus vecinos del sur las puertas de un entendimiento duradero. Hablaba español mal, pero se esforzaba por entenderlo, y había gobernado durante dos períodos el estado de Texas, donde el contacto con los inmigrantes mexicanos es inevitable y donde la cultura latina se deja oír a cada paso.

Sus primeros encuentros con el presidente mexicano Vicente Fox —otro ranchero campechano y astuto como él— indujeron a pensar que Bush estaba mejor dispuesto hacia la región de lo que realmente estaba.

El presidente tuvo ocasión de probar lo bien que conocía América Latina cuando, dos meses después, le preguntó en la Casa Blanca al presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso: “¿Cómo, ustedes también tienen negros allá?”

“Junto con Europa y Norteamérica, la región latinoamericana —apunta Reid— integra el tercer grupo de democracias en el mundo, con la única excepción de Cuba”. Lamentablemente, una de las peores sangrías dejadas en Latinoamérica por las dictaduras y por la pobreza fue el drenaje de talentos jóvenes y de trabajadores ambiciosos que se fueron de sus países y se quedaron para siempre en los Estados Unidos.

Reid calcula que la población hispana de ese país suma ya 41 millones, el 14% del total, y tiene un crecimiento demográfico superior a cualquier otra: 26 millones han llegado de México, 2 millones de Puerto Rico, 1.5 millones de Cuba, 2.5 millones de El Salvador y la República Dominicana.

En la costa este de EUA el caudal de colombianos y venezolanos crece sin freno. Muchos de ellos trabajan en la gastronomía y son ilegales, pero aun así pagan impuestos y no tienen intención alguna de regresar. Si se fueran, la economía norteamericana sufriría un colapso quizás insuperable, porque se encontraría de pronto sin brazos para levantar las cosechas, limpiar las casas, construir edificios, represas y carreteras. La mayor parte del trabajo duro lo hacen los de fuera, y lo hacen por sumas que los norteamericanos no aceptarían.

Tanto McCain como Hillary y Obama ofrecen paños tibios para resolver el tema. Hablan de imponer el inglés como idioma obligatorio, de extender licencias de conducir (que equivalen a una cédula de identidad) y de imponer fuertes multas a los ilegales. ¿Cómo las pagarían, cuando emigran para huir de la miseria? También van en busca de otros valores, como cualquier persona de bien: educación para los hijos, sistemas accesibles de salud, mayor control de la violencia, gobiernos preocupados por el bienestar común. Y a veces lo que encuentran es solo enfermedad y desgracia.

Reid es optimista sobre el futuro del continente. Cree que el progreso y la prosperidad se alcanzarán cuando haya administraciones menos corruptas y autoritarias como las que demolieron la grandeza prometida en el siglo XIX, y cuando el crecimiento se establezca a través de reformas bien pensadas y no de revoluciones regresivas.

Magnanimidad en ARENA y el machismo cavernícola

Ivo Príamo Alvarenga :

ARENA magnánima. Después del triunfo arrollador en las presidenciales pasadas, “grande en la lucha, magnánima en la victoria”, escribí apelando a que el éxito no cayese en soberbia.
El presidente Saca dio la consigna de ser magnánimos con los derrotados y con la gente de cualquier alineación. Inmediatamente, tendió la mano a los opositores y ha sido vehemente conciliador.

En el dolor, el partido entregó nuevas pruebas de grandeza. El golpe al corazón de los infames asesinos guatemaltecos no arrancó un solo grito de odio irracional o de sed vengativa a ningún arenero.

La selección del candidato a la presidencia ha reiterado ese noble espíritu. Aunque el proceso se ha prestado a críticas, los protagonistas y los espectadores aceptan su juego limpio. Solo una queja sonora se ha levantado, y de alguien víctima de su propio error.

El trío finalista es el mejor, salvo lamentar algunos casos, como el de Laínez, que se había labrado simpatías y apoyos merecidos, aunque la aritmética es fatal. Si solo tres debían quedar, solo tres restaron. Su manifiesto de retiro y despedida es un modelo de ponderación y disciplina.
Personalmente, conociendo a los tres en su vida pública y en circunstancias particulares, quisiera que ninguno fuera eliminado. Son diamantes de igual número de quilates, pero tallados diversamente.

Evitar movidas desleales. Se ha dicho, desde la altura de alguien como Calderón Sol hasta el modesto simpatizante, que la selección debe ser transparente; sin triquiñuelas a favor o en contra de ninguno. El cuerpo elector debe decidir libremente, sin otra base que los méritos, objetivamente demostrados, para enfrentar la candidatura y eventualmente la presidencia. Eso es lo deseable: que gane quien pruebe ser mejor sin presiones en uno u otro sentido.

Por eso, extrañan los ataques contra Ana Vilma de Escobar lanzados por alguien que merece estima y respeto, máxime porque ha llegado al grado de amenazar con llevarla a la Fiscalía, mostrando ganas de armar un escándalo en momentos sumamente delicados.

La arremetida es gratuita, porque se trata de alguien de derecha, a la que se supone no querría dañar. Durante la guerra, valientemente fue un durísimo crítico del FMLN y entusiasta defensor de la Fuerza Armada. En la paz ha estado identificado con la libertad. Por añadidura, es líder religioso y a ningún dirigente cristiano de su talla le sienta bien meterse en pleitos de partido político. Juzgar podría significarle ser juzgado; con la vara que mide, ser medido.

La embestida es falsa, porque identifica a Ana Vilma con grupos dizque oligárquicos por ser esposa de un alto funcionario, no propietario, empresarial. Pero la información fidedigna elemental es que el conglomerado nunca ha promovido su candidatura; sus principales dueños están más bien molestos, porque el nombre de la firma ande en dimes y diretes de política partidaria.

Machismo troglodita. Es común la imagen de “cartoon” del troglodita que arrastra por el pelo a la mujer convencida de seguirlo con el garrote que lleva al hombro.
Por desgracia, una caricatura de esa caricatura la repiten algunos al decir que “el país no está preparado para que lo gobierne una mujer”. O sea, no estamos preparados para ministras, empresarias, militares, levantadoras de pesas, futbolistas y otras funciones antes reservadas para los hombres.

No quisiera caer en el extremo opuesto de parecer defendiendo a ultranza a la pre candidata. Solo me rebela esa violencia contra la mujer, porque es seguro que en el caso comentado no hay propósito de dañar a la derecha. Es solo un ejemplo de atrasado antifeminismo.

martes 4 de marzo de 2008

11 días y tres aspirantes

Rafael Castellanos:

Si se mantiene el proceso y tiempos anunciados, en 11 días uno de los tres finalistas se convertirá en el candidato de ARENA para disputarle la Presidencia al FMLN y Mauricio Funes.

La elección se ve cerrada, el Frente se encuentra adelante en las encuestas. ARENA solo tiene oportunidad de ganar si escoge a quien tenga la capacidad de atraer más votantes a su partido, de los que Funes puede llevar al Frente.

Aunque no sea su culpa, ARENA tiene en su contra adversidades del entorno externo, la economía de los Estados Unidos y el mundo a la baja, los altos precios del petróleo que sigue subiendo, igual que los precios de los granos y la cadena alimentaria, todos afectando el bolsillo de los salvadoreños. La violencia delincuencial sigue golpeando fuerte.

Añadiendo dificultades, a ARENA le pesa el desgaste de cuatro períodos consecutivos de gobierno y lo que buena parte del sector indeciso del electorado desaprueba es que el presidente de la República sea al mismo tiempo presidente del COENA.

Los votos duros de ambos son aproximadamente iguales. El FMLN tendrá adicionalmente los que atraiga Funes por sí mismo. Consecuentemente, para ganar, ARENA necesita a quien atraiga más votos que Funes por su aceptación personal, que pueda ilusionar a los votantes con que hará un gobierno que enfrente mejor los problemas del entorno externo, y proyecte independencia del gobierno actual.

El FMLN comprendió que su línea histórica y un candidato ortodoxo no ganan. Por eso seleccionó a Mauricio Funes, con 20 años de presencia en TV como entrevistador con línea crítica antigobierno, figura moderada, que hace campaña tratando de separarse de la realidad del FMLN, que ha asustado a los votantes en el pasado.

Los 750,000 votantes que no tienen preferencia definida, en su mayoría, en la elección pasada, le dieron su voto a Tony Saca o votaron por miedo contra Schafick y el FMLN ortodoxo. Esta vez no está Schafick y la campaña del Frente está diseñada para disipar ese miedo, para hacer creer, que de llegar al poder, no serían socialistas ni antisistema, como han predicado por años, ni manejarían al país en la forma autoritaria, no democrática con que han manejado su partido.

Aunque Funes no logre convencer del todo de que él es quien manda y no los dueños del partido que lo han puesto, el miedo no será tan decisivo esta vez para votar anti-Frente. ARENA la tiene cuesta arriba. Está claro que no puede ganar únicamente por la fuerza de su marca.

Esta vez necesita, desesperadamente, que su candidata o candidato tenga la capacidad de ganarle a Funes en su fuerte, presencia pública y debate, conectar con el electorado, ganar la confianza de los indecisos, poder proyectar con elocuencia, articulación en el discurso, y presencia, el cambio que ese grupo busca, ilusionando con su inteligencia y fibra moral para votar por ARENA, no votar por el Frente o dejar de asistir a las urnas.

El grupo que elige en ARENA se juega la decisión más importante de su vida, y del país probablemente.

El secreto está en reconocer al que mayor aceptación tendría entre el grupo que decidirá la elección, esos 750,000 indecisos, privilegiando el perfil que ese sector desea, sabiendo leer las encuestas que muestren no el pasado, ni popularidad anterior, sino quien tiene mayor potencial, quien despierta más intención de voto.

Los tres precandidatos tienen fortalezas y debilidades. Ana Vilma, además de las virtudes exhibidas en su gestión, es articulada en el discurso y ha mostrado gran temple. Está en la contienda sin el aval del presidente, enfrentó valientemente a un detractor que periodistas vincularon con Casa Presidencial, presumiblemente para favorecer al escogido. Sus desventajas señaladas: ser mujer y que su esposo trabaje para un grupo empresarial poderoso. Ninguna la descalifica necesariamente.

Luis Mario tiene una linda historia que mostrar. Es brillante, maduro, articulado, con fuerte personalidad, gran capacidad de ordenar sus pensamientos. Muchos piensan que es capaz de atraer al público más que Funes. Desventaja señalada: su juventud, aunque un enorme porcentaje de votantes que están entre 18 y 25 años no lo ve igual.

Rodrigo es un hombre valiente, popular, con muy buena trayectoria al frente de la PNC. Sale alto en las encuestas y se le señala insistentemente como el ungido. Desventaja señalada: sus dotes de comunicador no son tan buenos, tendría problemas en ese campo con Funes y convenciendo al electorado.

ARENA ha sido exitosa escogiendo al candidato adecuado en las elecciones anteriores, ojalá tenga la misma sabiduría esta vez.

Respuestas pendientes

Roberto Turcios:

Centroamérica se metió por la puerta de atrás a las primeras economías del mundo. Ni los acuerdos de libre comercio ni las alianzas gubernamentales la pusieron en ese lugar, la clave decisiva fue una decisión popular.

El traslado de la gente pobre, de profesionales y jóvenes hacia los Estados Unidos, Canadá, España e Italia ha creado grandes transformaciones en nuestros países; también un gran vacío, para el cual, por ahora, no hay respuesta.

Pocos cambios han tenido tantas consecuencias como el fenómeno migratorio. La región fue antes una agrupación de pequeños centros urbanos —típicos conglomerados provincianos de sociedades rurales y agroexportadoras.

En cambio, la economía, la sociedad y la cultura se guían hoy de acuerdo a patrones nuevos que giran en torno a la migración y a los capitales que ella crea.

En YouTube uno puede ver a comediantes salvadoreños en el exterior manejando, por lo menos, tres códigos culturales: de El Salvador, de Estados Unidos y otro que es una mezcla de varias procedencias. Con ellos se desempeñan con cierta solvencia.

En cambio, aquí no sabemos si hemos asumido la diversidad de códigos. Para el caso, cuando hablamos de política, parecemos dominados por la parcialidad provinciana, pues todavía seguimos los viejos discursos partidarios.

Quizá por eso el vacío dejado por la emigración no ha cambiado; aún más, con el tiempo ha tendido a acentuarse.

Las familias y la sociedad se han moldeado con las salidas hacia la incertidumbre. Cuando la gente se va sin los papeles migratorios no tiene mañana cierto, porque cada policía en el camino representa opciones básicas y definitivas: el paso hacia el nuevo destino o el retorno a la tierra de origen. Así se formó una ruta de ilusiones y fracasos a lo largo de varias décadas; también, por la misma vía, se creó el vacío de las ausencias. Hombres y mujeres emprendedores, junto a las personas que se guiaban por la inercia, dejaron las comunidades de origen para buscar espacios en territorios extraños, amparándose en los parientes y las amistades.

Primera etapa: la salida masiva. Segunda: la inserción laboral en el nuevo territorio y el envío de remesas. ¿Y la tercera etapa? Quién sabe cómo será, pues hemos hecho poco para crearla. Veamos: ¿qué oferta tenemos para los que se fueron? ¿Qué podemos decirles, aparte de la petición de nuevas remesas? ¿Hay respuestas para esas preguntas? Una tercera etapa puede tener varios orígenes: el reforzamiento de la identidad comunitaria, la solidez de los vínculos familiares, los beneficios que el país de origen ofrece (en el seguro social, por ejemplo), las oportunidades de inversión y el ejercicio real de los derechos ciudadanos (el voto y la representación, entre otros).

Si el Estado no ofrece nada, podemos anticipar la respuesta: nada. Entonces, el vacío dejado por la partida migratoria seguirá tal cual. La gente que se fue comenzará a alejarse, convirtiéndose en una referencia que se irá diluyendo poco a poco. En ese caso, nuestros países sufrirán una pérdida social y cultural enorme, al quedarse sin las energías emprendedoras que se formaron aquí y se desarrollaron afuera. Una tercera etapa de la migración es posible con políticas nuevas que busquen la consolidación de los lazos entre las familias que residen en el exterior y su tierra de origen.

lunes 3 de marzo de 2008

Unidos contra el crimen y la violencia

José Miguel Insulza, Secretario general de la OEA:

No puede extrañar a nadie que los temas vinculados con la violencia y el crimen se sitúen hoy por hoy en el centro del debate ciudadano, pues actualmente la criminalidad es uno de los principales problemas que enfrenta la gobernabilidad democrática en nuestro continente. Se trata de fenómenos que afectan a la sociedad en su conjunto, pero especialmente a los más vulnerables, pobres y excluidos. Por otra parte el costo económico, político y cultural que implican los altos niveles de inseguridad retarda los efectos positivos de políticas de inclusión y protección social, golpeando nuevamente a esos sectores más vulnerables.

La situación ha alcanzado tal gravedad y complejidad que he propuesto la realización de la primera Conferencia Ministerial sobre Crimen y Violencia en las Américas, que se realizará en octubre próximo en México. La conferencia deberá constituirse en el referente técnico y político para el hemisferio en estas materias, con reuniones periódicas que aborden la totalidad de los temas concernientes a la seguridad pública. A partir de ella esperamos poder coordinar iniciativas de trabajo concreto vinculadas con legislación, información, capacitación policial, comunicación, tecnología y aquellos necesarios para alcanzar el éxito en la tarea de prevenir y combatir colectivamente el delito y la violencia en nuestra región.

No es el primer esfuerzo realizado por la OEA en este campo, pues la organización ha jugado un rol importante en la coordinación del trabajo con instancias hemisféricas en áreas específicas y focalizadas como el combate al tráfico de armas y drogas, el crimen organizado, la corrupción y la violencia doméstica. Sin embargo debemos reconocer que la naturaleza del problema requiere no solo de propuestas integrales sino de una mayor coordinación que permita afianzar perspectivas comunes y respuestas efectivas.

Con ese objetivo estamos realizando variadas actividades encaminadas a mejorar la seguridad pública en el hemisferio. Como estamos convencidos de la necesidad de fortalecer las instituciones policiales mediante una mayor profesionalización e intercambio de experiencias positivas, hemos firmado acuerdos con cuerpos policiales de la región en materias concernientes al entrenamiento en técnicas modernas de gestión e investigación delictual, formación y trabajo estratégico.

Mejores policías servirán sin duda para aumentar la calidad y efectividad de las políticas de seguridad, pero no son suficientes: es necesario contar también con el aporte de la sociedad civil y los conocedores de la materia para avanzar en mejores políticas en otros campos además de la aplicación de la ley y especialmente en el de la prevención. Por ello estamos realizando también reuniones que congregan a los más reconocidos expertos académicos en el problema de América Latina y el Caribe, con el propósito de generar análisis, sugerencias y proposiciones prácticas y de políticas que orienten nuestras actividades y las de las autoridades competentes. En el futuro próximo, además, esperamos poder congregar y escuchar a representantes directos de la sociedad civil, cuyos testimonios y experiencias transmitiremos al conjunto de los organismos estatales responsables del tema en la región.

A escala gubernamental hemos consolidado la labor de los organismos hemisféricos de coordinación, impulsando agendas de trabajo concretas en diversas partes del hemisferio para consolidar la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, armas de fuego, la trata de personas y el lavado de dinero, entre otros temas. Durante la semana que acaba de terminar celebramos en México dos importantes reuniones: un seminario para capacitar a jueces, policías y fiscales en el enfrentamiento al lavado de dinero y una importante conferencia sobre tráfico de armas.

Nuestra preocupación por la crisis carcelaria se materializará próximamente en una reunión de autoridades para promover propuestas innovadoras de mejora para los sistemas penitenciarios de la región, así como para reconocer los desafíos en la temática. En este proceso, la Séptima Reunión de Ministros de Justicia de las Américas, que celebraremos este año en Washington, permitirá consolidar una agenda de trabajo conjunta para enfrentar la percepción de impunidad y desconfianza presente hoy en muchos de nuestros países.

Es necesario insistir en la importancia y gravedad de la situación que afecta, en este campo, a todos los países de nuestro continente sin excepción. Se trata de problemas que han terminado por constituirse en la principal amenaza para la estabilidad, el fortalecimiento democrático y las posibilidades de desarrollo. No es, sin embargo, un problema que no podamos enfrentar y superar. Solo necesitamos mantenernos unidos y coordinados, trabajando juntos los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales y la academia. De esa manera derrotaremos la amenaza del crimen y la violencia en nuestra región y daremos un gran paso en la conquista de una mayor estabilidad y bienestar para todos nuestros ciudadanos.

Los embrollos de ARENA

Juan Héctor Vidal:

La democracia tiene muchas virtudes, pero cuando se practica sólo en apariencia y con segundas intenciones —así sea en un ámbito restringido—, puede convertirse en el vehículo que conduce al desastre colectivo. ARENA ha pretendido a hacer gala de lo más esencial del sistema —la participación— para la designación de su candidato a la presidencia; sin embargo, solo ha conseguido llegar al punto del no retorno. Los conductores del proceso parece que nunca entendieron que lo que estaba en juego no eran sus intereses particulares, ni siquiera los de su partido, sino el futuro del país.

La opinión del ciudadano promedio sobre la trasparencia del proceso comenzó a perfilarse con matices de duda, desde el momento en que la persona que supuestamente había sido “ungida” anticipadamente tuvo que desistir de sus pretensiones de sobra conocidas, sólo por la presión de miembros prominentes del partido. Pero el proceso siguió por el mismo cauce con la salida prematura de Hugo Barrera y después con la de Pancho Laínez, a quien las encuestas lo situaban entre los favoritos para aspirar a la primera magistratura.

Aún más, las primeras dudas sobre quién sería en la práctica el que tomaría la decisión acerca del predestinado —si las bases o algunos miembros del COENA, incluyendo al propio presidente Saca— se han convertido, conforme al desarrollo de los acontecimientos, en un verdadero desafío para la inteligencia de los salvadoreños. Estos no terminan de entender cómo es que el partido gobernante, teniendo sin duda el más grande reto desde la Administración Cristiani, se comporta al estilo de las dictaduras de antaño.

El pragmatismo con que ha actuado el FMLN, más allá de las críticas que se le hacen por no practicar la democracia interna para seleccionar a su propio candidato, tiene en opinión de muchos la ventaja de que refleja la firme determinación de acceder a la presidencia de la república, como no lo había hecho antes. Habría aprendido así la lección de 2004, cuando acudiendo a primarias, se inclinó, según se supo en su momento, por su líder histórico, descartando a quien supuestamente había salido triunfador por decisión de sus bases.

Algo similar podría ocurrirle a ARENA en esta oportunidad. Descartar a dos aspirantes a quienes propios y extraños incluían entre los más idóneos, al menos para integrar la terna —bajo argumentos a todas luces cuestionables— no solo ha contribuido a fortalecer, sino a confirmar, la presunción inicial de que los dados estaban cargados desde el principio, lo que al menos en nuestro caso no significa pasar juicios de valor sobre las credenciales de los tres finalistas.

Lo peor dentro de todo este espectáculo es la creencia también extendida de que detrás de las decisiones previas del COENA está el propósito deliberado de que el designado, en el caso de que resulte electo, le imprima a su gestión el sello del continuismo, para decir lo menos.

Así las cosas, seguramente al elector le tiene sin cuidado que el FMLN haya designado a dedo a su propio candidato y que ARENA lo descalifique por ello. Después de todo, esa es la forma más natural para los autoritarios de practicar la democracia —su amigo Fidel dio una muestra palpable de ella al designar a su hermano como su sucesor— aunque personalmente no creemos que Mauricio encaje en esa especie.

El procedimiento que siguió el Frente para designar a su candidato puede incluso resultar para algunos más potable que el practicado por el partido gobernante para seleccionar al suyo, aunque al final resulten en lo mismo.

La diferencia estaría en que el Frente lo hizo a plena luz del día, sin maquillar el proceso con tintes democráticos. Esto puede dar paso a un verdadero suicidio político de connotaciones impredecibles. Ojalá nos equivoquemos.

domingo 2 de marzo de 2008

Desafío para los candidatos

Héctor Silva Ávalos:

Lo dijo primero —ironías de la política regional— Arturo Cruz, el nicaragüense que fue asesor político de Antonio Saca y hoy es embajador del sandinista Daniel Ortega en Washington: la actual administración de ARENA ha virado hacia el centro en temas de política pública como financiamiento del Estado o subsidiariedad estatal a programas sociales. La de Cruz no fue, nunca, una figura descabellada para describir a la cuarta presidencia arenera.

Ahí están Red Solidaria, el programa con el que inició el quinquenio; la reforma fiscal que, aún inconclusa, marcó ritmos políticos y administrativos; o la Alianza por la Familia, que llegó a tocar temas tan alejados del consenso de Washington como la regulación de ganancias en el sector financiero. La semana pasada escuché de los tres militantes de ARENA que pretenden suceder a Saca propuestas de políticas públicas incluso más atrevidas, que llegan a tener tintes de socialdemocracia europea.

Ana Vilma de Escobar lo dijo con todas sus letras: aumentar impuestos en las capas más altas para financiar las necesidades de las capas más bajas. Luis Mario Rodríguez habló de financiar el desempleo, con un modelo parecido al que impulsan los partidos socialista de España o democristiano alemán. Y Rodrigo Ávila insistió en ampliar la base tributaria.

Se leyó, en el foro de los presidenciables que LA PRENSA GRÁFICA extractó el jueves anterior, la intención no verbalizada de profundizar en algunos de los pendientes que dejará esta administración, pero también percibimos el deseo, en los tres discursos, de desmarcar las candidaturas de algunas políticas públicas que caracterizaron el quinquenio que ya entró en recta final. Evidente fue, por ejemplo, la mueca de desagrado en el tema subsidios. Con matices, Ávila, De Escobar y Rodríguez plantearon una vuelta de timón respecto a Saca: reducir paulatinamente los subsidios; admitieron, eso sí, que no saben cómo aún.

Los tres precandidatos también afilaron su discurso para referirse a los pactos legislativos que deberán hacer si acceden al despacho presidencial. Más que hablar de aliados —la vicepresidenta dijo del PCN que era el compañero tradicional en la Asamblea—, los de la terna se refirieron, con mucho cuidado, a la necesidad de desideologizar a la fracción legislativa para emprender negociaciones efectivas con la oposición política. El tema será vital para un eventual presidente arenero, ya que los números que por ahora arrojan las encuestas hablan de un fracción tricolor a la que no ajustarán los curules ni para la mayoría simple. Los tres precandidatos ofrecieron, en el apartado, diálogo abierto con el FMLN y trataron de alejarse, en el camino, de los quinquenios Flores y Saca, en los que la interlocución legislativa entre derecha e izquierda fue nula.

Lo dicho por la terna arenera no es suficiente aún para esbozar programas de gobierno, pero el ejercicio periodístico de la semana anterior con los precandidatos sirvió para obligarlos a exponer sus propuestas —en especial las complicadas, como el pacto fiscal y la tributación— con más contundencia y menos pundonor electoral.

Me quedo, tras el foro, con la sensación de que el debate abierto entre quien resulte candidato/a por ARENA y Mauricio Funes será inevitable. El lanzamiento precoz de Funes, así como las diferencias discursivas entre candidato y partido, además de la alargada contienda interna en ARENA, han obligado a unos y otros a elaborar mucho más que en campañas anteriores. No bastará, creo, con frases hechas. Los candidatos tendrán que proponer y, si las encuestas siguen tan cerradas, es posible que incluso se vean obligados a debatir. Sería muy bueno para la democracia. Vaya desde aquí el desafío.

sábado 1 de marzo de 2008

El monstruo de mil cabezas

Sergio Ramírez :

En Guatemala, que tiene uno de los índices de criminalidad más altos del continente, el Congreso Nacional ha pasado por unanimidad una resolución legislativa que da vía libre a la aplicación de la pena de muerte, congelada desde hacía tiempo.

Solo los asesinatos atroces de mujeres, víctimas de las pandillas de los maras, de ejecuciones extrajudiciales, y de la violencia familiar, suman varios centenares al año, más que en Ciudad Juárez, en México. Y asesinatos entre pandillas rivales y narcotraficantes, y, sobre todo ahora, de choferes y ayudantes de autobuses de las rutas urbanas, víctimas de las redes de delincuentes que cobran impuestos de protección a los medios del transporte público, como en los días de gloria mafiosa de Chicago.

El recién electo presidente, el socialdemócrata Álvaro Colom, es sobrino de uno de esos asesinados prominentes, el doctor Manuel Colom, un dirigente de gran arrastre popular, ametrallado en las calles de la ciudad de Guatemala, de la que había sido alcalde.

La ley de la selva. No solo los asesinatos a sangre fría de los choferes y ayudantes de los autobuses, que pagan con sus vidas cuando los propietarios de las líneas se niegan a la extorsión; también contra los dueños de tiendas de abastecimiento, bares, cantinas, y otros negocios medianos y pequeños en los barrios, sometidos al terror de las pandillas de los maras, que han pasado de ser organizaciones juveniles violentas a bandas criminales en estrecha alianza con los carteles del narcotráfico.

Y están los secuestros, que afectan a familias de todo tamaño, pero, por supuesto, a las de mayores recursos, que constituyen el mejor botín: secuestros de hombre de negocio, de sus esposas, de niños raptados a la salida de los colegios, casos que en su mayoría no son registrados en los medios de comunicación, y que se negocian en silencio.

La violencia indiscriminada fue un tema central en la recién pasada campaña electoral de la que Álvaro Colom resultó ganador, en contra del general Otto Pérez Molina, quien prometió “mano dura” si ganaba, y con eso se trajo el apoyo de gran parte de la población, hastiada de la inseguridad, a pesar de que ya sabe lo que “mano dura” ha significado en la historia de Guatemala.

Colom, un ingeniero industrial de convicciones y aspecto que no tienen nada de vengador justiciero, planteó durante su campaña el asunto de la violencia que asola a Guatemala como algo profundamente soterrado en la situación de miseria y atraso institucional, que tiene mucho que ver con la ineficacia de la justicia, en la que la gente común no cree, con la corrupción policial, y a la vez con la pobreza crónica, el desempleo y la falta de oportunidades. Pero también dijo que estando la pena de muerte contemplada en la ley, debería aplicarse.

Que la gente en los barrios y en las aldeas no cree en la justicia, se ve en la frecuencia con que se producen linchamientos, no solo contra los cobradores de protección de la mafia, y ladrones cogidos in fraganti, sino también contra personas acusadas de robar niños, otra de las industrias criminales más florecientes del país. Que la Policía está corrompida, y penetrada por el narcotráfico, lo demuestra el caso de los diputados al Parlamento Centroamericano, del partido de derecha ARENA de El Salvador, secuestrados en una carretera y luego asesinados por agentes de la Policía al servicio de los carteles de la droga. Por eso el discurso de la mano dura del general Pérez Molina conquistó a poco menos de la mitad de la población en la segunda vuelta electoral, y tuvo votos sobre todo en la ciudad de Guatemala. Colom ganó gracias al voto rural.

El ingeniero industrial, al terciarse la banda presidencial, recibió el modelo para armar más complicado que manos humanas hayan tocado jamás en Guatemala. Fruto de uno de esos milagros que los países latinoamericanos producen de tiempo en tiempo, la mayoría de la gente creyó más en su discurso, de transparencia institucional y progreso social como armas para enfrentar el crimen, que en el de mano dura, del general Pérez Molina. La mano dura para neutralizar a los maras ya había fracasado ruidosamente en Honduras y El Salvador. Ahora el presidente Colom, que apenas tiene poco más de un mes en la presidencia, busca enfrentar al crimen organizado sin salirse del marco institucional.

Cada autobús que circula por las calles de Guatemala lleva ahora a un soldado del Ejército en traje de fatiga, armado con un fusil automático, como parte del nuevo plan de seguridad pública. Es, desgraciadamente, una de esas medidas de protección de los ciudadanos que no puede durar toda la vida, y que si no tiene como resultado tangible la disminución drástica de las redes criminales, está destinada a fracasar, junto con todo el plan de seguridad.

Pero más que eso, está de por medio la aplicación de la pena de muerte. Será al presidente Colom al que toque de ahora en adelante decir la última palabra sobre las sentencias de ejecución, a través del poder del indulto. Y ya ha reiterado que no ejercerá ese poder, y dejará que se cumplan las decisiones de los tribunales. El arzobispo de Guatemala, monseñor Rodolfo Quesada, ha dicho, al oponerse a la resolución de los diputados que restablece la pena de muerte: “Si la justicia fuera ecuánime y pareja, sin auto-amnistías, más de algún personaje de nuestra historia pasada y reciente hubiera ya pasado por la cámara letal”. Verdad como una catedral.

La pena de muerte, efectivamente, no resolverá nada. Solo el triunfo de la propuesta de dejar atrás el túnel de la pobreza endémica que aflige a la gran mayoría de la población, al tiempo que se construye un sistema de justicia real, puede hacer que el monstruo de mil cabezas que es el crimen pueda ser enterrado en Guatemala.

El Salvador: “Un país mercado”

Rafael Ernesto Góchez :

... los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo... mis compatriotas, mis hermanos. El Poema de Amor (Dalton, 1974) sigue vigente. Técnicamente hablando, esa composición podría sintetizarse en el siglo XXI así: El Salvador es “un país mercado”. ¿Cómo es eso? La mayoría de salvadoreños reside en 26 de los 262 municipios. Estos municipios son los más densamente poblados y son un caos urbanístico. Su infraestructura básica (drenajes, calles, etc.) es insuficiente para atender a tanta gente y están creciendo los barrios de emergencia. Hay basura por todas partes. Los proyectos habitacionales carecen de áreas verdes y recreativas. Operan todo tipo de negocios, en cualquier lugar. El transporte público es ineficiente. Es un desorden.

Adicionalmente, las mejores tierras fueron cedidas al comercio y cubiertas de cemento v.g. el Valle de San Andrés. Se autorizaron lotificaciones y construcciones de viviendas en áreas naturales frágiles o de riesgo v.g. faldas del volcán de San Salvador y cordillera del Bálsamo.
Desde San Marcos hasta Zaragoza es una cadena de ventas. Hay rótulos por doquier. Lo mismo sucede de Colón a Cojutepeque. Nuevo Cuscatlán pretende convertirse en lo que ahora es Antiguo Cuscatlán. Mientras tanto, numerosas calles del Gran San Salvador están siendo ocupadas por la economía negra (vendedores de drogas, contrabandistas, rufianes, etc.).

El mercado informal y la economía negra están dominando importantes territorios de los principales centros poblacionales, propiciando con ello más delincuencia y violencia. Además, las actividades ilícitas están penetrando las esferas estatales (los procesos judiciales en contra de varios funcionarios públicos lo confirman). Por ello se dice que El Salvador es un amplio mercado, tanto en las calles como en las instituciones.

La gente quiere vivir de otra manera. A los salvadoreños les disgusta haber convertido sus viviendas en “cárceles” (casas enrejadas y con vigilancia). Las salvadoreñas evitan salir de noche. Los niños y jóvenes tienen pocos espacios para distraerse sanamente.

De seguir apoderándose la informalidad y la economía negra de los centros urbanos, y de continuar perdiéndose los espacios públicos, El Salvador será una “masa urbana” dedicada a las ventas formales, informales e ilícitas. ¿Es ese el país que usted quiere? Si su respuesta es negativa, es probable que coincida con la aseveración: el actual modelo de desarrollo es insostenible.

El sistema de libertades no está en discusión. Lo que apremia es rectificar el modelo de desarrollo, empezando por darle dimensión territorial a la política económica, por armonizar el quehacer del gobierno central con el de las municipalidades y por favorecer el entendimiento entre los sectores público, social y privado a escala local y nacional.

Un objetivo nacional es: mejorar la calidad de vida de las presentes y futuras generaciones a escala local. Para lo cual es necesaria una institucionalidad capaz de articular lo nacional y territorial; y de complementar lo económico, social y ambiental. De ello depende que el desarrollo de El Salvador sea sostenible.

Conviene, entonces, impulsar la gestión y el desarrollo económico territorial. ¿Con quiénes? Líderes locales y nacionales, universidades y micro, pequeños, medianos y grandes empresarios. ¿Por qué? Debido a que el futuro del país depende de que su gente tenga más sentido de pertenencia y más oportunidades en sus lugares de origen. Rectificar es la clave. Un cambio positivo sería partir y potenciar las iniciativas de ordenamiento territorial existentes, promoviendo más inversiones y empleos a escala local. Este camino podría incluso conducir a un proyecto de país.

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