Andrés Oppenheimer:
Miami. A juzgar por un nuevo ranking de los países de mayor desarrollo informático del mundo, muchos jefes de Estado latinoamericanos deberían gastar menos tiempo en propiciar revoluciones políticas, y más tiempo en lograr que sus países entren en la revolución tecnológica del siglo XXI. En momentos en que cada vez más presidentes latinoamericanos están proponiendo asambleas constituyentes para cambiar sus constituciones, o proponiendo otros cambios políticos que según ellos traerían la prosperidad a sus países, muchos en otras partes del mundo se están concentrando de lleno en modernizar sus tecnologías de la información.
Según el nuevo Reporte Global de la Tecnología de la Información dado a conocer por el Foro Económico Mundial, con sede en Suiza, América Latina tiene un desempeño bastante pobre. No hay un solo país latinoamericano o caribeño entre las 30 naciones más avanzadas en tecnologías de la información y la comunicación, aún a pesar de que Brasil y México están entre las 12 economías más grandes del mundo. El ranking de 122 países está encabezado por Dinamarca, seguida por Suecia, Singapur, Finlandia, Suiza y Estados Unidos.
Unos pocos lugares más abajo se encuentran Hong Kong (12), Taiwán (13), Israel (18), Corea del Sur (19), Estonia (20), Irlanda (21), Malasia (26), Emiratos Árabes Unidos (29) y Eslovenia (30). Aquí aparece el primer país latinoamericano: Chile, clasificado en el lugar 31 del mundo.
Irene Mia, la autora principal del reporte, me señaló una diversidad de problemas como excesiva regulación gubernamental, sistemas educativos deficientes, poca investigación. Los países de América Latina invierten un promedio de 0.5 por ciento de su Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo, comparado con cerca del 2% que se invierte en Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, según la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe.
También falta capital de riesgo, hay impuestos excesivos y pocas garantías de respeto a la propiedad intelectual, lo que hace difícil que los emprendedores abran compañías de alta tecnología. Igualmente se nota un rol demasiado reducido del sector privado en la investigación y el desarrollo: mientras que en Estados Unidos, Europa y Asia la mayor parte de la investigación y el desarrollo de nuevos productos es realizada por el sector privado, en América Latina están a cargo de los gobiernos. En conclusión: en América Latina, hay mucho debate político, y muy poco debate tecnológico.
Cambiar las constituciones —como lo ha hecho Venezuela, o lo están tratando de hacer Ecuador y Bolivia— puede ayudar a sus presidentes a perpetuarse en el poder, pero difícilmente hará mucho por el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
Venezuela ha tenido 28 constituciones, y sin embargo sigue siendo un país rico repleto de gente pobre. Y tener presidentes que se concentran en temas políticos, mientras dejan que sus viceministros se ocupen de temas tecnológicos, como ocurre en otros países de la región, tampoco ayudará mucho.
En lo que fue un triste reflejo de las prioridades de muchos países de la región, la mayoría de los periódicos latinoamericanos de la semana pasada tenía en sus primeras planas titulares sobre los escándalos políticos del día, mientras que la noticia del ranking tecnológico estaba enterrada en las páginas interiores. Debería haber sido al revés.
domingo 13 de abril de 2008
Mucha política, poca tecnología
Es tiempo de lo político
Nacho Castillo:
Dicen que hay momentos y momentos. Unos son para edificar a largo plazo, sobre la base de un modelo o una idea de desarrollo muy concreta; y otros son para hacer frente a una coyuntura determinada. El primero se lo dejo a los economistas; el segundo, a los políticos.
Lo que está viviendo hoy el país es una situación específica: un desmesurado aumento generalizado de precios producto de varios factores, ninguno de los cuales puede ser manipulado por las autoridades locales. Estamos frente a factores externos que están minando seriamente el bolsillo de cada salvadoreño, como también el de todo habitante del planeta, con mayor énfasis en los que tienen menos.
El impacto entre un país y otro está en sus recursos o la situación económica en que lo encontró la crisis. Por ejemplo, Perú y Chile pueden resistir mejor el embate porque en los últimos años los altos precios de los minerales que se extraen de sus minas han dejado en las arcas del estado ahorros nunca vistos. Argentina y Brasil, con millones de kilómetros cuadrados destinados a la agricultura, pueden, por el contrario, darle vuelta a la crisis y transformarla en la gran oportunidad para volver a convertirse en los graneros del mundo.
La realidad salvadoreña y de la mayoría de los países del istmo es distinta. No somos —por diferentes razones, culpas o responsabilidades— capaces de alimentarnos a nosotros mismos. No producimos la suficiente cantidad de frijoles, arroz y harinas, para olvidarnos de comprar fuera de nuestras fronteras. Para qué decir del trigo, por razones climáticas, no producimos ni una espiga.
Se nos han venido encima alzas importantes en todos los productos alimenticios que consumimos diariamente. Y para qué hablar de la gasolina, que está provocando el mismo efecto en todo lo demás. La situación es insoportable y requiere de medidas excepcionales.
Nadie puede pedirle a un pobre que se quede tranquilo. Hay situaciones que van más allá de cualquier motivación política. El estómago es independiente de la cabeza y del corazón. Hay quienes no pueden esperar.
El Gobierno tiene la obligación de escuchar a los economistas del país, ponderar muy bien todos los aspectos que supone una medida extraordinaria, pero tiene que tener muy claro que la conducción fundamental de un país es política. La economía es parte de lo político.
Que me perdonen mis amigos los economistas, a quienes respeto muchísimo. Es más, no estoy diciendo que estas medidas extraordinarias que el Gobierno está obligado a tomar en estos momentos sean irresponsables. Lo que estoy diciendo es que una medida política extraordinaria, como la que se requiere hoy, no debe estar ajustada a la rigurosidad económica.
El presidente tiene que ir en auxilio de los más pobres del país con dinero en la mano o con subsidios directos. Si hay que endeudarse más, pues hay que hacerlo. Si hay que recurrir a fuentes no pensadas hasta ahora, hay que analizarlo. Lo que no se puede es poner en juego el futuro político del país.
miércoles 9 de abril de 2008
Indefensos en un mundo inhóspito
Joaquín Samayoa:
La problemática de nuestros jóvenes será el tema central de la próxima cumbre iberoamericana de presidentes y jefes de Estado, a celebrarse en San Salvador en octubre del presente año. Los preparativos para esa importante reunión incluyen un conjunto de actividades locales y regionales para decantar los problemas y las propuestas que tendrán cabida en la agenda de dicha reunión.
En el marco de tales actividades se realizó hace dos semanas en nuestro país una conferencia internacional convocada por la Organización de Estados Iberoamericanos. Este día se inicia, también en nuestra ciudad capital, un seminario sobre oportunidades educativas y laborales para jóvenes, patrocinado por la UNICEF, el Banco Mundial y el Ministerio de Educación. Paralelamente, la Secretaría de la Juventud ha iniciado consultas para auscultar el sentir, las ideas y las demandas de la juventud salvadoreña.
Este proceso de reflexión debería ser asumido por toda la sociedad en el transcurso de los próximos meses. Por una parte, la gravedad de los problemas exige atención prioritaria; por otra, la proximidad de la cumbre iberoamericana y de los eventos electorales de 2009 favorece la reflexión social y los compromisos políticos frente a los problemas que ponen en situación de riesgo inminente a nuestros jóvenes y socavan las posibilidades de desarrollo económico, social y político de nuestro país.
El primer desafío que tenemos como sociedad es el de hacer realidad, lo antes posible, una de las metas del plan 2021: un mínimo de 11 años de escolaridad para todos los jóvenes salvadoreños. Estamos todavía lejos de alcanzar esa meta. Mediante la encuesta de hogares con propósitos múltiples, la DIGESTYC estimó que en 2006 había más de 300,000 jóvenes entre 10 y 18 años fuera de la escuela.
Esa realidad es inaceptable si de verdad queremos bajar los elevados índices de criminalidad y alcanzar un nivel aceptable de competitividad en la economía global. El Gobierno ha hecho avances notables en la ampliación de cobertura escolar, pero todavía queda mucho por hacer, tanto en lo concerniente a la oferta como en lo relativo a la demanda de oportunidades educativas.
La gratuidad de la educación media en los institutos públicos, una de las medidas de la Alianza por la Familia, ha empezado a tener un impacto positivo. En los inicios de este año escolar, la matrícula en bachillerato ha subido un 12%. Sin embargo, para seguir avanzando hace falta una inversión mucho mayor en infraestructura y maestros, así como un esfuerzo más efectivo para mejorar la calidad educativa. De otra forma, seguiremos enviando a jóvenes indefensos a sobrevivir en un mundo cada vez más inhóspito.
Una educación de calidad debe ocuparse de las necesidades reales de los jóvenes en sus particulares contextos vitales. Esto significa, además de buena formación académica, ocuparse de la formación del carácter; fomentar disciplina, valores y buenos hábitos; ofrecer orientación psicológica y vocacional; hacer relevante la enseñanza para que los estudiantes puedan entender mejor el mundo en que viven, y acercarse a sus familiares para sintonizar los esfuerzos educativos.
Las escuelas e institutos enclavados en vecindarios con altos índices de violencia y delincuencia debieran regirse por un estatuto especial que permita utilizar otros criterios y procedimientos para seleccionar, remunerar y exigir al personal directivo y docente, buscando que sean los más competentes, los mejor motivados, los que estén siempre dispuestos a ir más allá de sus obligaciones rutinarias para alcanzar los resultados deseados.
La acción de las escuelas debe complementarse con iniciativas de organizaciones sociales y religiosas para propiciar oportunidades de esparcimiento sanas y constructivas en cada comunidad. Esa es la única alternativa real a la vagancia y a la peligrosidad de las calles en barrios caracterizados por el hacinamiento en las viviendas y por la ausencia de uno o ambos padres cuando estos deben trabajar jornadas largas en lugares distantes. Lo dicho hasta aquí vale para la educación básica y media, pero también deben repensarse la educación superior y la educación continua para adecuarlas mejor a los cambios que han venido experimentando el sector productivo, el comercio y los servicios.
Finalmente, la reflexión sobre la atención a nuestros jóvenes no puede ignorar ni debe dar respuestas cajoneras al déficit cuantitativo y cualitativo de empleos y oportunidades de desarrollo profesional. El Estado debe hacer un mejor trabajo creando condiciones favorables a la inversión y orientando a los jóvenes en sus opciones profesionales, pero el sector privado debe mostrar una actitud menos cautelosa y mucho más solidaria para crear más y mejores fuentes de trabajo.
martes 8 de abril de 2008
El país necesita una Ultradoceplex
Julio Rank Wright:
El Salvador, históricamente, ha sido un país lleno de alegría, esperanza y un decidido compromiso de obtener el éxito multidimensional del desarrollo para las mayorías. Lastimosamente, presiento que con el pasar del tiempo nuestra gente empieza a convencerse de que nuestro destino como país es el de la pobreza interminable. El aire que respiramos es pesado y transmite, entre olores putrefactos de ríos contaminados y autobuses con colas de humos negros, una inequívoca sensación de que estamos muy mal.
Los ánimos cada vez son más lúgubres entre las multitudes agobiadas por el hambre, las deudas y la falta de oportunidades. Parece que la columna vertebral de una nación se quebranta con una osteoporosis crónica que apenas la deja respirar. El caldo es ideal para que lo termine de cocinar a su antojo cualquier propuesta demagógica y populista.
El salvadoreño, por naturaleza, parece ser impaciente, ambicioso e impulsivo. En 2009 preocupa que se junten ese contexto de adversidad global con la impaciencia e impulsividad nuestra para darle entrada a cualquiera que prometa cuanta cosa venda. El año 2009 no será una elección de valores o de ideologías.
Estas ya hemos visto que pueden oscilar dependiendo del público meta; fenómeno que no debe sorprendernos porque esa es la naturaleza de la política electoral. El año 2009 será una elección de soluciones viables, alcanzables y medibles; sin embargo, las soluciones no le corresponden únicamente a los gobiernos, nos guste o no. La nueva política requiere de la participación activa de todos los actores de la vida nacional y eso le incluye a usted y a su familia.
La empresa privada tiene una tremenda labor porque debe modificar su paradigma de eficiencia productiva al menor costo y mutar a uno donde las actividades productivas sean vistas como un aporte integral a la sociedad en general. Es decir, la labor de la empresa no termina cuando el consumidor le compra su producto o servicio.
Debe existir un compromiso no solo social sino de aporte nacional de la empresa privada. La sociedad civil urge de un cambio de chip también. No abona en nada señalar sin actuar. Los gobiernos y sus burocracias (o tecnocracias, el término que usted prefiera) deben ser el actor más eficiente de la vida nacional. Una noticia que ilustre niveles de ejecución presupuestaria del 76% es prometedora pero no suficiente. La meta moral de cada funcionario público debe ser siempre el 100%, nada menos.
Finalmente nos corresponde a cada uno de los ciudadanos de esta gran nación encontrar un renovado sentido de orgullo nacional. Si bien es cierto hay quienes se alimentan de la desesperanza, es obligación de cada uno de nosotros aportar optimismo y pragmatismo. Algunos me dirán que del optimismo no comen los pobres y debo concordar, pero también es cierto que del derrotismo nadie se recupera.
Al menos el optimismo levanta a gente de sus camas en busca de oportunidades. Los sabios concuerdan: el subdesarrollo de las naciones muchas veces está íntimamente ligado a la mentalidad de sus gentes, si no preguntémosle a cada ciudadano de Singapur que en apenas cincuenta años, con un país sin una sola fuente de ingresos, sin agricultura y recursos naturales, con apenas 704 km² de territorio y con más de 4.5 millones de habitantes, ha logrado convertirse en ejemplo de superación.
Entre las muchas cosas puntuales que El Salvador necesita como salud, educación, infraestructura, profundización de la democracia, fortalecimiento institucional y desarrollo económico nos damos cuenta de que el país y toda su gente también necesitan una Ultradoceplex: un suplemento vitamínico que le brinde vitalidad, energía y claridad de rumbo al Pulgarcito de América.
lunes 7 de abril de 2008
Diálogo fiscal: un imperativo para el próximo gobierno
Roberto Rubio-Fabián:
No cabe duda de que, en términos económicos, lo que hoy más nos está preocupando es el incremento constante de precios de los bienes y servicios. La coyuntura es difícil y requiere prioritaria atención. Sin embargo, también hay que saber preocuparse por lo que por el momento no preocupa. Preocuparse no solo por lo que está pasando sino también por lo que pueda pasar, no solo por el corto sino también por el medio y largo. Y una de las cosas de próxima preocupación tiene que ver con la situación fiscal del país. Algo que parece no estar ahora en el radar de nuestras principales preocupaciones, y menos en el del ciudadano angustiado por la canasta básica, quien no come de las cifras macroeconómicas... aunque luego las padece.
¿Por qué ahora hay que preocuparse de la situación fiscal? O más específicamente ¿por qué los partidos políticos con posibilidades reales de ser próximo gobierno deben preocuparse seriamente de la situación fiscal? En términos generales, la respuesta es obvia: todo gobierno que quiera cumplir sus objetivos e impulsar sus proyectos necesita dinero suficiente para hacerlo. Si no lo hay, pues sencillamente no caminan los objetivos y proyectos gubernamentales. Más aún, si no hay finanzas públicas sanas no hay gobernabilidad.
¿Contará con dinero suficiente el próximo gobierno? Si se hacen bien las cosas (como avanzar en la reforma fiscal) y bajo un escenario no pesimista, habrá dinero suficiente para hacer frente a los gastos corrientes. Sin embargo, aun aumentando los ingresos tributarios hasta donde es más viable hacerlo en los próximos años, no habrá dinero suficiente para enfrentar dos cosas: a) el necesario impulso a la inversión pública, b) el pico de la deuda que existirá en el año 2011.
En efecto, aun incrementando la carga tributaria hasta donde parece ser viable en los próximos años, entre el 16%-17% del PIB, apenas lograríamos superar nuestros históricamente bajos niveles de inversión pública (alrededor del 3% del PIB). Por tanto, es previsible que el próximo gobierno difícilmente tendrá recursos suficientes para hacer una apuesta seria por impulsar la inversión pública, enfrentar el enorme déficit de inversión en salud, educación, vivienda, agua, etc., y mucho menos enfrentar la creciente demanda ciudadana por más y mejores servicios públicos.
El panorama se complica ante el hecho que a partir de 2009 se vence la mayoría de desembolsos de los créditos, los cuales han venido apoyando la realización de inversiones públicas. Por otra parte, tampoco tendrá dinero suficiente para responder a los pagos del pico de la deuda de 2001, los cuales se estiman en cerca de $1,200 millones. Y un gobierno sin dinero suficiente para impulsar la inversión pública y enfrentar sus compromisos financieros será un gobierno sumergido en un escenario de ingobernabilidad y en estado financiero crítico.
Pero la problemática descrita tiene soluciones económicas. Por una parte, los ingresos públicos insuficientes para responder a las exigencias de inversión pública, pueden ser complementados con nuevos créditos. Sobre todo si encontramos, como parece ser, créditos con bajos intereses y largos plazos. Ello a pesar de las restricciones crediticias que acompañan la actual crisis financiera internacional. De similar manera, enfrentar el pico de la deuda de 2001 también tiene relativamente fácil solución: hacer un “roll over” o reestructuración de deuda. Las dificultades son económicamente superables.
Ahora bien, resulta que ambas soluciones económicas (nuevos créditos y reestructuración de deuda) requieren de una solución política: aprobación de mayoría calificada en la Asamblea. Y dado que lo más seguro es que ningún partido tendrá mayoría calificada parlamentaria, luego el próximo gobierno, si quiere evitar el escenario de ingobernabilidad y estado crítico financiero, tendrá como imperativo el entendimiento con la oposición. En otras palabras, la gestión del futuro gobierno estará bien amarrada a la oposición, y será casi obligatorio que ARENA tenga que entenderse fiscalmente con el FMLN y al revés. Quienes crean que podrán evadir la necesidad de entendimiento con más fideicomisos o con la ayuda de Chávez están sumamente equivocados.
En fin, el diálogo fiscal es un imperativo para los principales partidos políticos (a menos que lo que impere sea la insensatez, la estupidez o la ignorancia). Estamos en una coyuntura propicia para iniciarlo, justamente porque no se sabe quién gobernará. Por el momento, ha sido Mauricio Funes quien ha expresado de manera explícita, seria y responsable su disposición a la búsqueda de entendimientos en materia fiscal. Habrá que esperar a ver qué dice Rodrigo Ávila al respecto.
El bilateralismo comercial en perspectiva (y III)
Juan Héctor Vidal:
Antes del RD-CAFTA, la mayoría de las exportaciones centroamericanas y dominicanas a Estados Unidos estaban regidas por un estatus especial de concesiones unilaterales que favorecía su acceso. Ingresaban bajo la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) —luego asimilada a la “Caribbean Basin Trade Preferences Act de 2002”— y el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). En los hechos, el tratado vino a normar el comercio en base a concesiones recíprocas.
Más allá de la complejidad de los temas negociados como el acceso al mercado, las reglas de origen, los tiempos de desgravación, las compras gubernamentales etc., no hay que olvidar que los seis países están compitiendo por el mismo mercado y en muchos sentidos, con los mismos productos. Acaso por esta realidad, los voceros oficiales salvadoreños siempre insistieron en que el país que firmara primero el Tratado tomaría ventaja sobre los demás. El Salvador se adelantó, pero los resultados, hasta ahora, no son los que se esperaban.
De acuerdo con información del US-Trade las importaciones (CIF) de Estados Unidos procedentes de Centroamérica en 2005 se distribuyeron así: Honduras (27.8%), Costa Rica (25.4%), Guatemala (23.3%), El Salvador (14.8%) y Nicaragua (8.7%). En 2007, la situación registró los coeficientes siguientes: Costa Rica (27.1%), Honduras (26.9%), Guatemala (20.9%), El Salvador (14.1%) y Nicaragua (11.0%).
Obsérvese que Costa Rica y Nicaragua aumentaron su cuota de mercado (1.7 y 2.3 puntos porcentuales) en desmedro de la participación relativa de Guatemala porcentuales (2.4) Honduras (0.9) y El Salvador (0.7%). Dos aspectos deben ser resaltados en este caso: por un lado los costarricenses se desplazaron al primer lugar, sin tener vigente el CAFTA; por otro, los nicaragüenses progresaron relativamente más que el resto —aunque con ventaja en cuanto a las reglas de origen en la maquila— a pesar de que su PIB solo representa el 30% aproximadamente del salvadoreño.
Nuevamente en este caso, se pone en evidencia el grado de preparación previo de los países, su capacidad exportadora y el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Es sabido que Honduras, por ejemplo, tiene un caso pendiente porque en opinión de su competencia en EUA ha sobresaturado el mercado de calcetines, y justo la semana antepasada fue afectada con sus exportaciones de melones, supuestamente por no cumplir con las normas fitosanitarias. Algunos embarques salvadoreños también han sido afectados por problemas de etiquetado y fallar en las estipulaciones de la FDA.
Pero como decíamos en la primera entrega, todas estas cosas son parte del aprendizaje. Sin embargo, también hay que entender que los tratados comerciales ayudan, pero no garantizan, la inserción que andamos buscando en el mercado global; mucho menos son sinónimo de desarrollo. Sin duda algunos países han sido exitosos en esos dos planos, pero la proliferación de este tipo de tratados, no siempre ayuda a la causa nacional y más bien se convierten en un obstáculo más para liberalizar totalmente el comercio mundial como lo postula la OMC y se ha planteado la Ronda de Doha. Pero los empresarios, que tienen mucho que opinar en estos temas, prácticamente no participan en lo que negocian los gobiernos.
Este problema lo experimentamos con el CAFTA y parece que se está replicando en las negociaciones con la Unión Europea. No dudamos que este Acuerdo sería de enorme trascendencia para los centroamericanos, por sus connotaciones en temas vitales como la democracia, la sostenibilidad ambiental, los aspectos sociales y la cooperación para el desarrollo. Además, los europeos están exigiendo como punto de partida la profundización de la integración regional, otorgándole una prioridad a la unión aduanera. Este es un sueño largamente acariciado, pero los gobiernos deben ser más responsables en este caso, no despertando falsas expectativas como ha ocurrido con el bilateralismo comercial.
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P.D. El crimen de Katya no debe quedar impune.
domingo 6 de abril de 2008
Pero... ¿por qué no entienden?
Rafael E. Lorenzana:
Tanto se dice en nuestro país... que la libre competencia por aquí, que por allá; que el mercado se autorregula; que la ley de la libre competencia, etcétera.
En una buena parte esos estribillos o voces se usan como medida demagógica para ganar votos o para aplicar regulaciones que permitan al mercado hacer ajustes. Hay oportunidades, en las cuales las regulaciones se violentan, con la complicidad de los organismos encargados de resolver las diferencias legales, escudando, a veces, sus compromisos, en lo complejo de los benditos “procedimientos”.
Sin embargo, hay ocasiones en que se logran resultados sin querer, queriendo. Y de ellos pueden aprender los funcionarios que hablan de libre competencia.
Uno de esos casos es la reciente disputa COPA-TACA. Mucho se escribió en diferentes medios, presionando a la CSJ por una resolución apegada a la ley, la moral, sin dejar de lado, por supuesto, lo que tanto se pregona: “la libre competencia”. Después de apelaciones y una engorrosa batalla legal, a COPA le fue autorizado su segundo vuelo Panamá-El Salvador.
Muchos nos alegramos, ya que entendimos que eso beneficiaría el tráfico aéreo a horas más convenientes y quizá hasta mejores tarifas. Nuestra esperanza nacía de aquellas experiencias vividas por los costarricenses, guatemaltecos, nicaragüenses, hondureños y panameños. Países todos, en donde ha funcionado la libre competencia. Hasta pensamos que ese intento abriría la puerta a una verdadera libre competencia en los cielos salvadoreños.
Los ejemplos siguen confirmando que lo mejor sería, para los consumidores, que se adoptara la política de cielos abiertos. No había terminado de anunciar COPA que estaría implementando su segundo vuelo, cuando TACA anuncia no solo la creación de un nuevo vuelo El Salvador-Panamá, sino que sorpresivamente baja la tarifa aérea de y para Panamá. Sorpresa también causó, que TACA no parece haber encontrado oposición de parte del Gobierno panameño, ni de COPA, para establecer ese nuevo vuelo.
Como consumidores, solo nos queda exclamar: ¡Sí se puede! ¿Verdad que se puede?
A las autoridades de Aviación Civil, encargadas de autorizar los vuelos, al Ministerio de Turismo, a las líneas aéreas y sobre todo los usuarios, hoy es cuando deberíamos pedirle a nuestro gobierno que sea consistente con su discurso de libre competencia y que le permita al mercado hacer lo que TACA tan elocuentemente ha iniciado... ¡Real competencia!
Si extrapolamos lo que ahora sucede, con la ruta El Salvador-Panamá y lo aplicamos a los destinos que utilizan los salvadoreños que viven en Estados Unidos, que son los que nos mandan “los dineritos”, para fortalecer nuestra economía, otra cosa sería. Tendríamos más turismo de nacionales y extranjeros, más consumo de bienes y servicios. Todo esto se traduciría en mayor actividad económica que nos beneficiaría a todos.
La competencia trabaja, si se le permite trabajar, sin malentendidas protecciones. Compite la señora del mercado, el médico, el abogado, el sastre, el fontanero. ¿Por qué no habrían de competir las líneas aéreas? TACA está dando el ejemplo. Señor ministro de Turismo: la puerta está abierta.
viernes 4 de abril de 2008
El cambio empieza en casa
Paolo Lüers:
Estas elecciones las va a ganar el candidato presidencial que tenga más fuerza para cambiar su partido. O que tenga más capacidad de crear la percepción que está cambiando su partido. Sin embargo, no hagan fiestas alegres los encargados de generar imágenes y promesas: Sólo hasta cierto punto se puede vender puras percepciones; los cambios pueden ser maquillados y aumentados, pero no del todo inventados.Los dos partidos grandes necesitan transformación.
Transformación urgente, real e incluso audaz, si no radical. Sobre esto hay consenso entre las mayorías electorales. Uno es visto como mal gobierno, el otro como mala oposición.Es el consenso de los llamados “indecisos”, quienes no son indecisos porque no saben lo que quieren, sino porque no están de acuerdo con los dos partidos enfrentados. Esta mayoría de votantes no comprometidos, sino más bien insatisfechos con los dos polos del esquema de polarización, va a observar con lupa cuál de los dos partidos da muestras de apertura, flexibilidad, pluralidad, tolerancia. Dicho de otra manera: Estas elecciones serán decididos por un bloque de votantes que ve a ARENA y al FMLN con igual desconfianza. Un bloque de votantes que va a votar por el mal menor. Estos votantes, por lo tanto, van a observar cuál de los dos se vuelve menos malo, cuál de los dos comienza a moverse de sus posiciones maximalistas e excluyentes a posiciones más incluyentes, mas democráticas, más concertadoras.La gente cree más en la capacidad de cambio de las personas que de los aparatos partidarios. Son las personas –los dirigentes, los candidatos- que tienen que jalar a los partidos al cambio. Por esto, los candidatos no sólo tienen que tener buenas intenciones, sino sobre todo mostrar capacidad, decisión y poder para producir cambios en sus partidos.
De esto depende su capacidad de ganar.Muchos analistas ya hemos advertido a Mauricio Funes su debilidad en este campo. No dio batalla por un candidato a la vicepresidencia que sume en vez de restar. Perdió la batalla sobre la candidatura a la alcaldía de San Salvador. Perdió, por lo menos hasta ahora, la batalla por una política de alianzas que no humille a los potenciales aliados. Perdió la batalla por el derecho –la necesidad estratégica- del candidato de estructurar su propio comando de campaña.
Todas estas batallas las perdió el candidato ante el aparato partidario y su cúpula. La batalla por una transformación de la bancada legislativa de militantes supeditados a la dirección de su partido en un entre deliberante y productor de propuestas y cambios, tal vez el candidato la está dando en privado. Pero para crear la percepción pública de que es capaz de cambiar y enrumbar su partido, la tendrá que dar en público y con resultados tangibles.Ahora entra en escena el otro candidato: Rodrigo Ávila. Llega con la grave hipoteca del proceso de su propia nominación.
La percepción pública es que esto fue una farsa, que el candidato fue impuesto por el COENA. El partido ARENA mostró en sus “primarias” que en su interior existe pluralidad, pero también mostró que esta pluralidad no está representada en sus órganos de dirección. Por esto, todo el mundo le insistió a Rodrigo Ávila que la primera cosa que necesitaba hacer es cambiar el COENA. Sólo así podía mostrar que realmente viene a transformar su partido.Bueno, lo hizo. Pero se quedó corto. Tan barato no es.
Para transformar un partido, y para convencer a la opinión público que la transformación es real, hace falta batalla y audacia. Rodrigo Ávila, en vez de recibir de manos de Tony Saca la presidencia del COENA, y en vez de sacar de la manga (y ni siquiera se sabe si por lo menos era su propia manga o de quién diablos era) a cinco nuevos integrantes del COENA, hubiera tenido que decir: “Para transformar al partido y volverlo apto a competir por el apoyo de las mayorías, primero voy a volver a la legalidad y legitimidad de los procesos internos. Para que ARENA sea un partido democrático, voy a aplicar los estatutos. Pido al COENA saliente convocar inmediatamente una Asamblea General para que elija democráticamente una nueva dirección.
Voy a hacer propuestas, pero no voy a poner COENA.”El derecho de elegir su dirigencia, mediante una Asamblea General, es un derecho inalienable de los ciudadanos miembros de un partido. El hecho que durante años este derecho (anclado claramente en los estatutos del partido) haya sido usurpado por una dirigencia que se autocompone, no les quita este derecho. El primer acto soberano como candidato de Rodrigo Ávila hubiera tenido que ser devolver este derecho –y con esto la legitimidad- a su partido.Primera oportunidad no aprovechada. Quedan otras. Todavía puede transformar la próxima Asamblea General de una maquinaria ratificadora en una instancia soberana y democrática, exponiendo a elección real a todos los cargos en el COENA.
Todavía puede facilitar que ARENA tenga una dirección representativa, plural, deliberante.Todavía tiene la oportunidad de no repetir los errores del FMLN y construir un comando de campaña independiente de los sectores que lo llevaron a la candidatura. Todavía tiene la oportunidad de provocar en su partido un debate democrático sobre el rumbo del partido y del país – y sobre una agenda legislativa responsable. Todavía tiene tiempo para evitar que la bancada legislativa de ARENA –que ha sido la peor de su historia- se reelige por inercia.La competencia entre los dos candidatos de quien realmente presenta el cambio, empezando en casa, está abierta.
PS:Estatutos de ARENA:"Art.17.- Son atribuciones de la Asamblea General: c) Elegir el Consejo Ejecutivo Nacional y a su Presidente, en la forma y fecha que senñalan estos Estatutos y sus Reglamentos."
jueves 3 de abril de 2008
Hillary y los llorones
Sergio Muñoz Bata:
Es probable que otra persona con menos fortaleza que Hillary Clinton habría cedido ya a las presiones de algunos miembros de su partido que le exigen que se regrese a la cocina y le despeje el camino al hombre que tendría que enfrentarse a otro que dice ser más macho que todos.
Según críticos como el senador Patrick Leahy, de Vermont. Hillary debería renunciar a sus aspiraciones de convertirse en la primera mujer candidata del Partido Demócrata que gana la presidencia de Estados Unidos para que su partido pueda empezar el proceso de cicatrización de las heridas de campaña y se unifique en la lucha contra John McCain, el virtual y único candidato de los republicanos a la justa de 2008.
Entre los temores que han expresado los más timoratos está que si no se apuran a presentar un frente unificado, los “malosos” republicanos tendrán hasta agosto para definir a su antojo el tono del debate presidencial. Señalan, incluso, que McCain ya empezó a delinear su posicionamiento como la mejor opción para defender al país en tiempos de guerra viajando primero a Iraq y dedicando esta semana a visitar aquellos lugares de su vida que rememoran su pasado militar y el de su familia. Su abuelo y su padre fueron almirantes y él fue piloto de guerra.
Otro miedo que tienen los seguidores de Barack Obama es que Hillary siga rebajando la estatura de su candidato señalando que no está preparado para el puesto, que no tiene experiencia o que no se le puede confiar el mando de las fuerzas armadas. En otras palabras, que si no fuera por los señalamientos de Hillary a los republicanos, que se han ganado el reconocimiento del mundo entero por haber elevado al nivel del arte la destrucción de sus oponentes, nada de esto se les ocurriría.
Otro argumento que utilizan quienes quieren obligar a la senadora Clinton a la sumisión, una virtud que consideran es apenas propia de su sexo, es que las fortunas que ambos candidatos demócratas están gastando en sus respectivas campañas deberían reservarse para enfrentar a McCain. Si siguen gastando a ese ritmo, dicen los asustados, no van a tener dinero para la grande.
Aunque no lo dicen de manera explícita, parecen temer también, que si el 22 de abril Hillary gana la primaria en Pensilvania por el amplio margen que la mayoría de las encuestas predicen, su candidatura podría tomar nuevo impulso para ganar también en Indiana el 6 de mayo, en West Virginia el 13; en Kentucky y Oregon el 20; así como en Puerto Rico el 1.º de junio, y en Dakota del Sur y Montana el 3, no obstante que algunos de estos estados ofrecen pocos delegados y aún concediendo que Obama seguramente ganará Carolina del Norte gracias al apoyo de la numerosa comunidad negra en ese Estado.
Aquí habría que subrayar, sin embargo, que al menos en sus declaraciones públicas Obama ha tenido la elegancia de separarse del coro de los suplicantes. Varias veces ha dicho que ni espera ni quiere que Clinton deje la contienda.
También ha enfatizado que lo justo y lo correcto es que el proceso siga su curso en concordancia con las reglas marcadas desde el principio de la contienda.
Y este es, precisamente, el punto central del asunto. ¿Por qué retirarse de la lucha cuando lo que se sabe es que ninguno de los dos va a llegar a la convención con suficientes delegados para amarrar la nominación? ¿Por qué no dejar que se cumplan los tiempos y en la convención se manifiesten delegados y superdelegados? ¿Le están pidiendo que abandone la carrera a la nominación antes de hacer un último esfuerzo porque se respete el voto de los ciudadanos de Florida y Michigan que la apoyaron y que no tienen culpa de la torpeza con la que el liderazgo de ambos estados se condujo intentando adelantar su primaria?
Cuando Hillary lanzó su candidatura al senado por el estado de Nueva York no faltaron los agoreros del desastre que vaticinaron que sus índices de desaprobación le impedirían ganar el escaño. Lo ganó en 2000 y lo volvió a ganar, de forma abrumadora, en 2006.
Solo quienes ignoran el historial de esta mujer que nunca se ha dado por vencida pueden sugerirle que traicione a los millones de mujeres, de latinos y latinas, de humildes obreros y empleados que le han dado su voto por todo el país.
Quienes conocen a Hillary dan por descontado que se necesita mucho más que el desgarramiento de vestiduras de unos cuantos miedosos para hacerla desistir de sus propósitos y doblegarla.
En el marco de la Cumbre Iberoamericana
Virgilio Levaggi:
Representantes de los estados iberoamericanos se han reunido en San Salvador para analizar los contenidos generales de su XVIII cumbre del próximo octubre. El tema es “Juventud y desarrollo”.
América Latina alcanzará hacia 2015 su máximo de dotación de jóvenes, entre 15 y 24 años. En cierto sentido nuestra región nunca ha sido tan joven. Simultáneamente, las naciones europeas de dicha comunidad ven decrecer el número de sus jóvenes, a pesar de los flujos migratorios que reciben.
La cumbre se desarrollará cuando en la región latinoamericana priman los gobiernos democráticos. Sin embargo, se trata de repúblicas heridas por la desigualdad: En este siglo el 10% de los latinoamericanos más ricos son dueños de entre 34% y 47% de todo; mientras que al 20% de los más pobres les toca entre 2% y 5%, dependiendo de los países. Democracias saludables no se desarrollan en dicho contexto; más bien las circunstancias actuales pueden ser caldo de cultivo para la germinación de serias amenazas a los regímenes de libertades que se han venido construyendo.
Parece pertinente que la próxima cumbre profundice en la gobernabilidad democrática y la tarea que en ello le cabe a la juventud, así como en el rol que, para el fortalecimiento de la democracia tanto como para la construcción del desarrollo, tiene la promoción del trabajo decente.
En América Latina y en Europa los jóvenes son los que más sufren el desempleo y la precariedad laboral. El 17.5% de los europeos entre 15 y 24 años no tiene trabajo y casi el 40% del total de desocupados de la Unión Europea es menor de 30 años. En Latinoamérica casi 22 millones de jóvenes no estudian ni trabajan y en Europa uno de cada cuatro jóvenes se encuentra en riesgo de marginalidad al no tener las calificaciones para acceder al mercado laboral. En El Salvador…
No es sostenible un desarrollo que no se construya a partir de la más amplia participación de los ciudadanos, en edad de producir, en los mercados de trabajo. Además, entre las mejores políticas para combatir la desigualdad están la promoción de más y mejores empleos y la formación en las capacidades para acceder a ellos o para generar el propio puesto de trabajo.
Usualmente, la primera votación, para la gran mayoría de latinoamericanas y latinoamericanos, coincide con el ingreso al mercado laboral. Votar la primera vez como desocupado, expresando la voluntad política de que las cosas cambien para mejor, y volver a hacerlo en una segunda o tercera oportunidades en la misma condición o como informal no es saludable para la democracia ni bueno para la gente y sus sociedades.
En 2005, cuatro de cada 10 jóvenes encuestados en la región (entre 18 y 29 años) expresaban indiferencia en materia de régimen de gobierno. Señalaban que “en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático” o “nos da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático”. Los jóvenes de una democracia latinoamericana señalan que insuficientes oportunidades de trabajo es uno de sus problemas fundamentales. Para quienes ello constituye su principal problema, la confianza en su futuro personal es baja y consideran que la democracia o no existe o hay que perfeccionarla.
Contar con jóvenes que, adecuadamente capacitados, trabajen y puedan colaborar en la construcción de desarrollo —en democracia— parece ser una meta indispensable para que Iberoamérica consiga una inserción cada vez más ventajosa en la globalización.
miércoles 2 de abril de 2008
Un año largo para hacer y deshacer
Joaquín Samayoa:
La noción del tiempo es siempre subjetiva. Se nos hace corto o largo dependiendo de nuestras ocupaciones y responsabilidades, de nuestras ilusiones y ansiedades, de nuestra capacidad para administrarlo. Pero también podemos valorar el tiempo mediante referentes objetivos. En la empresa el tiempo se aprecia como factor de productividad; en la escuela, el tiempo sirve para estructurar secuencias de aprendizaje; en política, el tiempo se valora en función de lo que permite hacer para resolver problemas y para afianzar o disputar posiciones de poder.
El año previo a las elecciones se nos hará largo a los indefensos ciudadanos que tendremos que sufrir la prolongada invasión propagandística, sin mucha esperanza de encontrar algún mensaje novedoso e inspirador en medio de tanta palabra, imagen y sonido. Si los partidos concentraran toda su capacidad y esfuerzos en hacer buen gobierno o buena oposición, según le corresponde a cada uno, no necesitarían hacer tanta propaganda porque sus méritos serían evidentes.
Lamentablemente, en la era de la política mediática, los actores cada vez ponen más empeño en parecer que en ser buenos. Para los funcionarios públicos, que además tienen responsabilidades como dirigentes partidarios, la algarabía de una campaña electoral es mucho más atractiva y hasta puede parecer más importante que los problemas que deben atender en razón de sus cargos en el aparato estatal. Es más fácil crear ilusiones o atisbar temores que enfrentar realidades y resolver problemas.
Sin embargo, estos políticos duales deben resistir la tentación de dedicarse a campañas electorales o deben renunciar a sus cargos y a sus salarios en el gobierno, la municipalidad o la Asamblea Legislativa. Lo que le queda de trabajo al actual gobierno es casi una cuarta parte de su período, y a los alcaldes y diputados más de una tercera parte del suyo; un tiempo demasiado largo como para empezar a desentenderse de sus responsabilidades.
Son muchos y muy apremiantes los problemas que esperan siquiera un principio de solución en el tiempo que le resta al actual gobierno. Al presidente Saca le gusta hacerse publicidad por sus promesas cumplidas, pero aun reconociendo el valor relativo de muchas de sus acciones de gobierno, es innegable que, en algunos ámbitos de suma importancia para el bienestar de los ciudadanos, los avances son mínimos y los problemas tienden a agravarse.
Según todas las encuestas recientes que he podido revisar, el desempleo, los bajos salarios y los constantes incrementos en el costo de combustibles y alimentos están golpeando rudamente a grandes sectores de la población. La criminalidad disminuye un poco en algunas estadísticas, pero no lo suficiente para que podamos sentirnos seguros. El transporte colectivo sigue siendo pésimo desde todo punto de vista.
Es cierto que el constante incremento de precios en productos de primera necesidad obedece, en considerable medida, a fenómenos y tendencias de la economía global. También es cierto que las capas medias deben modificar sus patrones de consumo más irracionales para lograr satisfacer sus necesidades más básicas. Igualmente válida es la apreciación de que la creación de empleos y los niveles de remuneración no dependen solo de leyes o acciones de gobierno. Sin embargo, también es cierto que el gobierno y los legisladores tienen márgenes de acción que no han aprovechado suficientemente para amortiguar el impacto de las variables que no pueden controlar enteramente.
Cuando grandes sectores de la población se sienten asfixiados e inseguros, los 10 o 12 meses de aquí a las elecciones son un tiempo muy largo, más que suficiente para un deterioro progresivo del clima social; más que suficiente para que el partido de gobierno caiga en un descrédito que tendrá repercusiones en las urnas, sin importar el buen desempeño que puedan mostrar sus candidatos o la cantidad de dinero que puedan gastar en propaganda electoral.
Más allá de los costos, el desorden del transporte colectivo no puede atribuirse a factores externos. Tampoco es excusable la renuencia de algunos legisladores y funcionarios para establecer y hacer mucho más efectivos algunos controles en sectores como la energía y las telecomunicaciones. Ni la insuficiente previsión para evitar poner en riesgo inminente la seguridad alimentaria. O la lentitud para eliminar trabas burocráticas a las inversiones y exportaciones.
En el tema de empleo y salarios, más que regulaciones, hace falta liderazgo, diálogo, incentivos, y entornos favorables. No es fácil, pero precisamente por eso el Gobierno debe poner mucho más empeño y creatividad para empezar a producir resultados que, en los próximos meses, le den a la gente una buena razón para creer.
martes 1 de abril de 2008
Los silencios de Mauricio Funes
Geovani Galeas:
Todos tenemos temas que nos resulta incómodo tratar. La sabiduría popular recomienda que no se mencione la soga en la casa del ahorcado, y también que la ropa sucia se lave en casa. Pero la sola evasión del tema, el silencio, presupone que en efecto hay un ahorcado o una ropa sucia en casa.
No hace mucho, en su calidad de periodista, el actual candidato presidencial del FMLN era un especialista en acorralar a sus entrevistados contra las cuerdas de los temas políticamente incómodos. Ahora, cuando los periodistas le preguntan a él sobre Venezuela, Cuba, el aborto, su verdadero margen de autonomía frente a los comandantes del FMLN, las relaciones internacionales o las definiciones ideológicas precisas de ese partido, se irrita, regaña a los reporteros, se declara víctima de una conjura mediática, y al final no responde.
El sentido común comprende muy bien que un ciudadano cualquiera prefiera no hablar de aquello que pone en evidencia sus propias precariedades, o algunos pecadillos de su familia.
Incluso la ley estipula que nadie está obligado a declarar contra sí mismo o contra sus seres queridos. Pero si ese ciudadano me quiere vender un auto, y se niega a responderme si ese auto es robado, lo más seguro es que no se lo compre.
El ciudadano Mauricio Funes puede muy bien guardarse sus opiniones sobre los temas que quiera, pero el candidato presidencial no debe dejar sin respuesta ciertas preguntas asociadas a la historia, la ideología y las relaciones del partido al que representa. Para justificar sus evasivas, Funes insiste en un pretexto sin sustento: esos temas no son del interés de los salvadoreños, afirma, como si los periodistas que lo cuestionan fuesen suecos.
Pero no solo los periodistas exigen esas respuestas, ni solo los empresarios o los intelectuales. Es el electorado en general el que, antes de emitir su voto, necesita saber con la mayor precisión los qué, porqué, cómo, con quién y cuándo.
El votante moderado puede rechazar una posible cercanía con el gobierno de Hugo Chávez, o una posible adhesión a la despenalización del aborto. Pero para el militante histórico del FMLN, aquel que combatió y vio morir en la lucha a tantos de sus camaradas en pos del ideal socialista, esa cercanía y esa adhesión constituyen más bien una exigencia.
El silencio, que puede ser prudente y hasta necesario en el ámbito de los asuntos privados, se vuelve suicida en lo tocante a la esfera pública. ¿Por qué no hablar clara y directamente del proyecto socialista del FMLN, de su estrecha ligazón histórica con Cuba, del tantas veces y abiertamente expresado alineamiento con el coronel Chávez, de la exigencia feminista a la despenalización del aborto, o si es el caso, del abandono de esas posturas?
Schafik Hándal reivindicó siempre y en todo caso, con valentía y orgullo, su filiación comunista, y pugnó con todas sus fuerzas por apartar del FMLN a quienes no lo eran. Así se ganó el indiscutible liderazgo de los que después de la guerra se quedaron en ese partido. En una muy curiosa inversión, Mauricio Funes hace cuanto puede para intentar ocultar esa filiación partidaria, como si la misma fuese un motivo de vergüenza.
Con su clara definición política e ideológica, Hándal no solo se agenció el cariño de la militancia del FMLN, sino también el respeto de sus más férreos adversarios. ¿Qué ganará Mauricio Funes con sus silencios, sus evasivas y sus indefiniciones? Lo más seguro es que ni el cariño de los unos ni el respeto de los otros, por una razón muy sencilla, sabia y antigua: “Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te abominaré de mi boca”.
China. El Ministerio de Comercio Exterior (II)
Rafael Castellanos:
Martes 4 de marzo, 10 a. m. Llegamos al n.º 2 de la calle Dong Chang An, en Pekín, sede del Ministerio de Comercio Exterior, en un día soleado y frío, 10 grados centígrados, muy agradable. Nuestros objetivos: explorar el interés chino en el comercio con América Latina, cómo ven a Centroamérica, si la región tiene para ellos alguna importancia debido al CAFTA, el ampliado Canal de Panamá, Cutuco y el canal seco en el Norte.
Xu Ying Zhen, directora general de asuntos para América y Oceanía del Ministerio de Comercio Exterior, es una funcionaria joven, moderna, más parecida a una ejecutiva financiera de Nueva York, que lo que se hubiera esperado de una funcionaria burócrata china. Habla perfecto español, aunque su intervención oficial fue en mandarín. Su recepción muy abierta y cordial, mostrando una visión mundial muy clara y un interés creciente en Latinoamérica.
Además de agradecer la visita poco común, de una delegación académica centroamericana, explicó que China tiene una creciente relación comercial con América Latina, relaciones diplomáticas con 22 países, 15 con acuerdos comerciales, 10 con acuerdos para la protección e inversión extranjera, y varios para evitar la doble tributación.
Dijo además que varias comisiones mixtas con países latinoamericanos estudian el incremento de relaciones comerciales, que el comercio con Latinoamérica pasó de $1,200 millones en 1979 a $102,500 millones en 2006 y buscan ampliarlo. Que desean encontrar la forma en que sus empresarios conozcan mejor Latinoamérica y viceversa.
Brizio Biondi, presidente del Consejo Directivo de INCAE, expresó que reconocemos la importancia de la economía china y aprovechando que Costa Rica abrió relaciones diplomáticas con ellos, la visitamos con el interés de exponer a los estudiantes centroamericanos a China y estudiantes chinos a Centroamérica, y siendo INCAE una institución regional con nexos prácticamente en toda América Latina, pudiéramos ser un vínculo importante con otros países.
Preguntamos si verían a Centroamérica como un posible centro logístico y de distribución para Estados Unidos, concretamente con inversionistas chinos llegando a la región. A esto respondió que ya trabajan de cerca con Panamá y la Autoridad del Canal profundizando relaciones y que su funcionario principal estuvo en China en esos días. Que es interesante explorar el resto de la región, pero la ausencia de relaciones diplomáticas lo dificulta, desde cosas simples como dificultades de visas, la firma de tratados de protección de la inversión extranjera, de comercio, etcétera, una posición igual a la que encontramos en cancillería.
La evolución de China, a partir de 1978, constituye el fenómeno de crecimiento económico más notable en la economía mundial de todos los tiempos. En los últimos 25 años, cuadruplicó su tamaño, y en la década de los noventa lo duplicó en solo nueve años, lo que significa mantener sostenidamente una tasa de crecimiento del PIB superior al 9%.
Este año se pronostica un crecimiento entre 10.5 y 11%. El crecimiento de la economía china se ha basado en características únicas, una apertura muy amplia y laxa a las inversiones extranjeras, con salarios muy bajos, un tipo de cambio que ata el yuan al dólar, señalado repetidamente como infravaluado, poco respeto a las regulaciones medioambientales, a la propiedad intelectual y un férreo control del Estado sobre la libertad de la población china, enfocado a producir a bajos precios.
China enfrenta dificultades para hacer su modelo sostenible, como la falta de democracia, el exceso de población contra la escasez de recursos, agua, energía, productos básicos que tienen que importar, petróleo, metales, alimentos, además del aumento en los precios que ellos mismos ocasionan con la vasta demanda de ellos. A pesar de todos esos peligros, China probablemente será la economía más grande del mundo en 2017. Centroamérica, con excepción de Costa Rica y probablemente Panamá, no tiene relaciones diplomáticas con Pekín, sino con Taipéi.
Se ha mantenido, alineada originalmente con Estados Unidos desde la guerra fría, sostenida por amistad y contribuciones económicas de Taiwán, no por inversiones significativas o transferencia de tecnología. Muchos sostienen que Pekín y Taipéi se arreglarán entre ellos, más temprano que tarde. Los mayores inversionistas en China son taiwaneses; hay muchísimos matrimonios entre ellos y una relación comercial y familiar muy fluida.
El presidente electo de Taiwán anunció un acercamiento entre la isla y tierra firme en todo sentido, dejando congelado indefinidamente el tema de la soberanía. En el contexto lógico y en el de la globalización pareciera que establecer relaciones diplomáticas con Pekín es el rumbo lógico. ¿Qué será lo mejor para el país? ¿No hacerlo nunca, por amistad y tradición? O hacerlo pronto, cuando puede tener valor estratégico, o ser de los últimos cuando cuente poco.
